Simbiotica's Blog

Hacia una simbiosis entre Ciencia y Filosofía.

Archivo de 31 enero 2011

Introspección y “extrospección” (IV).

Publicado por simbiotica en enero 31, 2011

Apuntamos, tímidamente, dos caminos para introducirnos en este difícil mundo de la introversión: la generalización del principio antrópico y el existencialismo de Jaspers.

Dejaremos este último para un capítulo posterior.

El “principio antrópico” es un principio que subyace en un método de análisis cosmológico, y que toma su nombre del griego anthropos, hombre.

La aplicación de este principio en cosmología se basa en el razonamineto de que el que el universo real albergue a observadores inteligentes pone alunas restricciones a la diversidad de posibles comienzos del universo y a las leyes físicas que podrían haber regido su desarrollo. Por ejemplo, la variación de los valores de ciertas constantes físicas podrían dar origen a universos donde nunca se formaran los elementos químicos más pesados que el helio o donde las estrellas fuesen muy grandes, calientes y de vida corta. La mayoría de tales construcciones imaginarias de universos serían incapaces de crear y sustentar ninguna forma de vida inteligente.

Lo importante del primcipio antrópico estriba en su manera de razonar, opuesta a la deductiva, característica (aunque no única) del pensamiento científico hasta el presente. Cualquier teoría deductiva empieza especificando las condiciones iniciales de un sistema físico y las leyes que se aplican; a continuación la teoría predice el subsiguiente estado del sistema. Por ejemplo, pueden explicarse las condiciones presentes hoy día sobre la Tierra a partir de los datos sobre el tamaño inicial, la masa y la composición química de la nebulosa desde la que se condensó el Sistema Solar, pasando por la evolución del Sol y de los planetas y bajo el influjo de las fuerzas gravitacionales, reacciones nucleares, etc. En el cosmos se ha utilizado el principio antrópico, precisamente, porque las condiciones son completamente diferentes a las apuntadas: se deconocen las condiciones iniciales del universo y las leyes físicas que operaron en esos precisos momentos.

No es en modo alguno superfluo, dadas las circunstancias, acudir al principio antrópico, que simplemente impone a toda teoría que intente reconstruir las condiciones iniciales del universo y las correspondientes leyes físicas que operaban entonces, el requisito de que tales condiciones y leyes den origen a un universo habitado.

La aplicación del principio antrópico a la introspección podría ser interesante dada la similitud de problemas con que nos encontramos. Al igual que en cosmología no conocemos ni las condiciones iniciales de la vida, ni las verdaderas leyes que la sustentan. Con tan poco bagaje es imposible aplicar un método deductivo.

Nuestro método de razonar debe ser completamente distinto. Debemos partir de la idea de que la vida inteligente, el hombre, existe, y dado que existe con todo lo que supone, con sus facultades, sentimientos, conciencia, etc., toda teoría que trate de explicar el mundo que nos rodea debe tener en su seno unas condiciones iniciales y unas leyes capaces, con su evolución, de dar origen a todo ésto. Así, por ejemplo, una teoría puramente materialista de nuestro mundo, queda por completo fuera de juego, pues no hay forma de hacer evolucionar la materia hasta una conciencia, partiendo de las propiedades que la Ciencia siempre había supuesto en la materia.

El principio antrópico sugiere conexiones entre la existencia del hombre y aspectos de la Física que parecía no tenían mucho que ver con la Biología. En su forma más fuerte, del principio se deduce que el universo en que vivimos es el único cocebible donde pueda existir vida inteligente. Hay que advertir que, por supuesto, muchos cosmólogos y filósofos no están de acuerdo en cuanto a la utilidad, ni siquiera la legitimidad de dicho principio antrópico.

La introducción del principio antrópico en cosmogonía fue realizada por Robert H. Dicke, de la Universidad de Princeton, en 1961; lo propuso al analizar un trabajo de Dirac (quien postuló la existencia del positrón) de 30 años antes. Dirac había llamado la atención sobre ciertas curiosas relaciones numéricas entre constantes o números sin dimensiones que tienen un importante papel en Física y Astrofísica. Dichos números, al no estar asociados a ninguna unidad de medida, tienen el mismo valor en cualquier sistema de medición. Dirac relacionó varios ejemplos en los que el orden de magnitud es una potencia integral del número 10 elevado a 40.

Tres números prominentes en el trabajo de Dirac son medidas de fuerza, tiempo y masa. El primer número es una forma adimensional de las constantes de interacción gravitatoria, y mide la intensidad de la fuerza gravitatoria. Su valor aproximado es 10 elevado  a menos 40. La segunda cantidad sin dimensiones es la edad del universo expresada en unidades atómicas: Dirac lo definió como la razón de la edad de Hubble al tiempo tardado por la luz en recorrer una distancia igual al radio de un protón. El valor aproximado de esta razón es 10 elevado a 40. La tercera cantidad sin dimensiones es el número de partículas con masa (protones y neutrones) que hay en la región visible del universo. Los cálculos dan para este número el valor a proximado de 10 elevado a 80.

Dirac postuló tres relaciones ordomagnitudinales entre estas cantidades. Primera, que las constantes de interacción gravitacional es el recíproco de la edad del universo en unidades atómicas. Segunda, que el número de partículas con masa que hay en la región visible del universo es el cuadrado de su edad en unidades atómicas; y tercera, que la constante de interacción gravitacional es el recíproco de la raíz cuadrada del universo con partículas con masas definidas anteriormente. En opinión de Dirac, tales relaciones numéricas son tan llamativas que no se les puede tachar de coincidencias casuales, por ello propuso la hipótesis de que fueran el resultado de alguna conexión causal desconocida.

Una objeción inmediata contra estas ideas es que la edad del universo aumenta con el tiempo, por lo que las relaciones entre aquellos números tienen que ir cambiando continuamente, siendo una extraordinaria coincidencia el que sus valores se determinen precisamente cuando se corresponden entre sí. Dirac adelantándose a la objeción propuso también la hipótesis de que la constante intergravitacional y el número de partículas con masa cambian con el tiempo, de tal modo que las relaciones ordomagnitudinales sigan siendo válidas durante todo el tiempo. Para ello, ha de irse debilitando la gravedad en proporción inversa del tiempo, mientras que el número de partículas con masa debe aumentar en proporción directa al cuadrado del tiempo.

