Simbiotica’s Blog

Entradas de Noviembre 2008

PUNTOS DE ENCUENTRO -1- (en pos del Paradigma)

Noviembre 30, 2008 · 1 comentario

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En mi opinión, la búsqueda del Paradigma que nos haga proseguir la “herencia de Platón” y no la aristotélica, habría que basarla en los descubrimientos recientes de la neurociencia, y la aportación filosófica expuesta a lo largo de todo el ensayo  de este autor: “Paradigma”. Pero la amplitud de tal aportación me ha llevado a seleccionar frases e ideas muy concretas de diversos filósofos que pueden sernos de gran ayuda.

Kant

“Aún cuando nuestro conocimiento parte de la experiencia, no surge todo de ella”. Los datos y fenómenos empíricos sin la síntesis que realiza el yo trascendental, no pasarían de ser sólo una “rapsodia de percepciones” falta de la necesaria unidad.

Herder

El aumento de la conciencia humana evidenciado en la literatura y el arte, era parte de un proceso histórico en general positivo.

Fichte

“Nosotros no actuamos porque conocemos, sino que conocemos porque estamos destinados a actuar”.

Existen dos mundos, y el hombre pertenece a los dos: el mundo material del “ahí afuera”, gobernado por causas y efectos, y el mundo espiritual, interno, “en el que soy por completo mi propia creación”.

La inteligencia se ve a sí mismo, y en esto consiste precisamente ese concepto de yo, visión que constituye su esencia.

El ser del objeto no existe para sí mismo sino para otro, es objeto para un sujeto. El yo, en cambio, existe para sí.

El yo no puede entenderse como una cosa, sino como un puro obrar, sin ningún otro ser que obre tras él.

Ni el “yo pienso”, ni el “yo soy” es en último extremo a lo que lleva la reflexión, sino realmente el “yo actúo”.

La autoconciencia del yo sería intuición y no conocimiento.

El hombre es la existencia (Dasein) de Dios. En la conciencia Dios ex-site o está-ahí (ist da), pero encubierta y escondida por las propias leyes de la conciencia, que lo percibe en el “mundo”.

(Continuará, como partes extraídas el ensayo “Paradigma”)

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LA REALIDAD FÍSICA, por Alejandro R. ÁlvarezSilva.

Noviembre 24, 2008 · Dejar un comentario

La realidad es onda de probabilidad y partícula (ambas). (Dualidad onda-corpúsculo).

La medida tiene que ver con la partícula, es decir, con la interacción, y la interacción es un “intercambio” de partículas.

La historia (la vida biológica, etc.) sólo puede escribirse sobre sucesos, que realmente son medidas (el suceso está determinado, que en eso consiste una medida). Por consiguiente, como sólo podemos tener constancia de las medidas (sucesos), es como si “nuestra” historia (todas las historias) estuviese construida solamente sobre una parte de la realidad, la que tiene que ver con el suceso, la medida, la partícula que macroscópicamente es lo cotidiano, por eso a esta cotidianidad ordinariamente llamamos realidad, pero como vemos, ésta no es la realidad total, la realidad verdadera, que es un aglomerado de solidez-partícula, y evanescencia-onda de probabilidad. (La realidad es discreta, indeterminada).

Entonces, es erróneo extender este insuficiente concepto de realidad a todos los ámbitos, es decir, suponer que en la Física está todo determinado (las variables ocultas de Bohm), puesto que la indeterminación aquí abordada es de base, sustancial. El multiverso es, por tanto, un soberano error.

La probabilidad de todos y cada uno de los estados de un ente es real, pero esta realidad es probabilística, es decir, cada uno de estos estados no son medibles a la vez (la “realidad” de uno de ellos -medida- hace irreal los otros -se decanta una posibilidad).

La negación del entre paréntesis anterior es la afirmación de la teoría de los univesos múltiples (multiversos) -todos estos universos existen, no sólo su posiblidad-.

En lo anterior, he obviado el tema del “observador”, o mejor, he considerado el observador como el “aparato de medida”: ¡el ente macroscópico que interacciona con la partícula en la medida!

(Que el dato obtenido en el “aparato de medida”, sea para el “consumo” del observador, es otra cuestión en la que no he entrado, pero esto no es lo sustancial, pues el suceso, aquí, no depende de la voluntad del observador: cualquier otro observador hubiera obtenido “el mismo dato”).

