Simbiotica's Blog

Hacia una simbiosis entre Ciencia y Filosofía.

Archivos de la categoría ‘Paradigma’

Ensayo filosófico

SIMBIOTICA en REDcientifica.

Publicado por simbiotica en marzo 8, 2011

En la última entrega de REDcientifica.com (publicación que encarecidamente invitamos a leer) aparece nuestro Blog Simbiotica. En ella se hace hincapié en el papel sustancial que representará en nuestro futuro el nuevo Paradigma.

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (FROMM II)

Publicado por simbiotica en enero 19, 2010

En opinión de Fromm, el hombre actual se caracteriza por su pasividad y se identifica con los “valores del mercado” porque él mismo se ha transformado en un bien de consumo “que debe ser invertido provechosamente”. El valor humano se ha limitado a lo material, o el precio que pueda obtenerse por sus servicios, y no a lo espiritual. La autoestima del hombre depende de factores externos, como el juicio de los demás, así que vive pendiente de los otros, pues su seguridad reside en la conformidad de no apartarse del rebaño.

La sociedad de consumo, opina, para funcionar necesita de una clase de hombres dóciles que cooperen en grupos numerosos que quieran consumir más y más, con gustos estandarizados, y que fácilmente puedan ser influidos y anticipados. Es el hombre autómata, que se deja dirigir con facilidad por otros.

Fromm ve el peligro de que el ser humano acabe convirtiéndose en robot. Dada la naturaleza del hombre, esos robots no pueden vivir y mantenerse cuerdos. Entonces buscarán destruir el mundo y a sí mismos, pues no serán capaces de soportar el tedio de una vida sin sentido y carente de todo objetivo.

En opinión de Fromm, la solución del hombre sería volver a adquirir el sentimiento de ser él mismo, retomando el valor de su vida interior.

Como dije al principio, a continuación se entresacan algunos párrafos de su obra “El miedo a la libertad”.

“La actividad espontánea es el único camino por el cual el hombre puede superar el terror de la soledad sin sacrificar la integridad del yo; puesto que en la espontánea realización del yo es donde el individuo vuelve a unirse con el hombre, con la naturaleza, con sí mismo”.

“El amor es el componente fundamental de la espontaneidad”.

“El otro componente es el trabajo; no ya el trabajo como actividad compulsiva dirigida a evadir la soledad”.

“… sino el trabajo como creación, en que el hombre, en el acto de crear, se unifica con la naturaleza”.

“Todo ello significa que lo importante aquí es la actividad como tal, el proceso y no sus resultados”.

“La nueva seguridad es dinámica, no se basa en la protección sino en la actividad espontánea del hombre: es la que adquiere en cada instante por medio de tal esfuerzo. Es la seguridad que solamente la libertad puede dar, que no necesita de ilusiones, porque ha eliminado las condiciones que origina tal necesidad”.

“La libertad positiva, como realización del yo, implica la afirmación plena del carácter único del individuo. Todos los hombres nacen iguales, pero también nacen distintos”.

“La libertad positiva implica también el principio de que no existe poder superior al del yo individual; que el hombre representa el centro y el fin de la vida; que el desarrollo y la realización de la individualidad constituyen un fin que no puede ser nunca subordinado a propósitos a los que se atribuyen una dignidad mayor”.

“Decir que el hombre no debiera sujetarse a nada superior a él mismo, no implica negar la dignidad de los ideales. Por el contrario, constituye su afirmación más decidida”.

“La victoria de la libertad es solamente posible si la democracia llega a constituir una sociedad en la que el individuo, su desarrollo y felicidad constituyan el fin y el propósito de la cultura”.

“Debemos reemplazar la manipulación de los hombres por la cooperación activa e inteligente, y extender el principio del gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo, de la esfera política formal a la economía”.

“Una de las tareas principales de la sociedad es justamente la de resolver este problema: la forma de combinar la centralización con la descentralización”.

