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Hacia una simbiosis entre Ciencia y Filosofía.

Archivos de la categoría ‘“Antes de la Ciencia y … después de ella”’

Sujeto, objeto, reflexión, finito y azar -Alejandro Álvarez Silva-

Publicado por simbiotica en diciembre 15, 2011

“El “sujeto primordial” es una eclosión (aparece en su “totalidad primigenia”). El incremento de naturaleza o esencia se produce gracias a la reflexión, a partir de esa eclosión original.

De lo dicho acerca de Dios, se deduce que no es propiamente un sujeto, pues este último sólo puede darse en la finitud del tiempo. La sensación-sentimiento del Tao original debe ser la “amalgama” sobre la que está construida la “Unidad Múltiple”.

Pero, ¿qué es esa eclosión? y ¿cómo se constituye?, sigue pareciéndome una verdadera incógnita: ¿Por qué “ciertos elementos” o partes -que lo son tan sólo desde la eclosión de la diferenciación- se constituyen en la “unicidad sujeto?… ¡Es como si “trozos de la Nada” se constituyeran en sujeto, por “arte de magia”, ex nihilo! ¡Y esos “trozos de la Nada” tienen la capacidad de aumentar su complejidad, su esencia, a través de la reflexión!

Dije que el sentimiento-sensación de “lo que sea”, a la aparición del sujeto, se transforma en “sentimiento positivo”, y añado, “unido a una cierta individualidad”; especulo que la base de la “Unidad Múltiple”, o la “conexión divina” que representa Dios, sigue basándose en aquel “sentimiento-sensación” del caos primordial (¿el Tao?).

Es como si el caos-Tao inicial se diluyera, al advenimiento del tiempo, en individualidades, que en el ejercicio de su “libre albedrío”, aplicando individualmente la reflexión, hacen progresar su esencia, y por ello la del conjunto originario, lo que ya llamé la “explosión de Dios”, la “expansión creativa” de la Unidad Múltiple.

La “realidad” es la transformación de lo “existente” (la pura probabilidad que existe cuánticamente -Born) en “esencia”, en creación de esa “esencia”.

En verdad, metafísicamente, el “sujeto primordial” es un leve balbuceo, casi Nada (partes de la Nada). El sujeto sería nada en su óbito, sin la acción que desarrolla o constituye la realidad, que a su vez incrementa su esencia, su ser… Entonces, ya a su óbito, ese sujeto, transformado en Ser, no será aquella nada, sino uno de los componentes de la Unidad Múltiple. El ser Dios, al no ser sujeto, nunca fue Nada, sino tal vez, ese Caos primordial (¿el Tao oriental?).”

(De la obra del autor “Antes de la Ciencia y… después de ella”)

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Más allá de la Ciencia.

Publicado por simbiotica en noviembre 15, 2011

“Se aprecia una continuidad en toda la vida terrestre desde las plantas, animales (reptiles, mamíferos, etc.) y hasta el mismo hombre: “materialmente” se diría que la diferencia entre los mismos es simplemente un problema de “cantidad”.

Mas el dominio de la técnica y la propia ciencia y filosofía indican (la misma conciencia -como desarrollo de la consciencia) que en el hombre parece “emerger” algo “nuevo” a lo que no calificaremos.

Más bien, donde se ve “ese progreso”, al estilo teilhardiano, es observando los identificables niveles que aparecen en la evolución (dejando aparte, como excepción, las “regresiones” existentes). Al llegar a este punto, hago una propuesta para que quede dibujado el “paralelismo” de esa evolución progresiva y el “ascenso” de la mente.

Dice así la propuesta: La evolución mental de los seres vivos sigue la línea que marca el tipo de “proposiciones” que cada especie o taxón puede plantearse, y que se materializa en el tipo (nivel) de problemas al que puede enfrentarse. Por ejemplo: si puede desplazarse en uno u otro sentido para buscar la comida, si es capaz de jugar o “actuar” simplemente por necesidad, o si (claramente en el caso humano) puede uno “aspirar” o simplemente comprender la eternidad, una vida después de la vida (mitos funerarios) o la misma infinitud.