El episodio del “gato de Schrödinger” (si vivo o muerto) es muy mal ejemplo. Toda criatura o ente macroscópico, con la fabulosa cantidad de partículas subatómicas o cuánticas que la componen hace inviable que en uno de los estados de cada “caja” o “compartimiento” esté “vivo” y en el otro “muerto”: estaría en ambos casos vivo, o en ambos casos muerto. Si ese “ser gato” fuese una partícula cuántica como un electrón, por ejemplo, en cada caja puede estar en cualquiera de los dos estados a la vez (superposición de estados), sin paradoja alguna; sólo la “medida” haría “real” (suceso) uno de los dos estados. (Esta explicación estaría relacionada con la interpretación cuántica GRW -Ghirardi, Rimini y Weber-).

En conjunto, también todas estas ideas estarían más cerca de la interpretación cuántica dura de Copenhagen, y la objetividad probabilística de David Mermin de la Cornell University en Ithaca.

En mi opinión, las ondas de probabilidad son estricta realidad, por eso puede construirse la onda global como la suma de todos los caminos o “historias” posibles, que forman entonces también la estricta realidad. (El procedimiento matemático de Everett es impecable -por su realidad- obteniéndose resultados totalmente ciertos y muy útiles).

Lo único que ocurre en la medida, es cierto, es el “colapso” (decoherencia) de la función de onda, pero sólo de manera instantánea, pues otra onda de probabilidad es creada inmediatamente.

El colapso o medida puede provenir del simple azar (no depender de la “voluntad” humana), por ejemplo por la “interacción” de la función de onda con una partícula o un objeto macroscópico interpuestos de forma aleatoria en la “trayectoria” de la misma, o sí depender de la acción “voluntaria” del observador con el mismo efecto. Y esa implicación sería la corriente o habitual en cualquier experimento “clásico” físico, si no fuera que la pseudorealidad en la que consiste la historia de los seres macroscópicos como nosotros se “nutre” de los sucesos -acontecimientos- medidos, y desde este punto de vista sí podemos hablar de “creación de realidad” por parte de la voluntad (conciencia) humana.

REFERENCIAS:

“Quantum Enigma” (Bruce Rosenblum y Fred Kuttner. Oxford University 2006).

“La emergencia de la conciencia y su orígen cuántico” (Javier Monserrat en Tendencias21.com).

“Cuántica y Relatividad” (Alejandro Álvarez Silva en Foro Esencia. Editorial enero 2008).

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SÚPER EGO

Noviembre 21, 2008 · Dejar un comentario

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Sobre los memes. Forma de controlar el Súper ego y su significado. Obra en PDF.imagenportadacierrecirculo-001

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EL BOSÓN DE HIGGS: Justificación física

Noviembre 14, 2008 · Dejar un comentario

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El bosón de Higgs es una partícula que aparece en el modelo estándar de la física de partículas por la aplicación del llamado “mecanismo de Higgs”. La búsqueda del bosón de Higgs es la puesta en práctica de los experimentos necesarios (LHC) para poner a prueba un elemento indispensable hoy en la teoría estándar de partículas. En el archivo anterior se da la formulación física que lleva a la consideración de la importancia que da nuestra ciencia actual al abordaje de tal cuestión, para lo que no se han escatimado esfuerzos.

Categorías: ciencia
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UN NUEVO HUMANISMO (y V)

Noviembre 12, 2008 · Dejar un comentario

UN NUEVO HUMANISMO (y V)
Después del estructuralismo se abrió la posibilidad a nuevas alternativas, pero también, y a la vez, acechaban otros peligros. Tras largos años de realtivismo cultural que dejaron desarmado el pensamiento racionalista y democrático, ha venido el auge de la sin razón del fanatismo y la violencia de los fundamentalismos religiosos, raciales y étnicos, que tanto de Oriente como de Occidente, y bajo el nombre de “multiculturalismo”, defiende anacrónicas y arcaicas formas de vida.
Es preciso que frente a los dogmáticos fundamentalistas, se vuelva a reivindicar la libertad de expresión, el diálogo democrático, etc. Y contra el relativismo se debe admitir que no todas las opciones tienen la misma validez; valores como la libertad, la igualdad y los que se establezcan en “el paradigma” a construir, están muy por encima de otros.
Hay injusticias particulares, pero para encararlas primero hay que creer en la justicia como un valor universal. Las libertades individuales y los derechos humanos, al relativizarlos, como dijo el propio Lévi-Strauss, corren el peligro de dejar de ser inalienables.
Aunque el mismo concepto de humanismo ha sido muy “manido” a lo largo de los años, al ser apellidado sucesivamente de clásico, moderno, cristiano, ateo, socialista, marxista, etc. encontramos en el humanismo defendido por Juan José Sebrelí en su obra “El olvido de la Razón”, una base interesante para construir “el Paradigma”. Sebrelí concibe el humanismo como “una forma de antropología filosófica que afirma el desarrollo histórico y la autonomía del hombre con respecto a toda entidad sobrehumana, sea ontológica, religiosa, social o política”. Y lo vincula “al conocimiento racional, la moral laica y el sistema político democrático que garantiza las libertades individuales y los derechos humanos”, adscribiéndolo “a una concepción universal y progresiva de la historia”.
También es útil para la construcción del Paradigma, la filosofía que propone el autor de “El olvido de la Razón”: “Una filosofía opuesta al relativismo y al nihilismo como al dogmatismo y al autoritarismo”, que “tenderá a una sistematización abierta e incompleta”, que vaya aproximándose de forma gradual a un conocimiento objetivo, en un progreso continuo hacia un absoluto que nunca se alcanzará del todo “porque su plenitud significaría el fin del pensamiento y el fin de la historia”.
Sí debemos tener una convicción profunda en el destino de la humanidad, en lo que he denominado la “estirpe humana”, a cuya preservación nos debemos todos, sin olvidar, por supuesto, el bienestar de las demás especies, en una armonía en que la reciente concepción ecológica nos ha situado: ¡el hombre y su entorno, su circunstancia, son una misma cosa!
Este humanismo de nuevo cuño que nos acerca a las estrellas bebe de muchas fuentes… pero debe seguir “la herencia de Platón”: ¡Es el espíritu, el arcaico y novísimo espíritu, el que volverá a guiar sus pasos!
(De la obra “Paradigma”. Copyrigt 2008)