(La democracia) “Triunfará sobre las fuerzas del nihilismo tan sólo si logra infundir en los hombres aquella fe que es la más fuerte de las que sea capaz el espíritu humano, la fe en la vida y en la verdad, la fe en la libertad, como realización activa y espontánea del yo individual”.

(De la obra del autor “Paradigma”) 

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (FROMM I)

Publicado por simbiotica en enero 15, 2010

ERICH FROMM (1990-1980)

Fue un destacado psicólogo social, psicoanalista y humanista. Nació en Frankfurt (Alemania) y murió en Muralto (Suiza).

Ingresó en la Universidad de Heildelberg para estudiar sociología con Alfred Weber. Se casó en 1926 con la psicoanalista Frieda Frommm-Reichmann, estudiando la doctrina freudiana hasta 1929, en que comenzó su carrera como psicoanalista en Berlín. En 1931 se divorcia de Reichmann.

En 1930 dirigió el Departamento de Psicología del Institut für Sozialforschung. En 1934, tras la toma del poder por los nazis, emigra a Estados Unidos con otros miembros del Instituto, pero las divergencias intelectuales con otros miembros del mismo como Marcuse y Adorno le hizo desvincularse del mismo en 1939.

En los años cuarenta, Fromm publica varios libros sobre las tendencias autoritarias de la sociedad contemporánea, desviándose claramente de la teoría freudiana original. En 1943 fue miembro fundador de la filial neoyorquina de la Washington School of Psychiatry. En 1944 se vuelve a casar con la inmigrante judeoalemana Henny Gurland, y en 1950 se muda a México, donde funda la Sección Psicoanalítica de la Escuela de Medicina. Su segunda mujer muere en 1952.

En 1953 contrae nuevas nupcias, y desde mediados de la década se involucró en los movimientos pacifistas americanos, oponiéndose a la guerra de Vietnam.

Se alejó del socialismo de Estado, sobre todo del modelo totalitario soviético, criticando a la vez la sociedad de consumo capitalista, acercándose a una línea anarquista basada en la libertad personal. Él mismo se consideraba partidario de un socialismo humanista y democrático.

Entre 1957 y 1961 compagina su actividad en la UNAM con una cátedra en la Michigan State University. Se retira en 1965, y en 1974 se instala en Muralto (Suiza), donde muere casi a los ochenta años.

Su obra fundamental es “El miedo a la libertad”, de la que se extraerán al final algunos párrafos.

En su obra “El corazón del hombre”, propone la estructura filosófica del Humanismo dialéctico.

En “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea” funda lo que él llama el psicoanálisis humanista, y en ¨Ética y Psicoanálisis” sustituye el sistema freudiano de desarrollo de la libido por otro que se basa en los procesos de asimilación y socialización del individuo.

En su obra “El arte de amar”, Fromm analiza la capacidad de amar, y en “Corazón del hombre”, enuncia y caracteriza dos síndromes: el de crecimiento (amor a la vida, a la independencia y a la superación del narcisismo) y el de la decadencia (amor a la muerte, a la simbiosis incestuosa y al narcisismo maligno). Para Fromm la Guerra Fría es el reflejo de este sistema de decadencia, pues a pesar del riesgo de muerte, prevalece el odio inspirado en un narcisismo maligno, suicida, entre los gobiernos de las superpotencias.

Aunque le interesa la visión de Hobbes de que el hombre es un lobo para otro hombre, al mismo tiempo, destaca la inclinación humana al autosacrificio. Considera que el hombre es a la par lobo y cordero.

Cree Fromm que “El hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad y no el malvado o el sádico”, lo cual se puede concretizar cuando se combinan en él las tres orientaciones que forman el síndrome de decadencia y que “mueve al hombre a destruir por el gusto de la destrucción y odiar por el gusto de odiar”.

Del pensamiento de Erich Fromm son de importancia trascendental sus estudios acerca de la relación existente entre los sistemas totalitarios y las religiones monoteístas. Según Fromm, las religiones monoteístas educan a las personas en la obediencia ciega a una “autoridad superior”, que pone las normas por encima de cualquier tipo de razón o discusión: el hombre queda reducido a un nuevo Servidor de un Dios Todopoderoso. Tal mentalidad que califica de masoquista es la base psicológica que hizo que muchos hombres siguieran ciegamente a dictadores como Hitler.