¡Aquí importan las preguntas, no las respuestas, algo que va en contra de la tendencia dominante (ciencia) en que se pregunta para obtener respuestas, y si estas son negativas se rechaza la premisa!

Nos dice Antonio Fornés Murciano en su obra “Las preguntas son respuestas”: “No se busca saber, sino tener razón. Sin embargo, no nos equivoquemos, el auténtico conocimiento no está en las respuestas sino en las preguntas; en realidad, resulta mucho más difícil preguntar que contestar, pues quien pregunta es quien realmente sabe”.

Lo importante es el planteamiento, lo que se pregunta, el “nivel” en el que se sitúan los mismos.

Dicho “nivel de interrogación” nos indica qué estructura mental la está realizando, y por consiguiente: CUALES SON SUS ASPIRACIONES.

Todo ello supone el ascenso del Logos sobre cualquier otra consideración. Además, el propio desarrollo matemático tan abstracto y a la vez tan sujeto a la realidad (Penrose) nos indica claramente que estamos en el recto sentido.

Resuminedo: La respuesta a las preguntas planteadas es campo de la ciencia. El cariz de estas preguntas es pura filosofía, que se entronca, en cierto modo, por extrapolación, con la propia teoría de la mente.”

(De la obra de Alejandro R. Álvarez Silva \”Antes de la Ciencia y… después de ella\”)

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Surgimiento de la “emergencia”. (y III)

Publicado por simbiotica en noviembre 8, 2011

¿Qué supone que el “observador” sea necesario para la Ciencia?

La característica básica del observador es “darse cuenta”. Pero el “darse cuenta” es demasiado vago, pues va relacionado siempre con el objeto de ese “darse cuenta”: “darse cuenta ¿de qué?… Según tal qué el observador es “más o menos complejo”, más o menos sofisticado: ¡su naturaleza es distinta!

Si razonamos a la inversa, suponiendo que el observador tiene una tal Naturaleza y queremos saber, según la misma, qué puede observar (es decir, de qué “puede darse cuenta”), nos encontramos ante la “chocante” paradoja, chocante en cuanto lo inesperado, pero quizá no tal paradoja, sino evidencia… de que, por ejemplo, para un observador “material”, tal como la Física de nuestros días”entiende la materia”, dicho observador material, no puede ser observador de absolutamente nada… si no presuponemos en esa materia la emergencia de una psiquis… , lo que nos lleva a salirnos de los ámbitos de la Ciencia Física, y adentrarnos en el de la psicología animal, pero como dije en (I), nos falta verdaderamente ese eslabón entre materia y psiquis: ¡los mismos cimientos de la Física, basados en el observador se tambalean, si la materia, las leyes físicas, no incluyen en su seno un principio psicológico!

Y volviendo al razonamiento directo inicial, el observador que puede “darse cuenta” de las leyes científicas debe tener ya en su naturaleza unos atributos sumamente “elaborados”… Seguramente como consecuencia de la propia evolución, o evolución mutua entre sujeto y objeto.

Conclusión: ¡El observador de la Física, ese “simple observador”, no es ni mucho menos lo simple que presuponíamos! ¡Es altamente sofisticado!

¡Un observador “físico” no puede ser, por ejemplo, un animal cual un pájaro, puesto que la Física que “tal observador” podría edificar sería tan rudimentaria que no merecería tal nombre!

Para llegar a escribir los principios básicos de la relatividad, ciñéndonos a sus primeros enunciados, “Para un observador… “, es preciso recorrer un largo camino. Lo que nos conduce a la necesidad de abordar el punto expuesto en (I) de la “Ontología y evolución de la emergencia”, de la emergencia de la “psiquis incipiente” a partir de la materia (en su definición física) -ver al respecto el primer capítulo de mi obra “Accesible e inaccesible”.

¿Cómo la materia se “da cuenta de algo”?… A eso lo llamo el “surgimiento de la emergencia”, de las propiedades emergentes, del cómo de la cantidad o el número puede surgir la cualidad, la nueva propiedad.