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UN NUEVO HUMANISMO (IV)

Noviembre 7, 2008 · Dejar un comentario

UN NUEVO HUMANISMO (IV)

Para Teilhard, entre el animal y el hombre no hay sólo una diferencia de grado, sino de naturaleza; cada especie tiene una esfera psíquica apropiada determinada por el lugar que cada especie ocupa en el árbol de la vida.
El padre Teilhard utiliza el término “previda” para referirse al episodio “inorgánico” del cosmos, teniendo el sentido de anticipación de la llamarada vital que en el futuro avasallará el interior de esas partículas. En ellas ya existe la llama de la vida, el fluido vital, ese “élan” bergsoniano que se exteriorizará en el momento preciso. Y es que la Materia guarda en sí misma todas las potencialidades de la vida.
Para Teilhard, la inteligencia humana está ya bastante prefigurada en la preinteligencia que representa el instinto. La Materia es la matriz del Espíritu, pero la Vida no forma parte de la esencia de la Materia.
Teilhard llama “las libertades” al contenido consciente que habita en el interior de la Materia. También supone que vivencias y percepción constituyen las notas básicas de la “inteligibilidad”.
La Materia crea la ilusión de la diversidad, de la multiplicidad, cuando la auténtica realidad es el Espíritu, el ser, que es la Unidad. El camino de la consciencia, del psiquismo, es la condensación, la concentración en sucesivas síntesis.
A la energía del cosmos, el padre Teilhard la identifica con el amor. Cuando las personas acceden a la cumbre del Ser Personal, no disminuyen su onticidad, como piensan los panteístas, diluyéndose en el ser divino, sino que acentúan su autoposesión.
Para el padre Teilhard el Espíritu es un fenómeno, y gracias al Espíritu, el Universo desde su origen hasta el presente, cobra una nueva fisonomía, la de la coherencia.
La Evolución es la energía que transforma el fenómeno a lo largo del tiempo y el espacio. Pero la concepción dinámica del ser que preconiza el padre Teilhard tiene que ser armonizada, por encima de cualquier cosa, con la ontología del ser creado.
El factor tiempo, para Teilhard, se ha incrustado en la esencia del ser, dotándolo de movimiento, de energía.
La energía cósmica, centralizada en el hombre, tiende hacia el Pleroma, o unión ultraenergética con lo Uno, pero sin posible confusión, puesto que el Punto Omega absorbe, sin diluirlo, lo personal, a través de un movimiento, de una energía, de las cosas, el hombre hacia el Omega; movimiento al que llama “amor”. Amor que consiste en un mirar de todos, la Humanidad, en la misma dirección (Punto Omega).
Teilhard nos dice que el Autor de la creación es Dios, por lo que en este sentido, es el Alfa. Pero también Dios es la culminación de la Evolución, el Omega. Es, pues, Principio y Fin. Así que, el Mundo es lo que queda encerrado en ese “entreparéntesis” que es Dios.
El tiempo aparece, así, como el nuevo “demiúrgo” de un crecimiento permanente, gracias a la integración que de él hacemos. Nosotros mismos lo incorporamos como duración, en el curso de nuestra vida.
La concepción cósmica global de Teilhard de Chardin, pues, es la de un Universo en continuo crecimiento o enriquecimiento ontológico, evolucionando apoyándose en el sustrato de su estructura atómico-molecular, y centralizado y dirigido en y para el hombre respectivamente. Humanización del cosmos o cosmización del hombre, quien da al primero el sentido direccional ascendente que marca el itinerario del Alfa al Omega.
La imagen sublime del Universo teilhardiano entroncado en el mismo Dios, posee un indudable atractivo. La Materia, la Nada (sin “espiritualización” alguna) se va empapando del Espíritu, en su lento caminar hacia la Unidad Suprema.
Partiendo de todas esta ideas es fácil adentrarse en una especie de “nuevo humanismo”, que seguramente marcará nuestro futuro, dirigiéndonos, sin solución de continuidad, hacia “el paradigma” que buscamos.