En “Anatomía de la destructividad humana” plantea la idea de que el hombre se decanta en su vida entre dos fuerzas: la biofilia y la necrofilia. La primera es la fuerza que impulsa a la criatura humana a amar la vida y a crear. La segunda es el reverso de la anterior. La necrofilia surge cuando el hombre se decanta por el egoísmo, que conlleva soberbia, codicia, violencia, ansia de destruir y odio a la vida.

(De la obra del autor “Paradigma”)

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FILOSOFÍA ALEMANA (HEIDEGGER)

Publicado por simbiotica en enero 5, 2010

La primera gran obra de Heidegger es “Ser y tiempo” (Sein und Seit), aparecida en 1927, fecha que coincide con la inestabilidad alemana de la República de Weimar, el ascenso del fascismo europeo y la crisis general de los valores humanistas. “Ser y tiempo” es un ataque filosófico radical contra el espíritu de la época, caracterizado, según Heidegger, por la “caída del Ser (Seinsverfall). El filósofo parte del supuesto de que el ser ha sido olvidado y que toda metafísica, desde Platón al mismo Hegel, no sólo no había resuelto este problema, sino que por el contrario había impedido su solución.

Para Heidegger el ser es algo distinto de la esencia. La esencia es el ente, pero no es el ser. Esta diferencia entre el ser y el ente es lo que Heidegger llama diferencia ontológica. No solo las realidades, sino incluso las esencias de Husserl, pertenecen al dominio de lo óntico; las esencias de Husserl son, para Heidegger, nuevas “generalidades” ónticas.

Solo el ser es lo ontológico, y, recíprocamente, lo ontológico concierne al ser en su diferencia con los entes. El sentido del ser es el problema radical de la filosofía; su objeto formal es el ser y no el ente. La filosofía es pura y simplemente ontología.

Heidegger es el filósofo del ser (pincha aquí para ver el resto del artículo), pero de hecho subordina éste a la prioridad de la Nada, que no sólo es la condición previa para que aparezca el ser, sino también el miedo que atenaza al hombre. En el opúsculo “¿Qué es la metafísica?”, dice: “La Nada no es sólo el contra-concepto de lo existente, sino que pertenece originariamente a él”.

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FILOSOFÍA ALEMANA (HUSSERL)

Publicado por simbiotica en enero 5, 2010

La obra de Husserl está dedicada a explicar, partiendo de la conciencia, el mundo fenomenológico en sus múltiples manifestaciones. Como su maestro Bentrano, Husserl mantiene la tesis de que la conciencia significa siempre intencionalidad o “conciencia” de algo.

En su opinión, toda realidad objetiva está no solo vincualda a la conciencia, sino que está constituida por ella. Para él, el mundo objetivo no es nada, si no adquiere esencialidad o significación a través de la intencionalidad o trascendencia subjetiva.

Toda realidad de hecho es relativa a su esencia, pero en cambio la esencia misma no es relativa al hecho. Puesto en suspenso el carácter de realidad, tenemos ante nosotros algo absoluto. Todo relativismo viene de la realización fáctica ( pinchar aquí ) de la esencia.

Precisamente porque la conciencia es intencionalidad, tiene como término suyo un objeto que es su intentum propio, lo que Husserl llama noema.

La conciencia como intentio y como intentum no es sólo de índole cognoscitiva; todo modo de conciencia tiene su noema propio. Así, el modo de conciencia que llamamos “estimar” tiene como correlato noemático, objetivo e independiente de ella, “el valor”.

El tiempo es un “ahora” en que tengo la intención del antes y del después. Por esto, mientras la conciencia fluye en durée, el tiempo mismo no fluye, sino que es la fluencia, el ámbito temporal constituido por la intención del ahora. Solo la durée así “abarcada” es la mismidad de una intención del “ahora” es tiempo.

