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Entradas de Septiembre 2009

FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (DILTHEY I)

Septiembre 30, 2009 · Dejar un comentario

WILHELM DILTHEY (1833-1911)

Nace en Biebrich (Alemania) y fallece en el Tirol.

Fue filósofo, historiador, psicólogo y estudioso de la hermenéutica (estudio de las interpretaciones y significados de textos). Estudio en Heildelberg y Berlín. Fue profesor de filosofía en las universidades de Basilea, Kiel, Breslau (actual Wroclaw, Polonia) y Berlín, donde se quedó hasta su muerte.

Investigó la historia de la Iglesia, y en esta etapa conoció la obra de Friedrich Daniel Ernst Scheleiermacher, que narcaría su producción teórica.

En 1883 publica el primer volumen de la “Introducción a las ciencias del espíritu”. En 1890 publica “Acerca del origen y legitimidad de nuestra creencia en el mundo exterior”, y en 1894 “Ideas acerca de una psicología descriptiva y analítica”, que recibió duras críticas de la “psicología experimental”. En 1905 se publica “La historia del joven Hegel”, y en 1906 su más famosa obra, “La vivencia y la poesía”, donde recopila estudios suyos anteriores sobre Lessing, Goethe, Novalis y Hölderlin.

En 1907 sale a la luz “La esencia de la filosofía”, en 1910 “La estructuración del mundo histórico” y en 1911 la “Teoría de las concepciones del mundo”, en la que sostiene que todo hombre histórico tiene una Weltanschannung, una idea o concepción del mundo, la cual no es una construcción mental. La filosofía, la religión, el arte, la ciencia, las convicciones políticas, jurídica o sociales, son “elementos, ingredientes o manifestaciones de la idea del mundo; pero ésta, como tal, es algo previo y anterior, que tiene como supuesto general la realidad de la vida misma: la última raíz de la concepción del mundo es la vida misma”. Es, pues, según Dilthey, el mundo de mis experiencias y no las cosas externas lo que forja nuestro temple frente a las cosas y donde se gesta nuestra visión del mundo.

En la tipología de Dilthey destacan tres formas básicas: el naturalismo (Demócrito, Epicuro, Hobbes, Feurbach, etc.), el idealismo objetivo (Heráclito, Spinoza, Hegel, etc.) y el idealismo de la libertad (Platón, Kant, Kierkegaard, Maine de Biran, Bergson, etc.).

Respecto a sus estudios hermenéuticos, los empezó inspirado por los trabajos de Scheleiermacher, perteneciente al movimiento romántico como él. Realmente Dilthey puede ser considerado como empirista, aunque de un empirismo distinto al de los empiristas ingleses respecto a los presupuestos epistemológicos. Esta escuela hermenéutica alemana siempre puso mucho énfasis en que el intérprete puede emplear su capacidad de comprensión y penetración, combinándolo con el contexto cultural o histórico del texto abordado para obtener de esta forma el sentido original del texto.

Dilthey estuvo altamente interesado en lo que hoy se llama sociología. Hizo duras objeciones a los presupuestos evolucionistas de Comte y Spencer, que consideraban que la evolución de la sociedad hacia mejores estructuras era inevitable.

Dilthey aplicó al proceso de investigación hermenéutica de Scheleiermacher el mismo nombre que aquel había utilizado: “Círculo hermenéutico”. Este método para Dilthey era crucial para aportar el fundamento necesario a las “Geisteswissenschaften”, “ciencias del espíritu”. El proceso es circular por la interdependencia (circular y no inmediata) de significado entre el todo y sus partes.

Dilthey nos dice que las ciencias naturales explican los fenómenos en términos de causa y efecto, sin embargo en las ciencias humanas el mecanismo fundamental para comprender los fenómenos es el empleo de la comprensión y penetración humana. Como Max Weber, en las ciencias sociales defendía el empleo de los dos métodos de conocimiento. Los principios de las ciencias del espíritu habían de ser empleados especialmente en la interpretación de textos (antiguos, religiosos, jurídicos, ensayos filosóficos, etc.).

(De la obra del autor “Paradigma”).

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (y NIETZSCHE III)

Septiembre 22, 2009 · Dejar un comentario

(En las islas afortunadas)

“Crear: he aquí lo que alivia el dolor y aligera la vida; pero para llegar a crear es preciso atravesar crisis muy dolorosas y sufrir numerosas transformaciones”.

“Para que el creador pueda convertirse en el niño que vuelve a nacer, ha de querer ser también la parturienta y sufrir sus dolores. En verdad os digo que yo he tenido que abrirme paso a través de cien almas, de cien cunas, de cien dolores de parto”.