El análisis de Dirac no muy bien recibido hasta entonces, sí fue considerado en serio por Dicke.[...]

(De la obra del autor “Ciencia, filosofía, religión. Una visión armónica”)

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Naturaleza esplendorosa.

Publicado por simbiotica en enero 29, 2011

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Introspección y “extrospección” (III).

Publicado por simbiotica en enero 28, 2011

Ésto en ciencia tiene una verdadera relevancia. Es más, diríase que el pensamiento científico tiene su más firme base en la extrospección, es decir, en el análisis de los fenómenos “externos”, entendiéndose por estos, aquellos que no pertenecen en sí a los mismos observadores, sino que son exteriores a ellos. Es fácil entender que el observador ideal es el que está situado en la posición más privilegiada de observación, que es la que no influye en la experiencia, que a su vez se ha logrado aislar de toda influencia externa que pudiese desvirtuar la debida contrastación. Salvando las oportunas distancias, en términos judiciales, ésto equivale a que el “jurado” sea imparcial.

La Ciencia debe mucho de su extraordinario desarrollo a la “extrospección”, hasta el punto de haberse acuñado el calificativo de “ciencias puras” a aquellas que han estado más íntimamente ligadas a la “extrospección” (Matemática, Física, Química, etc.). Las que poseen en su constitución una componente más bien pequeña de introversión han ido pasando desde el campo de la ciencia experimental, en un principio muy especulativo, al de las ciencias consagradas, casi “puras”, como, por ejemplo, la Bioquímica o la Genética. Para Popper, las ciencias más ligadas al campo introspectivo, tales como la Psicología, tienen caracteres más metafísicos que científicos, cuestión ésta apuntada por más de un autor.

Opinamos que se está incurriendo en una clara injusticia, pues los métodos científicos, según la lógica de la investigación científica de Popper, en cuanto al uso de hipótesis y su subsiguiente contrastación intersubjetiva, se dan en todo este campo del conocimiento que denominamos Ciencia. Creemos, más bien, que la dificultad estriba, no en que el campo de la actuación de la Psicología, por ejemplo, sea subjetivo, sino que la inmersión en la introspección que conlleva su estudio es de una dificultad cualitativa muy superior al del método “extrospectivo” aplicado a las demás ciencias llamadas puras. También, podríamos decir que la aplicación del método estrictamente “extrospectivo” de las ciencias puras a estas otras ciencias, tales como la Psicología, no obtiene los resultados obtenidos en otras ciencias, pero a mi entender ésto sólo es consecuencia de las dificultades del campo en que nos movemos. Tal vez los métodos usados, muy eficaces en el campo “extrospectivo”, no lo sean tanto en el introspectivo.

Hay que aplicar métodos científicos de investigación (definidos por la más pura ortodoxia de Popper en cuanto a hipótesis y contrastaciones) a la introspección, lo cual requiere de nuevos métodos mucho más imaginativos que los que actualmente han sido usados, más propios del campo de la extroversión.

Al llegar aquí hemos de hacer un alto para recalcar la reticencia ante la Ciencia en el ámbito de los saberes menos “consagrados”. Los pocos resultados prácticos científicos que han sido obtenidos en algunos terrenos de la Parapsicología o de los llamados fenómenos paranormales, han inclinado a muchos estudiosos de estos temas a buscar soluciones en otros mundos separados de la Ciencia como el obscurantismo o la magia. Ese no es el camino. La validez de la Ciencia está lo suficientemente bien asentada para no escoger otros caminos caracterizados, precisamente, a lo largo de la Historia, por su incompatibilidad con el progreso humano. El fracaso del método científico aplicado a estos temas, a nuestro entender, tiene su origen en lo apuntado anteriormente: hay que desarrollar un método científico nuevo, diferente al que se ha estado usando hasta el presente, basado en la “extrospección”; un método útil en el terreno introspectivo, mas, sus resultados no deben ser subjetivos, sino tan objetivos como los obtenidos a partir de la “extrospección”.

Nuestra ciencia tiene que pasar del estudio de lo externo a lo interno, a nosotros mismos. Tiene que emitir hipótesis sobre este ámbito, pero dichas hipótesis deben ser contrastadas intersubjetivamente, para que continuemos en el campo de la lógica científica.

Se han dado balbuceos en esta dirección, pero las dificultades son inmensas. En nuestra opinión, es en este milenio que comienza donde se irán desvelando los misterios de este mundo altamente complejo, tal como apuntan las previsiones futuristas. El campo de la vida interna será el del próximo futuro, y su verdadero desarrollo también vendrá de manos de la ciencia, pero de una ciencia dotada de distintos medios y métodos a los actuales, adornada de una mayor exquisitez y pureza lógica-matemática.

Quisiéramos ser capaces de iluminar de algún modo la forma de abordar métodos capaces de ahondar, en la línea que hemos apuntado, en el mundo de la introspección. Al menos nos gustaría hacer de revulsivo para que, sin más dilaciones, el mundo científico se movilizase en pos del estudio serio de la introspección.

Hay algunas creencias antiguas de la Humanidad, asumidas por estratos amplios de la misma, que si se demostrase científicamente su “compatibilidad” con la Ciencia, podrían representar un claro avance sobre lo obtenido por la ciencia oficial hasta el presente. Ciertas creencias de orden religioso, teológico y místico parecen estar cada día más cerca (asintóticamente) de la propia Ciencia. Y es que la compatibilidad y armonía entre ciencia y creencias representaría para la vida humana un salto cualitativo fabuloso.

(Alejandro Álvarez Silva en la obra “Ciencia, filosofía, religión. Una visión armónica”)

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Identificado el mecanismo del reloj circadiano de los seres vivos.

Publicado por simbiotica en enero 27, 2011

Los niveles de marcadores bioquímicos -proteínas llamadas peroxirredoxinas- que se producen en altos niveles de la sangre, se someten a un ciclo (circadiano) de 24 horas. Estas peroxirredoxinas se encuentran prácticamente en todos los organismos conocidos.

Se ha comprobado que hay un ciclo similar de 24 horas en algunas algas marinas.

Para Andrew Millar (director del estudio realizado) de la Universidad de la Escuela de Edimburgo de Ciencias Biológicas: “Esta investigación muestra que los relojes del cuerpo son mecanismos antiguos que se han quedado en nosotros a través de mil millones de años de evolución”.