La fenomenología al reducir toda realidad a fenómeno, renuncia a explicar; se limita a comprender. Por tanto, en la génesis trascendental no tengo causas, sino algo completamente distinto: motivos.

Al sistema de vivencias determinado por evidencia es a lo que Husserl llama Razón.

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FILOSOFÍA ALEMANA (JASPERS)

Publicado por simbiotica en enero 4, 2010

Aunque Jaspers parte de la experiencia personal, su sistema de pensamiento no es una variante del subjetivismo o de la filosofía del yo, puesto que es en la comunicación con los otros donde cimenta el sentido de la vida individual. “Ser sí mismo es sólo real en comunicación con otros sí mismos”. (Reschenschaft und Ausblick).

En su libro “Psicología de las concepciones del mundo”, Jaspers analiza las diversas visiones del mundo en figuras representativas. Distintos caminos del pensar, según él, se reflejan en la práctica de la vida, pues la visión del mundo sobrepasa el carácter de generalidad vigente de la concepción científica del mundo: las visiones del mundo son posiciones de voluntad que se basan en decisiones existenciales.

Como hemos hecho con otros filósofos, una muestra de su fino pensamiento  aparece en los siguientes   párrafos entresacados de su obra “Filosofía de la existencia”.

“La trascendencia es la potencia por la que soy verdaderamente libre por su causa. Su lenguaje más claro se expresa a través de mi misma libertad”. (Ver el resto de párrafos aquí ).

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FILOSOFÍA ALEMANA (SCHOPENHAUER)

Publicado por simbiotica en enero 4, 2010

Schopenhauer repudiaba a los románticos, aunque fue una especie de neorromántico o puente entre el romanticismo y el decadentismo típico de finales del siglo XIX.

Por la belleza y claridad de su prosa, así como por la inclinación a relacionar la filosofía con el arte fue el preferido de hombres de letras y artistas.

Para ver su fino pensamiento leer aquí  citas extraídas de su obra: “Sobre la voluntad de la naturaleza”.

“Mas, si entramos en el reino de los seres dotados de conocimiento, no hay semejanza ni relación alguna entre la acción y el objeto, que, como representación, la provoca.” (Resto de citas aquí).

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FILOSOFÍA ALEMANA (SCHELLING)

Publicado por simbiotica en enero 4, 2010

Schelling fue un niño precoz, pues muy joven aún publicó varios escritos geniales. La intuición intelectual, como en Fichte, es la aprehensión inmediata del yo en el acto de su autoplanteamiento, pero en Schelling deriva hacia la visión pura del mundo suprasensible, continuando a Platón y Jacobi.

Para él, la naturaleza es una bella durmiente que despierta de forma progresiva de la inconsciencia a la conciencia.

El mundo visible sería la encarnación y representación del invisible. Para Schellin “en realidad de verdad lo finito no existe, sólo existe la unidad de lo finito con lo infinito”. (Ver el resto aquí).     

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FILOSOFÍA ALEMANA (FICHTE)

Publicado por simbiotica en enero 4, 2010

Fichte sería en sus inicios el jacobismo moral de la Revolución Francesa, dando prioridad a la razón práctica sobre la razón teórica. (Pinchar en el nombre para más información). Se exponen algunos de sus razonamientos aquí.

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (y DILTHEY IV)

Publicado por simbiotica en octubre 12, 2009

“La estructura psíquica no “crece” por agregación de partes atomizadas, de elementos, sumados a medida que se opera en ella el desenvolvimiento y desarrollo, sino que crece por el carácter abarcador que posee esta Unidad característica de ella. La Unidad, según Dilthey, es “abarcadora”.

Un segundo carácter de la estructura psíquica radica en el hecho de hallarse ésta “condicionada por la situación de la unidad de vida dentro de un medio”.

Un tercer carácter sería el enlace existente entre sus diversos miembros. Este hecho da origen a un funcionamiento especial de su realidad, pues, los miembros de su estructura no se derivan unos de otros (efectos de las causas), sino que la conexión que los traba tiene una función “sui géneris”.

