Simbiotica’s Blog

Entradas de Mayo 2009

FÍSICA PARA FILÓSOFOS

Mayo 25, 2009 · Dejar un comentario

En esta pequeña obra (ver en el margen derecho “Obras del Autor”) aparecen ocho artículos, recientemente publicados en diversas páginas web de prestigio en áreas de la divulgación científica como “Textos Científicos”, “Geothesis”, “Casanchi” o “Biblopia”.

La característica de todos ellos es el abordar la divulgación de la Física sin rehuir para nada la formulación matemática, singularidad que les hace especialmente interesantes a los filósofos u otros pensadores de ámbitos donde la matemática no es parte sustancial, y que sin embargo requieren de conceptos matemáticos necesarios para el entendimiento de los paradigmas actuales.

Todos los temas abordados son de indudable importancia tanto por las áreas en que inciden como su oportunidad, por ello su lectura y estudio están suficientemente justificados.

Esta recopilación de artículos. si su acogida así lo aconseja, vendrá seguida por otras de una serie que pretende presentar, sin omitir el lenguaje matemático, cuantos temas físicos vayan acaparando la atención principal de quienes intentan ensanchar los horizontes de la Filosofía desde la propia Ciencia.

Categorías: ciencia

Aceptar… y dejar ir

Mayo 18, 2009 · 1 comentario

Significa “dejar de pelear con la vida”, aceptando personas, situaciones, circunstancias y hechos tal como se den, incluidas decisiones y acciones del pasado, tanto buenas como malas. También incluiría no culpar a nadie ni a nada, ni siquiera a nosotros mismos de la situación negativa en la que en algún momento dado estemos inmersos.

Todo ello estimula la capacidad de dar una respuesta creativa a la vida. Y también implica el saber renunciar a aquello que la razón nos dice que es casi imposible o muy costoso de lograr (economía de medios).

“Aceptar … y dejar ir” es como liberarse del pasado, para comenzar a experimentar la vida como “presente” (lo que en realidad es), empezando por aceptarnos tal como somos, incluidas nuestras imperfecciones.

Si “dejamos de esperar” que las cosas sean distintas a lo que son se empieza a transitar el sendero de la paz interior. Al vivir plenamente el presente, sin resistirnos a lo inevitable, permanecemos abiertos a todas las opciones sin aferrarnos ciegamente a ninguna de ellas.

Como en la vida muchas de las cosas que nos suceden son consecuencia de nuestros propios actos, busquemos más bien explicaciones que culpas, tratando de aprender de todo aquello  que nos pase. Y es que hay razones que, bien aprovechadas, trabajan a favor de nuestra auto-realización, porque en cada problema hay un principio de oportunidad que permite transformar cualquier circunstancia no favorable, en algo positivo.

(De la obra del autor “Ciencia y meditación”)

Categorías: Ciencia y meditación · filosofía

Desapegarse de resultados (II)

Mayo 8, 2009 · Dejar un comentario

Una subpráctica recomendada al respecto es “recorrer caminos con corazón”, que está relacionada con el SER, y busca expresar en cada experiencia existencial todas las posibilidades que existen dentro de nosotros mismos. En tal orientación, hacer y tener están supeditados a este Ser. La vida hay que mirarla como un “arte mayor”, como un fin en sí mismo.

Según el escritor peruano Carlos Castaneda, “un camino que tiene corazón” es aquel cuyo recorrido es placentero en sí mismo, aunque no conduzca a ningún sitio.

En cualquier sendero que escojamos aprendemos, pero cuando sus beneficios son inferiores a sus costos, sentimos que no debemos seguirlo.

Habría que probar cada camino con cuidado, y luego preguntarnos: ¿Tiene corazón el camino? Y si la respuesta es no, escojamos otro… Si el camino “tiene corazón”, el camino es bueno y nos hará el viaje gozoso; si no lo tiene, nos hará infelices.

Sería lo contrario a la difundida idea de que “lo meritorio del camino es el esfuerzo”. Para Peter Drucker (“El ejecutivo eficaz”), “lo más conveniente es construir sobre fortalezas, las propias y las de los demás; no sobre debilidades. Para ello debemos usar nuestra ventaja comparativa, es decir, aquello que hacemos bien en forma natural… lo que se nos da”.

Ocurre que cuando recorremos caminos con corazón “fluimos”. Según Mihay Csikszentmihalyi, una persona que fluye está completamente centrada en la acción, no en los resultados de la misma, y en esos momentos pierde la conciencia de sí. Como la sensación de tiempo se distorsiona, cuando en una actividad fluimos, funcionamos plenamente en cuerpo y mente.

Lo ideal es que la vocación guíe nuestra decisión de seguir un camino laboral determinado, es decir, aquel en el que podamos expresar nuestro ser, empleando nuestras fortalezas, o sea, haciendo lo que es natural hacer. Vocación y desafío que nos haga emplearnos a fondo, parecen ser indispensables para transformar la tarea en un fin en sí mismo y, entonces, fluir con ella. Si esto pasa, las sensaciones experimentadas en el trabajo no son muy diferentes de las sentidas cuando nos estamos divirtiendo. Se hacen las cosas no para conseguir un propósito externo, sino porque nos proporcionan una satisfacción intrínseca.