El artículo completo se encuentra en Physorg.com.

(Ver al respecto la obra de este autor \”Tempo e irracionalidad\”)

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Introspección y “extrospección” (II).

Publicado por simbiotica en enero 26, 2011

Aclaremos aún más el significado y fundamento de la ciencia siguiendo el magistral criterio de Karl Popper en su libro “La lógica de la Investigación Ciéntífica” cuando habla en el Capítulo Décimo de “La Corroboración”. Al establecer una panorámica de la imagen de la ciencia y de la invetsigación científica en sus aspectos epistemológicos dice: “La ciencia no es un sistema de enunciados seguros y bien asentados, ni uno que avanzase firmemente hacia un estado final. Nuestra ciencia no es conocimiento (episteme): nunca puede pretender que ha alcanzado la verdad, ni siquiera el sustituto de ésta que es la probabilidad.

Pero la ciencia tiene un valor que excede al de la mera supervivencia biológica: no es solamente un instrumento útil: aunque no puede alcanzar ni la verdad ni la probabilidad, el esforzarse por el conocimiento y la búsqueda de la verdad siguen constituyendo los motivos más fuertes de la investigación científica.

No sabemos: sólo podemos adivinar. Y nuestras previsiones están guiadas por la fe en las leyes, en regularidades que podemos des-cubrir -descubrir-: fe acientífica, metafísica (aunque bilógicamente explicable). Como Bacon, podemos describir la propia ciencia contemporánea nuestra -”el método de razonar que hoy aplican ordinariamente los hombres a la Naturaleza”- diciendo que consiste en “anticipaciones, precipitadas y prematuras”, y en “prejuicios”.

Pero domeñamos cuidadosa y austeramente estas conjeturas o “anticipaciones” nuestras, tan maravillosamente imaginativas y audaces, por medio de contrastaciones sistemáticas: una vez que se ha propuesto, ni una sola de nuestras “anticipaciones” se mantiene dogmáticamente; nuestro método de investigación no consiste en defenderlas para demostrar qué razón teníamos; sino que, por el contrario, tratamos de derribarlas. Con todas las armas de nuestro arsenal lógico, matemático y técnico, tratamos de demostrar que nuestras anticipaciones eran falsas -con objeto de proponer en su lugar nuevas anticipaciones injustificadas o injustificables, nuevos “prejuicios precipitados y prematuros”, como Bacon los llamó con “gran mofa”.

Y más adelante continua Popper: “El avance de la ciencia no se debe al hecho de que se acumulen más y más experiencias perceptivas con el correr del tiempo, ni al de que haríamos cada vez mejor uso de nuestros sentidos”. “El único medio que tenemos de interpretar la Naturaleza son las ideas audaces, las anticipaciones injustificadas y el pensamiento especulativo: son nuestro organon, nuestro único instrumento para captarla”.

“Incluso la cuidadosa y austera contrastación de nuestras ideas por medio de la experiencia está, asu vez, inspirada por las ideas: el experimento es una acción planeada, en la que todos y cada uno de los pasos están guiados por la teoría”.

“El antiguo ideal científico de la episteme -de un conocimiento absolutamente seguro y demostrable- ha mostrado ser un ídolo. La petición de objetividad científica hace inevitable que todo enunciado científico sea provisional para siempre: sin duda, cabe corroborarlo, pero toda corroboración es relativa a otros enunciados que son, a su vez, provisionales. Sólo en nuestras experiencias subjetivas de convicción, en nuestra fe subjetiva, podemos estar absolutamente seguros.”

“Juntamente con el ídolo de la certidumbre (que incluye los grados de certidumbre imperfecta o probabilidad) cae uno de los baluartes del obscurantismo, que cierra el paso del avance científico: pues la adoración de este ídolo reprime la audacia de nuestras preguntas y pone en peligro el rigor y la integridad de nuestras contrastaciones. La opinión equivocada de la ciencia se delata en su pretensión de tener razón: pues lo que hace el hombre de ciencia no es su posesión del conocimiento, de la verdad irrefutable, sino su indagación de la verdad persistente y temerariamente crítica.”

Finalmente añade: “La ciencia nunca persigue la ilusoria meta de que sus respuestas sean definitivas, ni siquiera probables; antes bien, su avance se encamina hacia una finalidad infinita -y, sin embargo, alcanzable-: la de descubrir incesantemente problemas nuevos, más profundos y más generales, y de sujetar nuestras respuestas (siempre provisionales) a contrastaciones constantemente renovadas y cada vez más rigurosas”.

Acabamos de analizar lo que quieren decir los conceptos “subjetivo” y “objetivo” desde un punto de vista formal. Los significados de introspección y “extrospección” son más amplios, pues abarcan tanto las tendencias subjetivas y objetivas, respectivamente, como el de la vida interna para la introspección, y la externa para la “extrospección”.

(De la obra “Ciencia, filosofía, religión. Una visión armónica”)

 

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Museo Thyssen (visita virtual).

Publicado por simbiotica en enero 25, 2011

Una maravilla. Verlo aquí.

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¿Entrelazamiento cuántico “temporal”?

Publicado por simbiotica en enero 24, 2011

Según los físicos S. Jay Olson y Timothy C. Ralph (Universidad de Queensland) es posible crear entrelazamiento cuántico entre regiones del espacio tiempo separadas en el tiempo pero no en el espacio, y convertir luego el entrelazamiento de tipo tiempo en entrelazamiento normal (de espacio). Este entrelazamiento temporal se obtiene partiendo del vacío de Minkowski, y podría ser utilizado para lo que ellos llaman “teletransporte en el tiempo”.

Para Olson “el aspecto interesante del resultado (el entrelazamiento existente entre el futuro y el pasado) es que es una propiedad general de la naturaleza, abriéndose una puerta a una nueva creatividad”.

(La noticia la hemos obtenido en Physorg. com)

El artículo completo se ha publicado en arxiv

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Introspección y “extrospección” (I).

Publicado por simbiotica en enero 23, 2011

Podemos decir que ambos términos estarían muy relacionados con subjetivo y objetivo, respectivamente. (El segundo indicaría la propia “acción de extraversión”). Pero el mismo origen no significa la identificación de orden práctico que se realiza con harta frecuencia, y que es causa de una serie de errores que nos interesa subrayar.