“La conexión estructural tiene todas las características de un “nexo final”.

“La clave del dinamismo que se encuentra en la Estructura psíquica, la fuerza que la empuja constantemente y que le comunica el carácter teleológico… es el haz de impulsos y sentimientos que constituyen su centro gravitatorio”.

Afirma Dilthey: “Toda la realidad de la Vida es medida según su valor en el sentimiento”. Por eso sentimos nuestra existencia en plenitud dichosa cuando lleganos a “vivir lo que llevamos dentro”.

Y también: “Junto a las síntesis creadoras de la ciencia surge la plasmación artística de símbolos para animar la vida interna o la fijación unilateral de una dirección apasionada de la Voluntad, con la que se presenta en el desarrollo de la tragedia de la vida”.

Y finaliza Dilthey: “Todo desarrollo psíquico consiste en una conexión de cambios en la serie del tiempo, condicionada por dentro”.

(De la obra del autor “Paradigma”)

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (DILTHEY III)

Publicado por simbiotica en octubre 7, 2009

“Partiendo de las diferencias cualitativas que “se nos dan” en el experiencia interna, y ayudados en cierta forma por una hipótesis, se pueden ordenar los sentimientos en círculos concéntricos de radio cada vez mayor -en relación a la Representación y a la Volición- según los nexos afectivos, que existen entre ellos.

El primer círculo afectivo lo constituirían lo que Dilthey designa como “sentimientos elementales”, compuestos por el sentimiento común o general, y por los sentimientos sensibles. La característica determinativa de este círculo afectivo radica en el hecho de que el proceso fisiológico provoca “agrado” o “desagrado”.

El segundo círculo afectivo está constituido, también, por sentimientos elementales que, en palabras de Dilthey, “surgen de los contenidos sensibles bajo la condición de un interés concentrado”.

El tercer vínculo proviene de las percepciones, y son los provocados por las relaciones entre los elementos sensoriales. (De la percepción especial se produce el sentimiento de complacencia que produce lo simétrico en nosotros, etc.)

El cuarto círculo afectivo encierra una gran diversidad de sentimientos que surgen “de la trabazón mental de nuestras representaciones y es provocado por las meras formas de los procesos representativos y mentales, prescindiendo de la relación que guarde contenido con nuestro ser”.

Un quinto círculo afectivo sería aquel donde los sentimientos proceden “de cada uno de los impulsos materiales (nutrición, procreación, etc.) que atraviesan toda la vida y de cuyo contenido total nos percatamos en los sentimientos”.

Al producir estos impulsos sus efectos sobre la Voluntad y al provocar pasiones, se produce, automáticamente, lo que pudiera llamarse un sexto círculo de sentimientos, que es aquel que surge “al percatarnos íntimamente de las propiedades generales de los movimientos de la voluntad y experimentar su valor”.

(De la obra del autor “Paradigma”)

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (DILTHEY II)

Publicado por simbiotica en octubre 3, 2009

A continuación esbozaremos algunas ideas sobre la “estructura psíquica” descrita por Dilthey, siguiendo el trabajo del mismo título de Ernesto Mayz.

“Todo estudio acerca de la “estructura psíquica” tiene que partir desde el punto inicial que representa la Vivencia”.

Nos dice Dilthey: “La vivencia es un modo característico distinto, en el que la realidad está ahí para mí. La vivencia no se me enfrenta como algo percibido o representado; no nos es dada, sino que la realidad “vivencia” está ahí para nosotros porque nos percatamos por dentro de ella, porque la tengo de modo inmediato como perteneciente a mí en algún sentido”.

“Denomino estructura la relación entre las partes componentes (objeto y sujeto) dentro de una vivencia”.

“Entre el acto y el contenido existe una relación que se funda en la actitud”.

La estructura psíquica, o relación en la que se encuentran las partes constitucionales de la vivencia, se traba entre sí a través de lo que Dilthey bautiza como determinaciones de presencia y de realidad cualitativamente determinada.