Nuestra naturaleza humana nos induce a hacer que nuestros sueños se hagan realidad; pues esto podemos lograrlo si ponemos el mínimo de obstáculos a las “fuerzas naturales” que fluyen dentro de nosotros.

De igual modo, el “wu wei” del Taoísmo, consiste en “lograr el mejor resultado a través de la comprensión de la naturaleza de aquello que deseamos intervenir, haciéndolo con el mínimo de perturbación de su esencia”. “Que el TAO fluya a través de uno hasta que la vida se convierta en una danza”.

El fluir se da cuando nuestros actos brotan del amor, de ahí el recorrer caminos con corazón.

Según el citado Carlos Castaneda, no es difícil saber si un camino tiene corazón o no. El problema es que no nos hacemos la pregunta y cuando nos damos cuenta es ya tarde, por lo que muy pocos examinamos críticamente lo que nos motivó a recorrerlo. Pocos decidirán, entonces, dejar de transitarlo.

Cuando se comienza a fluir con la propia corriente existencial, el vivir en armonía con la forma en que nos expresamos a través de la vida, hace que ésta parezca dejar de oponérsenos. (De la obra “Ciencia y meditación”. Ver al margen en Obras del Autor).

Categorías: Ciencia y meditación · filosofía

Desapegarse de resultados (I)

Mayo 4, 2009 · 1 comentario

Consiste en no hacer depender de los resultados el sentirnos bien o mal. Para ello hay que dar tanto valor al proceso como al resultado, lo que no quiere decir no tenerlos en cuenta o no trabajar por objetivos en el reinado de la empresa, aunque sí no esclavizarnos neuróticamente a los resultados de nuestras acciones al valorarlos en exceso por nuestros logros, menospreciando los esfuerzos realizados por alcanzarlos, sean exitosos o no.

Buena parte de las situaciones que se dan en la vida son multideterminadas e interdependientes, así que somos en general dueños de nuestros esfuerzos pero no de nuestros resultados. Y es que la incertidumbre es característica del universo en que vivimos y los sistemas caóticos son abundantes en él, sobre todo en lo biológico y lo psico-social. La Teoría de la Complejidad nos da la explicación de ello.

Tal planteamiento fortalece la toma de decisiones grupales. Para el humanista y economista Manfred Max Neef “quienes sólo tienen claro el punto de partida y de llegada se pierden lo más interesante que es el viaje en sí mismo”.

Todo este planteamiento correlaciona con lo que los psicólogos denominan “tolerancia a la ambigüedad”, necesaria para los que trabajan por resultados en un mundo de incertidumbre. Saber aceptarla y navegar en ella, concentrándose en los procesos, es vital para la salud psíquica de los mismos.

Es paradójico que cuando soltamos “el apego” por los resultados, concentrándonos en el proceso, nuestro desempeño mejora.

Pero para no viciar la finalidad del desapego, además de comprender la relación entre esfuerzos y acción, en sí misma liberadora, podemos reforzar esta posición mediante la definición de una meta objetivo que englobe las acciones cotidianas, es decir, generar una especie de meta-propósito que coincida con la cosmovisión descrita antes, que convierta los resultados buscados en simples medios a su servicio. Puede servir la auto-relización o proceso de llegar a ser lo que potencialmente se es. En tal sentido el éxito o el fracaso se convierten en maestros. De esta forma, podemos convivir con todo tipo de objetivos e intencionalidades, sin apegarnos a ellos y convirtiendo en aprendizaje todo lo que vivamos.

Para los que creen en Dios y en su intervención en los asuntos humanos, por ejemplo, el aceptar “su voluntad” representaría una idea equivalente.

La posición de Deepak Chopra sobre el tema es importante. Nos dice que cuando formulamos nuestros objetivos nos abrimos a la posibilidad de que no se cumplan, debido a las circunstancias o a la “voluntad de Dios”, podemos luchar por ellos concentrándonos en los esfuerzos, y sin dejar de ver los resultados, pero no haciendo depender de ellos nuestra valoración de los éxitos o los fracasos.

La perspectiva cristiana de San Ignacio de Loyola es similar: “Obremos como si todo dependiera de nosostros, pero dejemos el resultado en manos de Dios”.

El Bhagavad Gita de hindúes y budistas obtiene un notable equilibrio entre proceso y fines:”Mirar el futuro y luchar por construirlo según los sueños, pero sin apetecer los frutos de la acción”. Posteriormente se examina si se dan bien si no, estudiar el por qué, modificando fines y/o medios, enfatizando siempre el aprendizaje. Camino y lo que se aprende en él, es el fin; el medio el destino. Gandhi, que era seguidor del sendero del Karma Yoga, afirmaba: “Esfuerzo completo, victoria completa”.

La prudencia también lo aconseja: Cuando nos sintamos inseguros, enfermemos, perdamos un trabajo o una relación comience a hacerse inestable, detengámonos. Busquemos, entonces, las lecciones que puedan estar presentes en tales hechos, en lugar de lamentarnos por no haber obtenido lo que deseábamos. (De la obra “Ciencia y meditación”. Ver al margen “Obras del autor”). 

Categorías: Ciencia y meditación · filosofía