Kant utiliza la palabra “objetivo” para señalar que el conocimiento científico ha de ser justificable, independientemente de los caprichos de nadie, es decir, pueda ser contrastado y comprendido por cualquier persona. Según Popper, la objetividad de los enunciados científicos descansa en el hecho de que puedan contrastarse intersubjetivamente (aspecto muy importante de la idea de regulación racional mutua por medio del debate crítico).

Por el contrario, Kant aplica la palabra “subjetivo” a nuestros sentimientos de convicción. Y el cómo aparecen estos sentimientos es asunto de la psicología: pueden surgir, por ejemplo, debido a leyes de asociación, o el convencimiento simplemente de la congruencia de algunas razones objetivas que acaban por transformarse en “causas subjetivas del juzgar”.

Como apunta Popper, quizás fue Kant el primero en darse cuenta que la objetividad de los enunciados se encuentra en estrecha conexión con la construcción de teorías -es decir, con el uso de hipótesis y de enunciados universales. Sólo la recurrencia de ciertos acontecimientos de acuerdo con reglas o con ciertas regularidades puede hacer que nuestras observaciones puedan ser contrastadas por cualquiera. Esta repetición es la que nos hace llegar al convencimiento de que no nos encontramos con una nueva coincidencia aislada, sino ante un acontecimiento contrastable intersubjetivamente.

En realidad, según Popper, puede definirse el efecto físico científicamente significativo como aquel que cualquiera puede reproducir con regularidad sin más que llevar a cabo el experimento apropiado del modo preciso. Popper considera que cualquier controversia sobre la cuestión de si ocurren acontecimientos que en principio sean irrepetibles y únicos no puede decidirse por la ciencia, pues se trataría de una controversia metafísica.

Para Popper, una experiencia subjetiva, o un sentimiento de convicción, nunca pueden justificar un enunciado científico, pues sólo pueden desempeñar en la ciencia el papel de objeto de una indagación empírica, al ser incompatibles con la idea de la objetividad científica.

No obstante, para Popper, la base empírica de la ciencia objetiva no tiene nada de absoluta. Siguiendo sus palabras: “la ciencia no está cimentada sobre roca: por el contrario, podríamos decir que la atrevida estructura de sus teorías se eleva sobre un terreno pantanoso, es como un edificio levantado sobre pilotes. Éstos se introducen desde arriba en la ciénaga, pero en modo alguno hasta alcanzar ningún basamento natural o “dado”, cuando interrumpimos nuestros intentos de introducirlos hasta en un estrato más profundo, ello no se debe a que hayamos topado con terreno firme: paramos simplemente porque nos basta que tengan firmeza suficiente para soportar la estructura, al menos por el momento”.

(De la obra del autor “Ciencia, filosofía, religión. Una visión armónica”. Copyright 1995)

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X Edición del Carnaval de Matemáticas: CERO, VACÍO, NADA.

Publicado por simbiotica en enero 22, 2011

(*) (Está albergado en el Blog “Francis (th) Emule Science´s News”)

Es la “ausencia” la única característica que une a los tres conceptos, y van de lo particular a lo más general (1).

* CERO. Aparece como ausencia de cantidad, cuando existe una “correspondencia” entre cantidades y números. Entonces, la ausencia de cantidad es el número cero.

Problemas y confusiones: Tienen lugar al definir tal correspondencia: biunívoca, etc. También en el establecimiento del propio concepto de cantidad (medida, etc.).

* VACÍO. Es la ausencia de “objetos”. Primero hay que establecer el concepto de objeto. Su ausencia o negación es el vacío.

Problemas y confusiones: Lógicamente, se producen al definir el objeto. [ Particularizando, el cero sería también un objeto "matemático" (1)]. Normalmente los objetos, “físicamente” suelen estar adornados de masa (no en el caso de fotones, gravitones, etc.).

* NADA. Es la ausencia de “algo”.

Problemas y confusiones: Aquí son mayores, pues el concepto de “algo” es demasiado vago (tanto como el de “nada”). Físicamente, como mínimo dentro de “algo” se encontrarían campos  y partículas.

Los campos como sabemos son múltiples: electromagnéticos, gravitatorios, de Higgs, etc.

Ahora hay que hacer la salvedad de que en los sistemas físicos (universo) de Newton y anteriores -galileanos- había una “casi” identificación entre estos conceptos de cero, vacío y nada. Quiero decir que en un entorno ilimitado e intemporal la ausencia total de objetos no necesita del concepto de cantidad -numeral cero-, y son los objetos lo único que serían “algo”; su falta, pues, sería la nada. Así, cero, vacío y nada serían prácticamente lo mismo.

Todo cambió al advenimiento del concepto físico de “campo”: ¡la ausencia de objetos no se correspondía con la nada, pues dejaba fuera a los campos!

Y la cosa se complicó aún más con la relatividad einsteniana, en donde ni siquiera el espacio y el tiempo eran ilimitados: ¡la misma geometría del entorno -no ya solo el campo- era “algo”, era energía!

Cero, vacío, y nada dejaron por siempre de ser lo mismo: ¡En nuestro universo conocido sólo el vacío se sostiene, la nada ha dejado de existir!

La nada ha quedado como un concepto filosófico o metafísico que supone la  ausencia total de partículas y todo tipo de campo, también incluso del espaciotiempo. (Por supuesto, el campo de Higgs).

La ciencia moderna ha logrado darnos una secuencia de acontecimientos que van desde el momento actual a los primeros instantes del Big Bang (con lógicas lagunas sometidas al desarrollo de la investigación científica). Mas, antes de aquella primera singularidad, todo son especulaciones e incógnitas dentro de las que, como parte sustancial, ha quedado relegada la propia metafísica de la nada.

Como ampliación al tema apunto los enlaces \”El vacío y la nada\” y \”Ideología y matemáticas\”.

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El entrelazamiento cuántico de millones de pares de cubits.

Publicado por simbiotica en enero 20, 2011

Un hito importante al respecto ha sido logrado por Stephanie Simmons, John Morton y otros colegas de la Universidad de Oxford. Ver el artículo en el Blog \”Francis (th) Emule Science´s News\” .

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EL ARTE DE SENTIR (Carlos Bayod Serafini).