La determinación de la presencia se refiere principalmente al curso temporal de la vivencia en el sujeto. En palabras de Dilthey: “La vida es el curso que se halla trabado en un todo en una conexión estructural, cuyo curso comienza en el tiempo y termina en él y que para el espectador se presenta, por la identidad del cuerpo visible en que tiene lugar, como algo idéntico, cerrado, que comienza y termina, pero que diferencia de la aparición, crecimiento, decadencia y fin de un cuerpo orgánico por la notable circunstancia de que cada una de sus partes de halla trabada con las otras en una conciencia gracias a una consciencia, caracterizada de algún modo, de continuidad, conexión de identidad de lo que así transcurre”.

El presente vivencial es “llenazón con realidad”. “La Presencia en cambio, es aquello que en esta conexión estructural del curso persiste, aunque trascurrió ya, con fuerza en el presente”.

La realidad vivencial es “una realidad, que se presenta a mí como tal de inmediato; de la que nos percatamos interiormente sin recorte alguno”.

Es la conexión que se alcanza en la vivencia, la primera determinación de la estructura psíquica. En palabras de Dilthey: “Cada estado psíquico aparece en mí en determinado momento y desaparece también en un momento dado. Tiene un curso, comienzo, medio y final. Es un proceso”. Pero este proceso tiene una base permanente sobre la cual se desenvuelve: la correlación entre Mundo y Yo, designada expresamente en los conceptos de Mismidad y Conciencia del Mundo.

Existen las siguientes relaciones en los procesos afectivos: 1) Relación fundamental que se expresa en la “fusión” y “transferencia” de los sentimientos.2) Relación del “modo y grado” en que lo pasado mueve el alma; y 3) La relación que se expresa en la transformación constante de nuestros estados afectivos en símbolos representativos y movimientos de expresión.

(De la obra del autor “Paradigma”)

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (DILTHEY I)

Publicado por simbiotica en septiembre 30, 2009

WILHELM DILTHEY (1833-1911)

Nace en Biebrich (Alemania) y fallece en el Tirol.

Fue filósofo, historiador, psicólogo y estudioso de la hermenéutica (estudio de las interpretaciones y significados de textos). Estudio en Heildelberg y Berlín. Fue profesor de filosofía en las universidades de Basilea, Kiel, Breslau (actual Wroclaw, Polonia) y Berlín, donde se quedó hasta su muerte.

Investigó la historia de la Iglesia, y en esta etapa conoció la obra de Friedrich Daniel Ernst Scheleiermacher, que narcaría su producción teórica.

En 1883 publica el primer volumen de la “Introducción a las ciencias del espíritu”. En 1890 publica “Acerca del origen y legitimidad de nuestra creencia en el mundo exterior”, y en 1894 “Ideas acerca de una psicología descriptiva y analítica”, que recibió duras críticas de la “psicología experimental”. En 1905 se publica “La historia del joven Hegel”, y en 1906 su más famosa obra, “La vivencia y la poesía”, donde recopila estudios suyos anteriores sobre Lessing, Goethe, Novalis y Hölderlin.

En 1907 sale a la luz “La esencia de la filosofía”, en 1910 “La estructuración del mundo histórico” y en 1911 la “Teoría de las concepciones del mundo”, en la que sostiene que todo hombre histórico tiene una Weltanschannung, una idea o concepción del mundo, la cual no es una construcción mental. La filosofía, la religión, el arte, la ciencia, las convicciones políticas, jurídica o sociales, son “elementos, ingredientes o manifestaciones de la idea del mundo; pero ésta, como tal, es algo previo y anterior, que tiene como supuesto general la realidad de la vida misma: la última raíz de la concepción del mundo es la vida misma”. Es, pues, según Dilthey, el mundo de mis experiencias y no las cosas externas lo que forja nuestro temple frente a las cosas y donde se gesta nuestra visión del mundo.

En la tipología de Dilthey destacan tres formas básicas: el naturalismo (Demócrito, Epicuro, Hobbes, Feurbach, etc.), el idealismo objetivo (Heráclito, Spinoza, Hegel, etc.) y el idealismo de la libertad (Platón, Kant, Kierkegaard, Maine de Biran, Bergson, etc.).