“El querer os hará libres: esa es la verdadera doctrina sobre la voluntad y la libertad que os enseña Zaratustra”.

“Yo os enseño que el querer hace libres, pues querer es crear. Y sólo habéis de aprender para crear”.

(El hombre superior)

“Pero más vale estar loco de felicidad que loco de dolor; vale más bailar torpemente que andar cojeando. Aprended de esta sabiduría mía: hasta lo peor de las cosas tiene dos lados buenos”.

(El camino del hombre creador)

“¿Quieres retirarte a la soledad hermano? ¿Quieres buscar el camino que te conduce a ti mismo? Aguarda un momento y escúchame. Dice el rebaño: “Quien busca se pierde con facilidad. Quien se aísla incurre en culpa”. Y tú has formado parte del rebaño durante mucho tiempo. La voz del rebaño seguirá resonando en ti. Y cuanto digas: “Ya no tengo la misma conciencia que vosotros”, tus palabras tendrán un dejo de lamento y amargura. Fíjate que esta amargura tuya será también el eco de la conciencia única; y que en tu tribulación continuará brillando el último resplandor de dicha conciencia. Pero si deseas recorrer el camino de su tribulación que te conduce a ti mismo, muéstrame el derecho y la fuerza que te asiten para acometer semejante empresa. ¿Eres una fuerza y un nuevo derecho?, ¿un movimiento inicial?, ¿una rueda que gira por sí misma?; ¿eres capaz de hacer que las estrellas den vueltas en torno a ti?”

(La virtud dadivosa)

 ”Todavía seguimos peleando, día a día, con ese gigante que es el azar, y hasta ahora toda la humanidad ha estado regida por el sinsentido y el absurdo. ¡Que vuestro espíritu y vuestra virtud, hermanos, sirvan al sentido dela Tierra! ¡Renovad el valor de todas las cosas! ¡Para eso habéis de luchar y para eso habéis de crear!”

(La canción del noctámbulo)

“¡Presta atención, oh hombre!

¿Qué dice la profunda medianoche?”

“¡Yo dormía, yo dormía!

He despertado de un profundo sueño:

El mundo es profundo,

Y más profundo de lo que creía el día.

Profundo es su dolor,

El placer es más profundo que el dolor:

El dolor dice: ¡Pasa!

¡Pero todo placer quiere eternidad!

¡Quiere profunda, profunda eternidad!

(De la obra del autor “Paradigma”)

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (NIETZSCHE II)

Septiembre 18, 2009 · Dejar un comentario

Como se ha hecho con otros filósofos, a continuación expondré algunas ideas del filósofo extraídas de su obra básica: “Así habló Zaratustra”.

(Las mil metas y la única meta)

“Existen todavía mil senderos que están sin explorar: mil formas de salud y mil ideas de la vida que siguen escondidas. El hombre y la tierra del hombre continúan para mí sin agotar y sin descubrir. ¡Estad alertas y escuchad, solitarios! Del futuro llegan vientos con un silencioso batir de alas, una buena nueva anda buscando oídos lo bastante sensibles para que perciban. Los que hoy vivís en soledad, apartados de todo, seréis un pueblo en el futuro; de los que os habéis elegido a vosotros mismos ha de surgir un día un pueblo elegido, y de él surgira el superhombre. En verdad os digo que la tierra será un lugar de curación, y que ya hoy la envuelve un nuevo aroma salutífero y una nueva esperanza”.

“En cada pueblo hay una tabla de valores. Pero daros cuenta de que es la tabla de sus superaciones; fijaos que es la tabla de su voluntad de poder”.

(Los que desprecian el cuerpo)

“Detrás de tus pensamientos y de tus sentimientos, hermano, hay un amo poderoso, un sabio desconocido que se llama sí mismo. Habita tu cuerpo; es tu cuerpo. Hay en tu cuerpo más razón que en tu más profunda sabiduría”.

“El propio sí mismo, como creador, se creó el aprecio y el desprecio, el placer y el dolor. El cuerpo como creador, se creó el espíritu como brazo de su voluntad”.

(La virtud que empequeñece)

“Soy Zaratustra, el ateo, y cuezo en mi puchero el azar: Sólo cuando el azar está ya cocido, lo acepto y lo convierto en mi sustento”.

“Amad al prójimo como a vosotros mismos; tenéis que amaros a vosotros mismos”.

(Discurso preliminar de Zaratustra)

“¡Yo os muestro al superhombre! El superhombre es el sentido de la tierra. Que vuestra voluntad diga: ¡Que el superhombre sea el sentido de la tierra!