Publicado por simbiotica en enero 19, 2011

(De la obra de Carlos Bayod Serafini \”El arte de sentir\”)

Según el autor de la obra, existen cuatro niveles de la percepción sensológica:

I.    Nuestros medios de expresión-percepción (tacto, sonido, espacio, tiempo, etc.).

II.   Autopercepción física (límites corporales, sensoanálisis, etc.).

III. Sentir sensológicamente a los demás (yo/el otro, etc.)

IV.  El entorno como sensación-expresión (entorno, objeto, etc.).

Nos dice Carlos Beyod Serafini en el Epílogo del libro:

“La conciencia humana es el milagro más grande al que nos podemos enfrentar (aunque por su proximidad ni reparamos en él) y el más profundo de los misterios.”

“Esta vivencia profunda de espacio-tiempo-sensación (ver el libro \”El ser y la vida\”) que no se puede medir ni razonar es, a su vez, la base para otro nivel más profundo y complejo, en el que dichos espacios y tiempos -producto de la conciencia humana- se distorsionan, se contraen y se dilatan; combinándose como en una danza en la que ya no son los bailarines lo que importa sino la sensación que se crea entre ellos que, a su vez, crea tensiones entre las tensiones mismas que una parte de nosotros sabe leer.”

“Pero me temo que ni siquiera esta moderna física tendrá argumentos para explicar ciertos fenómenos de la naturaleza humana.

Existen cosas que no pueden pensarse y sólo sentirse.”

“En este vivir sin tiempo es donde nos encontramos con todos los tiempos, los espacios y los conocimientos; en este aparente no ser, es donde mora la sabiduría y desde nuestro espíritu se expande al infinito.”

“El arte, con sus especiales mecanismos, nos conduce a este canal del tiempo y, además, nos señala el camino y el lugar donde nuestros sensores encontrarán el conocimiento.”

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FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN: Las conferencias dominicales en la Asociaciación para la Enseñanza de la Mujer (Juana García Romero).

Publicado por simbiotica en enero 18, 2011

 Conferencia de la Prfª Drª Juana García Romero (Santander, 2001): 

Las conferencias dominicales en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer –AEM–[1] 

 

            En el decreto de 21 de octubre de 1868 se lee que “la enseñanza es libre en todos sus grados y cualquiera que sea su clase [y que] todos los españoles están autorizados para fundar establecimientos de enseñanza”[2].

            Debido a esto, don Fernando de Castro reclama, públicamente, lo siguiente “fomentar la creacion de asociaciones que funden la enseñanza en las clases obreras, y la propaguen hasta en las más retiradas aldeas; abrir cursos especiales destinados á completar la educacion de la mujer; procurar que la juventud se agrupe en academias científicas, y hacer de modo que nuestras bibliotecas y museos puedan utilizarse libremente […], para mejorar el estado intelectual y moral de nuestro pueblo: mejora sin la que, creedme, la libertad perece, y se apaga en la indiferencia el amor á la patria y á las instituciones”[3]. Solicita, para ello, la colaboración del profesorado español.

            Así pues, la Asociación para la Enseñanza de la Mujer es la institución que funda Fernando de Castro, en 1870, para llevar a cabo su proyecto educativo donde se reconoce la importancia de la mujer en el progreso de la sociedad, siendo el ideal católico-cristiano el que se consolida para la posteridad.

Recordar que Fernando de Castro (1814-1874) fue contemporáneo de Julián Sanz del Río (1814-1869), y cultiva su pensamiento en la filosofía cristiana.

            Las conferencias dominicales “se dieron desde el 21 de Febrero al 23 de Abril de 1867, en el Paraninfo viejo de la Universidad Central”[4], y dan forma a dicho proyecto desde 1869, donde el krausismo español está presente y cuyo objetivo, a corto plazo, se centra en reducir el alto analfabetismo en que se encuentra la España del siglo XIX, por ser un problema que atañe a todas las clases sociales, y así lo expresa Fernando de Castro cuando hace suyas las palabras de don Miguel de Cervantes Saavedra: “Y no penseis Señor, que yo llamo aquí solamente vulgo á la gente plebeya y humilde; que todo aquel que no sabe, aunque sea señor y príncipe, puede y debe entrar en número de vulgo”[5].

            Analizando las conferencias aparecen dos propuestas educativas que dan lugar a dos tipos de mujer, cuyo fin común es facilitar el paso a la sociedad moderna que ya existía en otros países europeos, y que empezaba a darse, paulatinamente, en España.

            Rafael María de Labra muestra cómo la legislación beneficia a la mujer soltera, al concederle casi los mismos derechos que al hombre[6], pero una vez contrae matrimonio su situación cambia jurídica y socialmente, y así lo específica cuando dice “la mujer soltera es digna, respetable sin duda; pero la esposa y la madre es augusta”[7] donde “la madre castellana no tiene autoridad propia sobre sus hijos”[8].

            Sin embargo, en ambas propuestas educativas se reconoce que el matrimonio como institución es “la única union que guarda el debido respeto á la dignidad de los dos sexos”[9] pues es el lugar donde se lleva a cabo esa “armonía de oposicion, en la igualdad de dos desigualdades [gracias a] la simpatía, que es la base, que es la magnífica portadora del amor”[10], y es a través del Derecho y las instituciones pertinentes desde donde se regula la vida en las sociedades humanas, considerando el matrimonio civil como una institución más, sin excluir al religioso[11].

            Para Fernando de Castro, el cristianismo es la doctrina que garantiza la unidad humana porque integra al hombre y a la mujer, cuya personalidad racional parte del mismo origen, es decir, de su semejanza con Dios[12]; sin embargo, el destino que dispone la Providencia para la mujer es la de esposa y madre, quedando así limitada su capacidad de actuación al ámbito doméstico y familiar.

            En la misma línea se encuentra Pi y Margall pues sigue reservando el ámbito privado para la mujer. Afirma que la misión a cumplir por aquélla es la educación de sus hijos[13], y sólo considerando la humanidad en su conjunto y estudiándola a través de las relaciones existentes, entre las generaciones pasadas y las presentes, serán capaces de trabajar por las venideras[14].

            El destino a desempeñar en la Humanidad y la misión a cumplir en la Sociedad, bajo un mismo sentimiento religioso, marcan las pautas de la educación a seguir por la mujer.