Evidentemente, el concepto de realimentación entre sujeto y objeto, que está en la base de una evolución mutua, seguramente tendrá mucho que ver… Pero sujeto y objeto ya son un producto elaborado que nos retrotrae a “algo anterior”, más indefinido, situado en la misma base de la “emergencia”.

Mi propuesta básica al llegar a este punto se refiere a la compleja e inextricable conexión entre el mundo de “lo accesible de la realidad material”, y ese mundo de lo “inaccesible o cualitativo” cuyo reflejo en la evolución es precisamente la “semilla” de la emergencia… Sin el segundo mundo, el universo “estaría muerto”, pues cuantas leyes se desarrollaran en él, no tendrían espectador, observador que “constatase” su existencia, vida que sintiese su pálpito.

(De la obra de Alejandro R. Álvarez Silva \”Antes de la Ciencia y… después de ella\”)

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Surgimiento de la “emergencia”. (II)

Publicado por simbiotica en noviembre 4, 2011

¿Cuál es el eslabón entre materia y psiquis?… ¿Es básica, al respecto, la existencia del “observador”?

No vale el razonamiento, por otra parte “tan gastado”, de que durante “largos períodos” no existían observadores (se supone, inteligentes como nosotros)… La historia del universo no puede “compartimentarse”: ¡ha de tomarse en su “totalidad”!… Se me ocurre que los procesos no existirían si sólo se tomase una “instantánea” de los mismos, una foto fija… Dependiendo de como sea el proceso, es necesario tomar “partes” del mismo más o menos grandes, extendidas en el tiempo, para poder adivinar que estamos ante un tal proceso… Para el universo se precisa tomar períodos tan largos como millones de años… Nuestra presencia delata, que al menos en el universo existe un “observador inteligente” (entendido como aquel que se “da cuenta”, puede “dar cuenta”, o puede “constatar” hechos, acontecimientos, leyes, etc.)… Y no hace falta especular demasiado con la posibilidad de la existencia de otros muchos en otros sistemas solares, dada su enormidad… Tales razonamientos parecen acercarse, en el buen sentido, a un “cierto principio antrópico” adornado de toda evidencia.

El razonamiento expuesto en la parte (I) -¡El observador no tiene por qué existir!… ¡Pero existe!- nos “sumerge” en profundidades insospechadas: ¡La Física podría desarrollarse (así al menos lo estiman los científicos) tal cual es, sin la precisa existencia del observador!… Y así es para cualquier fenómeno puntual, mas se adivina, se entrevé la absurdidad de tal hecho (la inexistencia del observador) para la globalidad, es decir, para la totalidad (“histórica”) del universo… Por ello, tal vez, la propia relatividad hace un uso frecuente del enunciado: “Para todo observador…”. Sin observador, queda “difuminada” la misma Física (y ello sin hacer especial hincapié en la llamada “interpretación de Copenhague” de la Cuántica).

Así que, si suponemos “necesario” el observador en la ciencia y esto lo tomamos como premisa, ¿a qué nos conduciría ello?… Anteriormente podíamos decir que podría existir observador o no, es decir, había una indefinición, una indiferencia ante tal presupuesto, lo que nos llevaba, fruto de tal indiferenciación, a minusvalorar o despreciar las posibles cualidades o características presupuestas en ese ente al que llamamos observador… Mas, si ahora aparece como necesario, de inmediato nos surge la curiosidad por saber en qué consisten esas características.

(De la obra de Alejandro R. Álvarez Silva : “Antes de la Ciencia y… después de ella”)

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Surgimiento de la “emergencia”. (I)

Publicado por simbiotica en noviembre 1, 2011

El observador “siente” la materia (se “apercibe” de ella). Si el observador es material (lo cual es evidente), resultará que la materia siente la materia, y por “reflexión” la materia “se siente así misma”: ¿dónde la ciencia física es capaz de situar tal sensación?; ¿no estamos ante un verdadero eslabón perdido?

