La coherencia cuántica permite que la energía luminosa “investigue” simultáneamente múltiples vías, para luego elegir la ruta más eficiente para la transferencia de energía.
Sin embargo, la decoherencia cuántica es necesaria para que una vez que la energía llegue donde se necesita, no vuelva atrás, asegurándose así una eficiencia óptica en la transferencia de emergía.
Usando una nueva técnica, investigadores australianos han podido excitar la vía en que se produce la coherencia, observándose un fuerte acoplamiento entre los estados electrónicos y los modos de vibración de la matriz proteica (fonones) en la recolección de los complejos de las algas marinas crytophyte.
Estas coherencias de larga duración producidas en la transferencia de energía apuntan a su importante implicación en la fotosíntesis.
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