            Se distinguen dos líneas de actuación: una, de tendencia conservadora, representada por Fernando de Castro, Joaquín María Sanromá, Juan de Dios de la Rada y Delgado, Francisco de Paula Canalejas, Fernando Corradi, Antonio María Segovia, Francisco Asenjo Barbieri, Tomás Tapia y Antonio María García Blanco, y otra, de tendencia liberal, representada por Rafael María de Labra, Santiago Casas, Segismundo Moret y Prendergast, José Echegaray, Gabriel Rodríguez, Florencio Álvarez-Ossorio, José Moreno Nieto y Francisco Pi y Margall.

            Para los conservadores, la mujer tiene que recibir una educación de tipo tradicional, pues se trata de formar su carácter. Si antes fue educada en las labores domésticas, ahora es en las labores elegantes y finas llamadas, por Joaquín María Sanromá, educación de buen tono (saludo, baile, piano, lenguas extranjeras) porque el prestigio social dependía, en buena medida, de su comportamiento como manifestación del ser sensible e inteligible que es y, por ello, se la invita a participar en la ciencia moderna[15], centrada en ejercitar su memoria histórica para tomar conciencia de su situación actual[16], y cumplir con el ideal de mujer modesta que la Providencia le encomendó seguir, siendo la responsable de mantener el amor como guía de la educación de sus semejantes[17]; por tanto, su formación se basa en el estudio de la Historia, la Literatura y la Religión, principalmente.

            Para los liberales, la razón humana es única y así lo manifiesta José Echegaray cuando dice “la mujer, como el hombre, discurre, piensa, juzga, compara, analiza, sintetiza; ejerce, en fin, las múltiples y várias funciones de la razon humana. Luego todo lo que se refiere á la razon puede y debe ser comprendido por la mujer; luego no hay ciencia que sea, ni pueda ser, radical y terminantemente ajena al pensamiento femenino”[18].

            Consideran que las facultades del ser humano están limitadas por su condición individual, donde la educación tiene que procurar la armonía o equilibrio entre ellas, resultando ser el gran problema a resolver porque de ello depende la vocación y la profesión del hombre[19].

            Esto trae consigo otro enfoque, a la hora de estimar qué tipo de educación debía recibir la mujer. Surge, entonces, una educación más moderna.

            Segismundo Moret propone que la mujer, como madre y responsable de la preparación a la educación de sus hijos[20], tiene que adquirir ciertos conocimientos que, hasta ahora, no habían sido considerados.

            Esta propuesta educativa recomienda la participación de la mujer en la Ciencia porque la comprensión de la misma, no se debe a la falta de inteligencia de aquélla, sino al maestro, por no hacerse entender[21]. Se le considera un ser racional y, como tal, puede acceder al conocimiento científico a través del estudio de las Ciencias Físicas, las Ciencias Económicas y Sociales para conseguir su bienestar en la vida, conforme a su naturaleza humana, respetando su libertad individual. La actividad humana queda condicionada por el interés personal que tendrá que ser regulada a través de la ley, donde la Justicia será la encargada de organizar la Sociedad[22].

Conclusión

            En ambas propuestas educativas se estima que la mujer se interese por la Ciencia pero, a su vez, se la excluye de la misma, y así lo específica Fernando de Castro cuando dice “no aprendais tanto por cultivar en sí misma la Ciencia y para profesarla en la Sociedad, cuanto para aplicarla en el círculo íntimo de la familia y contribuir poderosamente á despertar la vocacion de vuestros hijos”[23], y para las que no adquieran estos compromisos propone que se las facilite el camino de ciertas profesiones, y “os dignifiqueis no ménos que ésta ante la Sociedad”[24], por tanto, “se trata, no de que unas cuantas mujeres de clase alcancen mucho, sino de que todas sepan lo suficiente para vivir como miembros dignos de la Sociedad [sin olvidar] que debe educarse, ante todo, para ser esposa y madre, y que la Providencia la ha colocado al lado del hombre en las tres edades que recorre la vida: en la infancia, para guiar los primeros pasos del niño; en la virilidad, para moderar las pasiones del hombre; y en la vejez, para mantener el vacilante paso del anciano”[25].

            Así pues, la mujer continua a la sombra del hombre y, además, Fernando de Castro parece olvidar que, también, en ella se dan esas tres edades que recorre la vida (infancia, feminidad y vejez); todavía es más rotundo cuando afirma “vuestro destino, como esposas y como madres, es aconsejar, influir; de ninguna manera imperar”[26].

            Todo esto es lo que frena el desarrollo real de la mujer pues, por un lado, limitan su capacidad desde niña, para tomar conciencia por sí misma de su propia dignidad como ser humano racional, al quedar sometida a la del hombre, y así lo expresa Fernando Corradi: “la dignidad del hombre es un patrimonio de la mujer. Toda medida, de cualquier género que sea, política, económica ó social, que ofenda al primero, le humille ó empobrezca; condena la segunda, al llanto, á la vergüenza ó á la miseria”[27] y, por otro, se la excluye de la participación en las especulaciones racionales y filosóficas, al igual que del ámbito político[28], pues sólo puede ejercer su influencia a través del marido como así queda, también, recogido en la conferencia de José Moreno Nieto.

            Sin embargo, es su trabajo el medio que asegura su dignidad como persona autónoma y útil, al ser un individuo libre que se desarrolla en Sociedad, y esto no queda garantizado con el proyecto educativo premoderno de Fernando de Castro, porque está enfocado a suavizar la difícil situación en la que se encuentra la mujer de dicha época, pero sin excesivos cambios, por ir dirigido a mujeres de sólida reputación y clase social acomodada, cuya actividad se centra en ser esposas y madres de familia.

            En estos momentos, al maestro se le considera pieza clave para la modernización de la sociedad española y aunque, según consta en la Real Cédula de 14 de Agosto de 1768 (que es la ley 9, título I, lib. VIII de la Novísima Recopilación), la educación de las niñas estaba a cargo de la Iglesia, sin embargo, se “manda que en los pueblos principales se establezcan otras casas, con matronas honestas é instruídas, que cuiden de la educación de las niñas, instruyéndolas en los principios y obligaciones de la vida civil y cristiana, y enseñándolas las habilidades propias de su sexo, entendiéndose preferentes las hijas de labradores y artesanos, porque á las otras podían proporcionárseles enseñanza á expensas de sus padres, y aún pagar y buscar maestras”[29] siendo, en 1771, cuando a la maestra se la obliga a realizar “un examen de doctrina ante la persona que diputase el ordinario y la licencia de la justicia”[30] porque “el legislador se preocupó tan solo de que la enseñanza ‘fuera uniforme’, y de que las maestras tuvieran buenas costumbres y supiesen la doctrina cristiana, coser y leer”[31]; no obstante, es a partir de 1855 cuando se inicia el proceso de feminización docente en España[32], al que contribuirá este proyecto educativo. 