Respecto a sus estudios hermenéuticos, los empezó inspirado por los trabajos de Scheleiermacher, perteneciente al movimiento romántico como él. Realmente Dilthey puede ser considerado como empirista, aunque de un empirismo distinto al de los empiristas ingleses respecto a los presupuestos epistemológicos. Esta escuela hermenéutica alemana siempre puso mucho énfasis en que el intérprete puede emplear su capacidad de comprensión y penetración, combinándolo con el contexto cultural o histórico del texto abordado para obtener de esta forma el sentido original del texto.

Dilthey estuvo altamente interesado en lo que hoy se llama sociología. Hizo duras objeciones a los presupuestos evolucionistas de Comte y Spencer, que consideraban que la evolución de la sociedad hacia mejores estructuras era inevitable.

Dilthey aplicó al proceso de investigación hermenéutica de Scheleiermacher el mismo nombre que aquel había utilizado: “Círculo hermenéutico”. Este método para Dilthey era crucial para aportar el fundamento necesario a las “Geisteswissenschaften”, “ciencias del espíritu”. El proceso es circular por la interdependencia (circular y no inmediata) de significado entre el todo y sus partes.

Dilthey nos dice que las ciencias naturales explican los fenómenos en términos de causa y efecto, sin embargo en las ciencias humanas el mecanismo fundamental para comprender los fenómenos es el empleo de la comprensión y penetración humana. Como Max Weber, en las ciencias sociales defendía el empleo de los dos métodos de conocimiento. Los principios de las ciencias del espíritu habían de ser empleados especialmente en la interpretación de textos (antiguos, religiosos, jurídicos, ensayos filosóficos, etc.).

(De la obra del autor “Paradigma”).

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (y NIETZSCHE III)

Publicado por simbiotica en septiembre 22, 2009

(En las islas afortunadas)

“Crear: he aquí lo que alivia el dolor y aligera la vida; pero para llegar a crear es preciso atravesar crisis muy dolorosas y sufrir numerosas transformaciones”.

“Para que el creador pueda convertirse en el niño que vuelve a nacer, ha de querer ser también la parturienta y sufrir sus dolores. En verdad os digo que yo he tenido que abrirme paso a través de cien almas, de cien cunas, de cien dolores de parto”.

“El querer os hará libres: esa es la verdadera doctrina sobre la voluntad y la libertad que os enseña Zaratustra”.

“Yo os enseño que el querer hace libres, pues querer es crear. Y sólo habéis de aprender para crear”.

(El hombre superior)

“Pero más vale estar loco de felicidad que loco de dolor; vale más bailar torpemente que andar cojeando. Aprended de esta sabiduría mía: hasta lo peor de las cosas tiene dos lados buenos”.

(El camino del hombre creador)

“¿Quieres retirarte a la soledad hermano? ¿Quieres buscar el camino que te conduce a ti mismo? Aguarda un momento y escúchame. Dice el rebaño: “Quien busca se pierde con facilidad. Quien se aísla incurre en culpa”. Y tú has formado parte del rebaño durante mucho tiempo. La voz del rebaño seguirá resonando en ti. Y cuanto digas: “Ya no tengo la misma conciencia que vosotros”, tus palabras tendrán un dejo de lamento y amargura. Fíjate que esta amargura tuya será también el eco de la conciencia única; y que en tu tribulación continuará brillando el último resplandor de dicha conciencia. Pero si deseas recorrer el camino de su tribulación que te conduce a ti mismo, muéstrame el derecho y la fuerza que te asiten para acometer semejante empresa. ¿Eres una fuerza y un nuevo derecho?, ¿un movimiento inicial?, ¿una rueda que gira por sí misma?; ¿eres capaz de hacer que las estrellas den vueltas en torno a ti?”