“El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, una cuerda tendida sobre un abismo”.

“… la grandeza del hombre radica en que es un puente y no una meta…”

“… yo amo a quien quiere vivir para conocer y quiere conocer para que alguna vez aparezca el superhombre; y, de este modo, quiere su propio ocaso…”

“… Ha llegado la hora de que el hombre se trace su propia meta”.

“Quiero enseñar a los hombres el sentido de su existencia, que no es otro que el superhombre, el rayo que surge de ese oscuro nubarrón al que llamamos hombre”. (De la obra del autor “Paradigma”).

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (NIETZSCHE I)

Septiembre 11, 2009 · Dejar un comentario

FRIEDRICH NIETZSCHE (1844-1900)

Descendía de una familia de pastores protestantes que eran oriundos de Polonia. Cursó estudios en Bonn y Leipzig, y en 1989 asumió la Cátedra de Filología Clásica en la Universidad de Basilea, que ejerció durante diez años, hasta que enfermó tanto física como psíquicamente. En 1889 tuvo su primer ataque de locura, lo que no le impidió seguir escribiendo. Los últimos años de su vida los pasó en Weimar al cuidado de su madre y su hermana.

El pensamiento de Nietzsche se caracteriza por su carácter iconoclasta e irreverente, así uno de sus primeros actos fue proclamar la muerte de Dios. Y su obra “La voluntad de poder”, la subtitula “Ensayo para una transmutación de todos los valores”.

Parte como Schopenhauer de la voluntad, más bien “voluntad de poder”, identificándola como “instinto de libertad”. Para él la vida es voluntad de poder, y todo lo que se opone a ella lo considera nihilismo, moral de esclavos, decadencia y autonegación.

Nietzsche, como los antiguos griegos, no creía en el progreso humano, ya que interpretaba la historia como un “eterno retorno de lo mismo”. Consideraba que tanto el cristianismo, como el humanismo o la revolución social son producto del resentimiento, que él identificaba con la “moral sacerdotal” judía, que en su opinión, se basaba en el resentimiento y la venganza. Creía que de la moral sacerdotal judía surgía la moral plebeya de la democracia de masas y del animal rebaño, que odiaba todo lo excelso y superior, uno de cuyos signos es la soledad: “Allí donde cesa la soledad empieza el mercado, y allí donde empieza el mercado empieza el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas”. (De su obra principal “Así habló Zaratustra”):

Opinaba que la verdad era una excepción que no puede ser socializada sin prostituirse. Escribe: “Yo mismo no busco partidarios”. De ello se deduce su aversión a los pastores, sacerdotes, pensadores y líderes políticos que “abusan” de la ingenuidad de las masas.

El filósofo no sólo combatió al cristianismo y al socialismo, sino a todo nacionalismo, racismo, militarismo y poder originado. Mas tampoco creía en la virtud tal como la entendemos. Es significativo que en una de sus obras importantes, “Más allá del Bien y del Mal”, exponga: “Toda moral es en parte una tiranía contra la naturaleza y la razón”.

El pensamiento de Friedrich Nietzsche es de difícil clasificación, para muchos contradictorio, lo que explicaría la atracción e influencia que ha ejercido sobre las más diversas ideologías: nacionalsocialismo, anarquismo de Emna Goldmann, existencialismo de Camus, post-modernismo, psicoanálisis freudiano, etc. (De la obra del autor “Paradigma”).

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (y HEGEL V)

Septiembre 2, 2009 · Dejar un comentario

Hegel nos dice que la realidad carece de la rigidez y estabilidad de nuestros conceptos, que por otra parte ni siquiera ellos son los rígidos y estables que suponemos. Y es que el concepto sólo tiene plena validez en relación a los otros conceptos, en su entrelazamiento y recíproca interpretación.

Hegel cree que la filosofía se manifiesta “como un círculo que gira sobre sí mismo” (al llegar a la meta, alcanza de nuevo su propio comienzo). Y la Ciencia la divide en tres partes:

1. La lógica, o ciencia de la idea en sí y para mí.

2. La filosofía de la naturaleza o ciencia de la idea en su ser otro.

3. La filosofía del espíritu o ciencia de la idea que a partir de su ser otro retorna a sí misma.

Las tres partes recogen así en su totalidad el movimiento de lo absoluto, que primero parte de sí mismo, después se exterioriza en la naturaleza y por último retorna al reino del espíritu.