            Se puede afirmar que Fernando de Castro sigue las directrices marcadas por la filosofía mística importada de Alemania, por Julián Sanz del Río[33]; se le puede llamar hombre premodernista pues, según Jobit, “el krausismo español fue una especie de premodernismo”[34] porque no se preocupa “por el gran problema de España: por la reforma de nuestra economía, por la revolución industrial y agrícola del país”[35], sino que se centra en “la reforma del hombre y de las instituciones políticas y sociales”[36], concretamente, en la reforma basada en la Constitución de 1869, en la reforma de la Iglesia española[37] y en “la interrelación entre krausismo, fröbelismo y promoción de la mujer, característica del krausismo alemán”[38] y, por ello, la Asociación se crea en Madrid para llevar a cabo dicho ideal de mujer, siguiendo las pautas de lo que Enrique Ureña denomina krausofröbelismo[39]; así pues, Fernando de Castro confía en la educación individual ante la instrucción colectiva para asegurar la dignidad personal.

            En el siglo XIX, la Pedagogía es la gran protagonista, por ser la ciencia que garantiza el orden establecido y evita la revolución política y social, pues así lo refleja la historia de este país. La educación será la responsable del progreso y la renovación estética de la sociedad española; pero esto, en el caso de la mujer fue sólo un intento, así pues, la igualdad es la gran utopía a conseguir por el ser humano. 

Prfª Drª Juana García Romero


[1] Este texto sustituye al leído en las V Jornadas de Hispanismo Filosófico (Santander, 2001).

[2] Labra, R. M. de, D. Fernando de Castro. Estudio biográfico, Madrid, Propagandistas y Educadores en Establecimiento tipográfico de El Correo, a cargo de F. Fernández, 1888, p. 35, Archivo Fundación Fernando de Castro (Madrid).

[3] Castro, F. de, Discurso que en la apertura de los estudios de la Universidad Central, en la toma de posesión del Doctor Don Fernando de Castro, Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, nombrado Rector de la misma, y en la reposición de los Catedráticos separados, leyó el nuevo Rector el 1.º de noviembre de 1868, Madrid, Imprenta de José M. Ducazcal, 1868, p. 13, Biblioteca Nacional (Madrid).

[4] Labra, R. M. de, D. Fernando de Castro. Estudio biográfico, Madrid, Propagandistas y Educadores en Establecimiento tipográfico de El Correo, a cargo de F. Fernández, 1888, p. 39, Archivo Fundación Fernando de Castro (Madrid).

[5] Castro, F. de: “Discurso”, Fiesta literaria celebrada en honor de Miguel de Cervantes Saavedra por la Academia de Conferencias y Lecturas públicas de la Universidad, [23-IV-69], Madrid, Imprenta de Gabriel Alhambra, 1869, p. 11, Biblioteca Nacional (Madrid).

[6] Labra, R. M. de, “Sobre la mujer y la legislación castellana”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [5.ª conferencia, 21-III-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 22, Biblioteca Nacional (Madrid).

[7] Ibid., p. 24.

[8] Ibid., p. 27.

[9] Álvarez-Ossorio, F., “Algunas consideraciones generales sobre el matrimonio”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [10.ª conferencia, 25-IV-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 8, Biblioteca Nacional (Madrid).

[10] Ibid., p. 11.

[11] Rodríguez, G., “Influencia de las ciencias económicas y sociales en la educación de la mujer”, Conferencias dominicales sobre  la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [9.ª conferencia, 18-IV-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 22, Biblioteca Nacional (Madrid).

[12] Castro, F. de, “Discurso inaugural”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [21-II-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 2.ª edición, 1869, p. 4, Biblioteca Nacional (Madrid).

[13] Pi y Margall, F., “Sobre la misión de la mujer en la sociedad”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [14.ª conferencia, 23-V-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 10, Biblioteca Nacional (Madrid).

[14] Ibid., p. 14.

[15] Sanromá, J. M., “Sobre la educación social de la mujer”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [1.ª conferencia, 21-II-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 22, Biblioteca Nacional (Madrid).

[16] Rada y Delgado, J. de D. de la, “Sobre la educación de la mujer por la historia de otras mujeres”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [2.ª conferencia, 28-II-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 6, Biblioteca Nacional (Madrid).

[17] Corradi, F., “De la influencia del cristianismo sobre la mujer, la familia y la sociedad”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [4.ª conferencia, 14-III-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 18, Biblioteca Nacional (Madrid).

[18] Echegaray, J., “Influencia del estudio de las ciencias físicas en la educación de la mujer”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [8.ª conferencia, 11-IV-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 7, Biblioteca Nacional (Madrid).

[19] Moret y Prendergast, S., “Influencia de la madre sobre la vocación y profesión de los hijos”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [7.ª conferencia, 4-IV-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 9, Biblioteca Nacional (Madrid).

[20] Ibid., p. 11.

[21] Echegaray, J., “Influencia del estudio de las ciencias físicas en la educación de la mujer”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [8.ª conferencia, 11-IV-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 12, Biblioteca Nacional (Madrid).  

[22] Rodríguez, G., “Influencia de las ciencias económicas y sociales en la educación de la mujer”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [9.ª conferencia, 18-IV-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 18, Biblioteca Nacional (Madrid).

[23] Castro, F. de, “Discurso inaugural”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [21-II-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 2.ª edición, 1869, p. 13, Biblioteca Nacional (Madrid).

[24] Ídem.

[25] Ibid., p. 14.

[26] Ibid., p. 16.

[27] Corradi, F., “De la influencia del cristianismo sobre la mujer, la familia y la sociedad”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [4.ª conferencia, 14-III-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 21, Biblioteca Nacional (Madrid).

[28] Moreno Nieto, J., “Influencia de la mujer en la sociedad”, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer en la Universidad de Madrid, [11.ª conferencia, 2-V-69], Madrid, Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1869, p. 14, Biblioteca Nacional (Madrid).

[29] Labra, R. M. de, D. Fernando de Castro. Estudio biográfico, Madrid, Propagandistas y Educadores en Establecimiento tipográfico de El Correo, a cargo de F. Fernández, 1888, p. 49, Archivo Fundación Fernando de Castro (Madrid).

