
(De la obra “Accesible e inaccesible”. Copyright 2010)
Consecuencia de lo expuesto anteriormente, llegamos a algo así como la “cuadratura del círculo” ya que el materialismo quedaría “emparejado” con el liberalismo, políticamente antitético al anterior, al menos en cuanto al omnipresente, aunque “vetusto” materialismo marxista.
Y es que la libertad, con todo lo que ello significa, aparece como propiedad “emergente” de la propia materia. En mi opinión, sin proponérselo, ya Ortega y Gasset lo apuntaría metafóricamente en su aforismo: “Yo soy yo y mi circunstancia”. En el mismo, no se discute la libertad individual, aunque ésta “pueda ser mediatizada” por la circunstancia.
Lo asombroso del planteamiento es que estamos ante un verdadero “punto de encuentro” entre dos corrientes filosóficas de índole social que han ocupado, contraponiéndose, gran parte de todo el siglo XX.
En mi obra “Paradigma” se propugnaba la edificación de un nuevo paradigma válido para toda la humanidad, como una suerte de “coraza defensiva” ante los posibles desafíos provenientes del espacio exterior.
Visiones tan dispares como la del materialismo marxista con todos sus “adláteres” (socialismo, etc.) y la del liberalismo, necesitaban de una urgente corrección si queríamos que la formidable empresa que se presenta a la humanidad en el futuro pudiera ser abordada. Y es que son precisos todos los esfuerzos, cuya mayor fuerza es su unión, lo que desaconsejaba evidentemente aquella oposición mutua que no era sino una lucha fraticida. Por ello se necesitaba de un “criterio” unificado que sustentara tal tarea, por lo que venía siendo, como he apuntado anteriormente, urgente y necesario, aunar posiciones tan encontradas.
Espero que con el Paradigma buscado, al que contribuye singularmente el principio que denomino “materialismo cierto”, podrá resolverse en gran parte la cuestión, con lo que se “distendería” un tanto tales urgencias.
El calificativo de “cierto” para el materialismo viene dado para clarificar, o mejor, quizás, descalificar un vez por todas, los innumerables apodos que se han ido añadiendo al materialismo a lo largo de los tiempos. Espero que éste sea el definitivo, si en verdad se afianza la sintética visión a la que remite.
Y es que el “materialismo cierto”, igualmente puede”traslucirse” como “espíritu material”. La dualidad, “la cuadratura del círculo”, así, habrá dejado de ser una paradoja.
(Ver “Accesible e inaccesible” al margen, en “Obras del autor”)