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Simbiótica: una propuesta oportuna

Noviembre 2, 2008 · 1 comentario

“Simbiótica filosófica-científica” es una propuesta para el renacimiento de la filosofía. Me explicaré. Quiere ser una simbiosis entre ciencia y filosofía, ciñiéndose especialmente al amplio campo que comprende esta simbiosis. Simbiosis porque coge de la ciencia mucho de la base de sus razonamientos, dando  a la misma,  a su vez, una orientación y unas líneas de actuación; y de la filosofía la adaptación de sus métodos deductivos e inductivos, su esencia intrínseca, donando a ella por su parte de una armónica confluencia con la propia ciencia.

No estamos ante una filosofía de la ciencia, ni una metaciencia. Gracias a la Simbiótica, la filosofía se edifica sobre una base segura (ciencia) y la ciencia logra deshacerse de su tradicional materialismo intrínseco, y es que la materia, ahora, bajo su influencia aparece adornada con nuevas propiedades emergentes.

¡Congratulémonos del alumbramiento de la Simbiótica!

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Noviembre 2, 2008 · 1 comentario

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UN NUEVO HUMANISMO (III)

Noviembre 1, 2008 · Dejar un comentario

UN NUEVO HUMANISMO (III)

El hombre como persona trasciende los mismos límites espacio-temporales que le contiene, poniéndose en comunicación con lo supracósmico, o el Espíritu que mora en la bóveda de lo Absoluto.
La Reflexión es el tránsito entre un psiquismo inconsciente, a uno consciente, en donde las propiedades psicofísicas, psicoquímicas y neuronales, no sólo son ya fuentes, sino puentes o instrumentos, de otra actividad más elevada, la del espíritu por medio de la Reflexión.
Para Teilhard, la vida cósmica, la vida orgánica y la vida reflexiva, son tres estados que se unifican o reúnen en un cuarto y decisivo que es la vida metacósmica, donde la trascendentalidad es su nota más característica.
El padre Teilhard descubre un sentido de “convergencia” en la Evolución, y este nuevo sentido hace que el hombre no se considere “extraviado” en el concierto cósmico, sino más bien, como una “flecha” direccional de la Evolución.
Para Teilhard, el hombre es necesario para la Evolución, y por ser necesario, la Evolución preparó el terreno para su aparición, así que, a la fuerza, la Evolución tenía que desembocar en el hombre.
La “ontogénesis de fondo” lleva a toda la Materia hacia lo más complicado y lo más consciente, en la llamada ley de la “complejidad-conciencia” formulada por el padre Teilhard y que indica que a mayor complejidad mayor conciencia.
La conciencia ha evolucionado a partir de una fase difusa, apenas perceptible, hasta su radicación en el ser humano. En el hombre se ha encontrado consigo misma, se ha convertido en consciente, en conciencia reflexiva, de ahí que el hombre no sólo “sabe”, sino que “sabe que sabe”.
El hombre, lentamente, comienza a encontrarse con los otros hombres, a correflexionar. El yo empieza a descubrir al tú, el uno al otro. Comienza una leve, pero ascendente, solidaridad. Es la malla que cubrirá paulatinamente la Tierra.
Para Teilhard, el contacto comunitario, la solidaridad, el sentirse parte de un todo, al que llamamos “Humanidad”, permite “sentir” la cercanía del “tú”. Es como si la vinculación al Ser no fuese más que una vinculación a un ser.
Teilhard define la Noosfera como “una membrana continua de lo Pensante alrededor de toda la Tierra”, es la materia altamente espiritualizada.
El “yo” de cada uno de nosotros, aún, no se siente comprometido con el “otro”, no es un “tú” frente al “yo”, dualidad esencial para que exista el verdadero diálogo, pilar de la Humanidad.
Según el padre Teilhard, entre el “yo” y el “tú” (prójimo) debe existir una corriente de amor, gratuito, desprendido, pero, también trascendente, que no se detenga en el prójimo, sino que continúe hasta el verdadero destinatario del mismo, Dios.

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