[30] Ídem.

[31] Ibid., p. 50.

[32] San Román Gago, S., ‘1. Los primeros síntomas de feminización docente en España’, “Quinta parte. El proceso de feminización docente en los primeros niveles de la enseñanza primaria”, Las primeras maestras: los orígenes del proceso de feminización docente en España, Barcelona, Editorial Ariel, 2.ª edición, 2006, p. 214.

[33] Araquistáin Quevedo, L., “I. Una revolución filosófica de palacio”, El pensamiento español contemporáneo, Buenos Aires, Editorial Losada, 1962, p. 21.

[34] Araquistáin Quevedo, L., “II. El krausismo en España”, El pensamiento español contemporáneo, op. cit., p. 37.

[35] Ibid., p. 39.

[36] Ídem.

[37] Chacón Godás, R., ‘Capítulo III. Tercera época (1862-1869). Su pensamiento heterodoxo. Caracteres históricos de la Iglesia española (1866)’, “Segunda Parte: Estudio y análisis de su pensamiento a través de sus escritos y memoria testamentaria”, Don Fernando de Castro y el problema del catolicismo liberal español, Madrid, Fundación Fernando de Castro/Fundación Diego de Sagredo, 2006, p. 157.

[38] Menéndez Ureña, E., “I. El krausismo como fenómeno europeo”, La actualidad del krausismo en su contexto europeo, Enrique M. Ureña y Pedro Álvarez Lázaro (eds), Madrid, Colección del Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería, n.º 16 en Editorial Parteluz/Fundación Duques de Soria/Universidad Pontificia Comillas, 1999, p. 35.

[39] Ibid., p.31.


 

 

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Lenguaje holístico

Publicado por simbiotica en enero 18, 2011

Nos hacemos eco del magnífico artículo de Patricia Arca y Gustavo Masutti titulado \”La forma primordial de comunicarse dependería de un sentido\”.

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DIGNIDAD HUMANA

Publicado por simbiotica en enero 18, 2011

La capacidad global de la humanidad actual para transformar por completo el entorno, con la tremenda repercusión que ello sugiere para nuestra vida, no deja de ser evidente.

Es por ello por lo que el hombre debe replantearse totalmente, so pena de asistir a su propia autodestrucción, la clase de “comportamientos” admisibles” a su propia “sostenibilidad” presente y futura a medio y largo plazo, ante el acortamiento progresivamente exponencial de los mismos.

La tarea es urgente y afecta de distinta forma a las sociedades y democracias más evolucionadas (USA, Alemania, etc.), otras más precarias (España, Portugal, etc.), y a las más desfavorecidas. Pero todas en mayor o menor grado se ven afectadas.

La Técnica (y su base programática científica), consciente de este dilema, debe ser sometida urgentemente a control: ¡el esfuerzo público asignado a la misma debe ser orientado en el sentido de la defensa de la dignidad humana!… Por supuesto, cabe un cierto liberalismo al respecto en la iniciativa privada, lo que no debe empañar las líneas maestras del diseño público de la “arquitectura” social.

Podría ser conveniente, en base a estos argumentos, la adopción de una cierta utopía extrapolable, basada en los principios básicos de aquel humanismo de nuevo cuño alentado por el eminente Albert Einstein o el propio Carl Sagan.

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“Hablando no se entiende la gente”.

Publicado por simbiotica en enero 16, 2011

(De la obra de Xavier Guix “Pensar no es gratis”)

En opinión de Xavier Guix, es imposible entenderse “solo” hablando. Las motivos que expone son los siguientes:

* La asociación de hechos con palabras, debido a que todos disponemos de una memoria semántica y episódica. (El sentido y la causación de las cosas depende de nuestra experiencia previa que obviamente es distinta para cada uno -”mapa” de la vida).

* La ambigüedad inherente a la palabra (el “ideolecto” de los lingüistas, selección personal del lenguaje con lo que “las palabras pueden tener significados diferentes para cada persona”).

* La orientación de la conducta propia a través de creencias, principios y valores (distinta jerarquía en esa escala). A lo que se suma que una más de las funciones del lenguaje “es influir, manipular, seducir a los demás”: ¡se crea así más confusión que entendimiento!

* La distinta organización del pensamiento de cada persona: en un caso más lineal, en otro dando saltos de un sitio a otro; unos organizan la información visualmente, otros de forma auditiva, sensitiva o hasta cinestésicamente.

* La utilización o habituación a unos “metaprogramas”  que organizan la información del entorno por parte de cada persona. Por ejemplo, unos buscan similitudes, otros diferencias. Unos son detallistas, otros dan prioridad a la visión de conjunto. Etcétera, etcétera.

* Por último, “cada persona siente a su manera”: nadie siente con la misma intensidad, ni en el mismo momento, ni lo expresa de la misma forma.

Su conclusión es que, cuando dialogan dos personas o un grupo, aún hablando el mismo idioma, “lo cierto es que cada una organiza el significado de las palabras, los hechos y las emociones según ella misma”. Así que no es extraño que al recordar episodios vividos, aparezcan interpretaciones, a veces, tan distintas.

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Los “peligros” de la Ciencia.

Publicado por simbiotica en enero 14, 2011

A favor de la Ciencia:

En contra:

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¿Masa inercial modificada?

Publicado por simbiotica en enero 13, 2011

Una modificación de la masa inercial podría dar explicación tanto a la inflación como a la materia y a la energía oscuras. Ver al respecto el artículo \”Concepto de masa modificada\” en Neofronteras, basado en el artículo de Willi R. Böhm titulado “A modified Mass Concept could explain both the Dark Matter and the Dark Energy Phenomenon”.

Publicado en CIENCIA, FÍSICA | Deja un Comentario »

Materia y energía oscura (Vídeos)

Publicado por simbiotica en enero 12, 2011

Publicado en CIENCIA, FÍSICA, Materia, energía oscura y supersimetría | Deja un Comentario »

Monstruos de las profundidades marinas.

Publicado por simbiotica en enero 11, 2011

Las profundidades abisales encierran no pocas sorpresas.

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La “música” del LHC.

Publicado por simbiotica en enero 10, 2011

También los científicos tienen sentido del humor…

Publicado en CIENCIA, OCIO, Sociedad | Deja un Comentario »

 
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