C. ¿PROPIEDADES EMERGENTES?

El astrofísico Reeves nos dice que para que aparezca una “propiedad emergente” se requiere un “espacio de libertad donde azar y necesidad puedan encontrarse y fertilizarse“.

A primera vista, a esta “admirable” frase no habría nada que objetar, puesto que “lo bueno si breve dos veces bueno”; breve sí, pero ¿bueno?… La intención es clara, puesto que el fin que persigue es la “reintroducción” de la libertad en la vida; nuestra objeción estriba más en la forma en la que “pretende” esa justificación. Poéticamente no queda mal eso de “encontrarse y fertilizarse”, mas no deja de ser una figura retórica, mejor que justifique a Monod ese pretendido mecanismo a través del cual “actúan” azar y necesidad. Que sepamos, en la evolución de Monod no es preciso ese “espacio de libertad”, puesto que se trataría simplemente de una cuestión de azar, con una “modelación” posterior a cargo del ambiente.

Por otro lado, en realidad nos agrada la introducción de ese “espacio de libertad” en la evolución aún cuando, claro está, nuestra visión es radicalmente distinta. Para nosotros es la teoría del caos, los estados irreversibles, junto al útil concepto de horizonte predictivo, y a nivel submicroscópico la incertidumbre cuántica quienes fundamentalmente introducen ese espacio de libertad. Mas la importancia del tema radica, más que en el espacio de libertad mismo (al menos a su mismo nivel), en la cuestión de ¿qué o quién “ocupa” es espacio de libertad?, puesto que si de nuevo (siguiendo a Monod) es el azar quien hace su aparición, la evolución seguiría siendo “ciega”: ¿Dónde estaría, entonces, la creatividad?… Y aquí entra de lleno nuestra teoría, nuestro alegato a favor del ser: ¡Es él quien ocupa ese espacio! Gracias a esa libertad y la propia “acción” del ser, apareció la creatividad.

Capítulo aparte representaría la cuestión de las llamadas “propiedades emergentes”. No dudamos que puedan existir las mismas, a menos como “aparentes”, mas en el caso general, en nuestra opinión, no son más que producto de la “amplificación suficiente” de ciertos efectos que aún existiendo con anterioridad, no alcanzaban el nivel o umbral necesario para ser percibidos.

Ahora bien, no creemos que estemos en el mismo caso anterior. La propiedad emergente de la que estamos hablando no es, ni más ni menos, que la “vida” respecto a la materia que la sustenta. Nuestra opinión es que no existe tal propiedad emergente, sino que la materia “por sí” ya posee la citada propiedad (vida). Aunque todo depende de la definición de vida que adoptemos, sobre todo si la limitamos a ciertos “efectos visibles o perceptibles” (por la criatura humana que somos nosotros, por supuesto).

Nosotros aseveramos que la materia, toda la materia, es la “residencia” del ser, así que desde este punto de vista, la vida “anida” en la materia desde siempre… y en toda materia. Y es que hay un sin fin de seres “dentro” de esa materia, ya que toda “estructura o forma” de la misma “centrada sobre sí misma” es un ser, o sea, una vida en el más amplio sentido.

No hay emergencia de ninguna propiedad, simplemente “emerge ilusoriamente para nuestra percepción”, puesto que nuestros órganos o capacidades poseen ciertos umbrales precisos para su funcionamiento.

No es nueva la actitud de Reeves, queremos decir del científico en general, al tener que reconocer un hecho evidente cuando hasta entonces era negado. La ciencia ha utilizado este recurso en multitud de ocasiones. La fórmula sería la utilización de nuevas palabras, o nuevas formas de aplicar los conceptos, para no reconocer de forma clara los errores cometidos al dar por hecho o respalar teorías o axiomas que en ningún modo eran seguros, pero que eran adoptados como “estado de opinión general” o “visión del mundo conveniente a la época”, algo que diciéndolo con claridad, en realidad nunca tuvieron una aceptación unánime. Siempre, aquí y allá, se alzaron voces las más de las veces acalladas por la desacreditación y el olvido.

En todo tiempo hubo poetas que se alzaron contra aquel materialismo que negaba como caduca la visión de ese hálito, ese espíritu que anidaba por doquier…

En todo momento hubo creyentes que defendieron con su corazón esa fe que chocaba con los himalayas de la “razón”, que se cernían aquí y allá sin solución de continuidad…

En todo tiempo y lugar, en fin, había pensadores y hasta mismos hombres de ciencia (etólogos, psicoanalistas, etc.) que contra la opinión mayoritaria defendían espacios y ámbitos en los que la creatividad y libertad eran condicionamientos indispensables para sus teorías…

Como siempre la “realidad”, en definitiva “los hechos” han dado al traste con aquellas formidables creaciones del materialismo (como las del eminente Bertand Russell, etc.), por cierto, tan faltas de vida y espontaneidad…

La realidad supera con mucho a la ciencia y, quizás, hasta el mismo entendimiento humano. Viene a colación la circunstancia de que el consciente, totalmente imprescindible en la elaboración de nuestra ciencia, es ni tan siquiera la pequeña parte visible del iceberg que supone el inconsciente.

Y nos congratulamos de todo ello. Por fin empezamos a hacer justicia a todo aquello que había quedado de lado ante la arrolladora irrupción de la ciencia, como vanguardia del indudable progreso técnico.

¡Estáis de enhorabuena poetas y soñadores, pues vuestra actividad vuelve a ser de este mundo!… ¡Creyentes, no os pierda ahora vuestra vanidad pues la modestia sigue siendo una virtud!

¡Nosotros, que tanto hemos luchado por ti, por fin reímos íntimamente y hasta estentóreamente, igual que Zaratustra el ateo! ¡Ven a ocupar ya tu pedestal, espíritu!

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3 pensamientos en “C. ¿PROPIEDADES EMERGENTES?”

  1. Lucas:
    En Wikipedia la emergencia “hace referencia a aquellas propiedades o procesos de un sistema no reducibles a las propiedades o procesos de sus partes constituyentes. El concepto de emergencia se relaciona estrechamente con los conceptos de autoorganización y supervenencia -relación de dependencia entre propiedades de “alto nivel” y de “bajo nivel”- y se define en oposición a los conceptos de reduccionismo y dualismo”.
    (Muy importante a raíz del auge de las ciencias de la complejidad, jugando un importante papel en las filosofías de la mente y de la biologia)
    Saludos:
    Alejandro Álvarez

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