¡La Física  no tiene explicación para lo anterior!

Nos dice Antonio Fornés Murciano en su obra “Las preguntas son respuestas”: “Cualquier postura seria en este sentido admite en la actualidad que en el hombre, en un momento de su evolución, se produce lo que los científicos han denominado emergencia, un salto más allá de la animalidad, un salto que la ciencia no es capaz hoy en día de explicar tan sólo a través de las relaciones químicas y nerviosas de nuestro cerebro”.

Es preciso el estudio de la ontología y evolución de dicha “emergencia”.

¡El observador no tiene por qué existir!… ¡Pero existe!… Ésto que nos sitúa en una posición “anterior” a la Ciencia, posee profundas implicaciones que nos llevan a una necesaria y urgente Reflexión.

(De la obra de Alejandro R. Álvarez Silva \”Antes de la Ciencia y… después de ella\”)

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“Antes de la ciencia y… después de ella” en REDCIENTÍFICA.

Publicado por simbiotica en octubre 9, 2011

La reseña de mi ensayo “Antes de la ciencia y… después de ella” aparece en REDcientifica.

“No sólo el observador es capaz de decantar el mundo entre el universo observable o accesible y el mundo de lo inaccesible, sino que “físicamente” se comporta como el propio “demiurgo” de tal universo finito… Y no parece tan extraño, desde que la cuántica estableció la crucial importancia de ese observador en el proceso de la medida, ahora bien, este papel posee ahora aspectos de magnificencia… ¡No es ya que la Creación necesitase de un poder supremo que la sacase de la nada, sino que el propio hombre (el simple observador consciente), en cierto modo, es capaz de alzarse como “demiurgo” de la misma!”

“El hombre tiene una idea de Dios que en verdad “construye” extrapolando sus propias cualidades positivas, así que de alguna manera es un “dios humano”… Entonces, ¿cuál sería el dios de una criatura inteligente, si existe, de otro planeta?… Evidentemente, no será un dios humano -terrícola-… Adquiriría las “virtudes” extrapoladas de tal alienígena…”

(De la obra  de Alejandro R. Álvarez Silva “Antes de la Ciencia y… después de ella”)

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CAOS, FINITUD E INFINITUD.

Publicado por simbiotica en septiembre 20, 2011

(De la obra de Alejandro R. Álvarez Silva \”Antes de la Ciencia y … después de ella\”)

“Podríamos denominar el “período científico” aquel en que “el observador” hace su aparición en su conceptual plenitud. A partir de entonces se produce la evolución o desarrollo perceptible basado fundamentalmente en el uso del llamado “método científico”.

Pero el observador ya es un “ente” complejo suficientemente evolucionado para que merezca tal nombre… Antes de esa “configuración” del observador existían los “balbuceos” previos, puesto que el observador como sujeto necesitaba “salir” de un período previo de indiferenciación en el que sujeto y objeto no estaban aún definidos, diferenciados. En B1 intento abordar esta cuestión, que lógicamente encuentra sus raíces en la indiferenciación por antonomasia: el caos primordial. Y el encuentro con estas cuestiones nos lleva inexorablemente a la Nada también original, y por supuesto, obligatoriamente al más fundamental de los misterios: aquel origen sin posible definición, al que se ha llamado Tao, Dios (¡la Unidad Múltiple!), etc.

Sin solución de continuidad se pasa al concepto filosófico de infinito desarrollado por Schiller, Hegel, etc. El humano (material y libre) queda “entretejido” en los intrincados tentáculos de lo finito/infinito: ¡La transversalidad de la vida con su pie sobre la nada del nacimiento y la finitud/infinitud de su muerte, aparece con su impresionante misterio!

Ahondando en aquella infinitud, se analiza la dicotomía: ¿Dios abstracto único o “dioses particulares”?

Como vemos, un capítulo apasionante que presenta una historia de nuestra presencia aquí (universo), desde el prístino caos anterior a la Ciencia hasta un futuro más allá de la misma.”

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