“El ser en sí: cualidad; fuera de sí; apariencia y para sí: realidad”. El círculo se ha cerrado: El ser en sí del comienzo se ha convertido en el ser en sí y para sí de la idea absoluta.

Escribe Hegel: “Cada una de las partes de la filosofía es un todo filosófico, un círculo que se cierra sobre sí mismo; pero la idea filosófica está presente en él en una determinación o elemento particular. Cada uno de los círculos, precisamente porque es de por sí la totalidad, rompe las fronteras de su elemento y sienta las fases para una nueva esfera”.

Y continúa Hegel: “La conciencia natural ve y no se ve. Conoce y, al conocer, se deconoce”. La conciencia natural es ya una cierta anticipación de sí misma y de su saber, y en su deconocimiento es ya apta para reconocerse un día, aunque aún no se ha reconocido. “Se limita a ser en sí, en cada una de sus formas, sin serlo todavía en sí”.

La conciencia es quien debe leer en sí misma la verdad. La conciencia natural no tiene otra posibilidad de alcanzar dicha verdad que “recorrer el largo camino que le lleva a encontrarse a sí misma”.

Dice Hegel que quien vive ensimismado es incapaz de alcanzarse a sí mismo, por eso para entrar dentro de sí es preciso salir antes fuera.

Continúa diciéndonos Hegel que sin oposición a lo otro no hay reflexión y sin reflexión no hay conciencia. Este sería el sentido primario de la ecuación hegeliana: sustacia=sujeto. La sustancia carece de conciencia, pero por el juego de las sucesivas contradicciones la sustancia se hace sujeto.

La Fenomenología es la invitación a un viaje y en este viaje la conciencia no sólo se conoce a sí misma, sino también a su objeto.

Finalmente, “la conciencia ha mediado el universo”.

“Los sucesivos capítulos de la Fenomenología describen las etapas de este crecimiento: la certeza sensible, la autoconciencia, la razón, el espíritu, la religión y el saber absoluto”.

La conciencia es conciencia del objeto y conciencia de sí misma, conciencia de algo que para ella es verdad y conciencia de su conocimiento de esta verdad. La pauta sólo puede estar dentro de la conciencia, o sea, “la conciencia es su propia pauta”.

La experiencia en su conjunto es mediación dialéctica, en la que “la conciencia se rectifica paso a paso en contacto con su objeto y éste en contacto con la conciencia”. Así que, Hegel considera que “la verdad no es en definitiva sino la esencia depurada de lo que se muestra a la conciencia, y alcanza el punto en que la apariencia se hace igual a la esencia”.

Para Hegel: “La esencia de la esencia es aparecer y la aparición es la aparición de la esencia”.

Y también: “Lo que constituye la autoconciencia no es la pura contemplación del ser, en la que la conciencia se olvidará más bien de sí misma, sino su deseo. Es el deseo lo que lleva a la conciencia a reconocerse a sí misma”. “Lo que la conciencia busca en el objeto sensible no es el mismo objeto sensible, sino a sí misma”, o sea, ese deseo que constituye la autoconciencia es en el fondo del deseo de ser reconocida por otra autoconciencia. En otras palabras, para llegar a ser plenamente para sí la autoconciencia necesita de la mediación de otra autoconciencia.

Hegel afirma que “el ser y la nada (Nichts) son uno y lo mismo”. “Las cosas se determinan por su límite”. O sea, “es propio del ser determinado ser finito y mudable”.

La naturaleza es “la idea en forma del ser-otro”, un momento en la evolución de lo absoluto, que se caracteriza por el salir de sí y enajenarse en la existencia exterior.

Para Hegel, “Dios se manifiesta como naturaleza y como espíritu”: “El fin de la naturaleza es maquinar su propia muerte, abrirse paso a paso a través de la corteza de lo inmediato y sensible, quemarse a sí misma como el ave fénix y aparecer fuera de aquella exterioridad rejuvenecida como espíritu”.

“La libertad es la determinación fundamental del espíritu, como la gravedad lo es de la materia”.

“El momento del espíritu es el momento del retorno”.

“La esencia del espíritu es, por tanto, la libertad, es decir, la independencia respecto de otro, la autorreferncia”.

“Si lo absoluto no estuviera ya presente en la conciencia, ¿cómo podríamos buscarlo? Dios es la soledad pensante del hombre”.

“Dios no sería otra cosa que la profundidad de la conciencia humana, la subjetividad que se sabe“. “Lo decisivo es que lo infinito no puede prescindir de lo finito, que Dios ha de perderse en la selva virgen de la naturaleza para poderse reencontrar como espíritu”. (De la obra del autor “Paradigma”).

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