El 90% del cuerpo humano no son células “humanas”, sino un auténtico ecosistema de unos cien billones de bacterias que habitan en el mismo.
Una total ausencia de bacterias tiene como consecuencia “un desarrollo corporal deficiente, un cerebro distinto e inmaduro” y un sistema inmunitario incompleto. Si a animales con esa ausencia total de bacterias “se les trasplanta la flora de individuos normales, recuperan la normalidad”.
Estos recientes descubrimientos sugiere la importante implicación de este microbioma en “las patologías gastrointestinales, las dolencias cardiovasculares e incluso trastornos como el autismo”.
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