Hume
“Se sigue de todo esto que otros seres pueden poseer muchas facultades (senses) que nosotros ni siquiera concebimos, puesto que las ideas de éstas nunca se nos han presentado de la única manera en que una idea puede tener acceso a la mente; a saber, por la experiencia inmediata (actual feeling) y la sensación”.
“Ya hemos observado que la naturaleza ha establecido conexiones entre ideas particulares y que, tan pronto como una idea se presenta a nuestros pensamientos, introduce su correlato y lleva nuestra atención hacia él mediante un movimiento suave e insensible. Estos principios de conexión y asociación los hemos reducido a tres: semejanza, contigüidad y causalidad, y son los únicos lazos que mantienen unidos nuestros pensamientos y dan origen a la corriente regular de reflexión y discurso que, en mayor o menor medida, tiene lugar en toda la humanidad”.
“Encontramos que nuestros pensamientos y representaciones han seguido la misma secuencia que las demás obras de la naturaleza”.
“De la misma nanera que la naturaleza nos ha enseñado a usar nuestros órganos sin darnos conocimiento de los músculos y nervios por los cuales son movidos, igualmente ha implantado en nosotros un instinto que conduce al pensamiento por un curso que corresponde al que ha establecido entre objetos externos, aunque ignoremos los poderes o fuerzas de los que este curso y sucesión regular de objetos depende en su totalidad”.
“Si los objetos no tuvieran una conjunción real entre sí, jamás hubiéramos tenido noción de causa y efecto, y esta conjunción regular, produce la inferencia de la mente, que es la única conexión que, en parte, podemos comprender”.
Comte
“Estos cuatro caracteres, ser un fenómeno, ser algo positivo, ser algo observable y verificable, es lo que sintéticamente llamamos un hecho”.
“La razón es la organización de la experiencia con vistas al orden (relaciones de semejanza) y al progreso (relaciones de filiación). Desde esta perspectiva, la naturaleza es un sistema de relaciones, una red en la que los hechos no son sino los nudos de sus relaciones. No hay “cosas” propiamente hablando, sino unos “hechos” que se presentan cuando se presentan otros”.
Con Kant el ente había cedido paso a algo más restringido: el objeto. Con Comte tenemos una restricción del objeto a hecho y hecho científico.
Bergson
La intuición es un solo acto, pero un acto de esfuerzo, un acto que consiste en un continuo despliegue y repliegue. La intuición no es una sucesión de actos, sino la durée de un mismo acto, un acto cuya índole consiste en durar.
La conciencia no es una multiplicidad numérica de estados, sino una multiplicidad cualitativa de un solo estado, que como un élan (un torrente decía W. James), dura y se destiende sin cesura. El tiempo de la conciencia no es la sucesión de diversos estados, sino la durée de un mismo estado.
Sólo sumergiéndonos en nosotros mismos por intuición es como aprehendemos la realidad inmediata de nuestra conciencia.
Pero el organismo no es sino la impronta sobre la materia de la durée, del élan en que la vida consiste.
Precisamente porque lo real es durée, es por lo que el único órganon mental para aprehender la realidad en su modo de ser, en su carácter absoluto, es la intuición, que en sí misma es también durativa.
La verdad de la intuición no es una adecuación, sino una inserción simbiótica, simpática, es la durée misma.
El espíritu, pues, es una realidad propia irreductible a la de la materia y accesible tan sólo a la intuición.
Para la intuición vivir es tener este élan, es crear, es inventar.
La materia es pura repetición, sin creación ni invención. La materia es siempre la misma: es una eternidad de muerte.
Sartre
“La conciencia se trasciende a sí misma, por esencia. Le resulta, pues, imposible recogerse en sí misma para dudar de que se halla fuera en el objeto. Solo se conoce sobre el mundo”.
Ortega
La realidad radical es la vida.
“Yo soy yo y mi circunstancia”.
El hombre es un ente, “cuyo ser consiste, en aún no ser”.
El hombre es libre porque puede elegir, pero es necesariamente libre porque se ve forzado a decidir.
La razón no ha sido dada al hombre meramente para saber, sino para saber a qué atenerse, para servir a la vida.
Según Ortega, cada filosofía es sólo una visión desde el punto de vista en que se hace. Esta visión no es falsa, sino verdadera y real, pero parcial. Para conocerlo todo, sería necesario ocupar todos los puntos de vista posibles, pero estos son infinitos.