(La virtud dadivosa)

 ”Todavía seguimos peleando, día a día, con ese gigante que es el azar, y hasta ahora toda la humanidad ha estado regida por el sinsentido y el absurdo. ¡Que vuestro espíritu y vuestra virtud, hermanos, sirvan al sentido dela Tierra! ¡Renovad el valor de todas las cosas! ¡Para eso habéis de luchar y para eso habéis de crear!”

(La canción del noctámbulo)

“¡Presta atención, oh hombre!

¿Qué dice la profunda medianoche?”

“¡Yo dormía, yo dormía!

He despertado de un profundo sueño:

El mundo es profundo,

Y más profundo de lo que creía el día.

Profundo es su dolor,

El placer es más profundo que el dolor:

El dolor dice: ¡Pasa!

¡Pero todo placer quiere eternidad!

¡Quiere profunda, profunda eternidad!

(De la obra del autor “Paradigma”)

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (NIETZSCHE II)

Publicado por simbiotica en septiembre 18, 2009

Como se ha hecho con otros filósofos, a continuación expondré algunas ideas del filósofo extraídas de su obra básica: “Así habló Zaratustra”.

(Las mil metas y la única meta)

“Existen todavía mil senderos que están sin explorar: mil formas de salud y mil ideas de la vida que siguen escondidas. El hombre y la tierra del hombre continúan para mí sin agotar y sin descubrir. ¡Estad alertas y escuchad, solitarios! Del futuro llegan vientos con un silencioso batir de alas, una buena nueva anda buscando oídos lo bastante sensibles para que perciban. Los que hoy vivís en soledad, apartados de todo, seréis un pueblo en el futuro; de los que os habéis elegido a vosotros mismos ha de surgir un día un pueblo elegido, y de él surgira el superhombre. En verdad os digo que la tierra será un lugar de curación, y que ya hoy la envuelve un nuevo aroma salutífero y una nueva esperanza”.

“En cada pueblo hay una tabla de valores. Pero daros cuenta de que es la tabla de sus superaciones; fijaos que es la tabla de su voluntad de poder”.

(Los que desprecian el cuerpo)

“Detrás de tus pensamientos y de tus sentimientos, hermano, hay un amo poderoso, un sabio desconocido que se llama sí mismo. Habita tu cuerpo; es tu cuerpo. Hay en tu cuerpo más razón que en tu más profunda sabiduría”.

“El propio sí mismo, como creador, se creó el aprecio y el desprecio, el placer y el dolor. El cuerpo como creador, se creó el espíritu como brazo de su voluntad”.

(La virtud que empequeñece)

“Soy Zaratustra, el ateo, y cuezo en mi puchero el azar: Sólo cuando el azar está ya cocido, lo acepto y lo convierto en mi sustento”.

“Amad al prójimo como a vosotros mismos; tenéis que amaros a vosotros mismos”.

(Discurso preliminar de Zaratustra)

“¡Yo os muestro al superhombre! El superhombre es el sentido de la tierra. Que vuestra voluntad diga: ¡Que el superhombre sea el sentido de la tierra!

“El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, una cuerda tendida sobre un abismo”.

“… la grandeza del hombre radica en que es un puente y no una meta…”

“… yo amo a quien quiere vivir para conocer y quiere conocer para que alguna vez aparezca el superhombre; y, de este modo, quiere su propio ocaso…”

“… Ha llegado la hora de que el hombre se trace su propia meta”.

“Quiero enseñar a los hombres el sentido de su existencia, que no es otro que el superhombre, el rayo que surge de ese oscuro nubarrón al que llamamos hombre”. (De la obra del autor “Paradigma”).

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (NIETZSCHE I)

Publicado por simbiotica en septiembre 11, 2009

FRIEDRICH NIETZSCHE (1844-1900)

Descendía de una familia de pastores protestantes que eran oriundos de Polonia. Cursó estudios en Bonn y Leipzig, y en 1989 asumió la Cátedra de Filología Clásica en la Universidad de Basilea, que ejerció durante diez años, hasta que enfermó tanto física como psíquicamente. En 1889 tuvo su primer ataque de locura, lo que no le impidió seguir escribiendo. Los últimos años de su vida los pasó en Weimar al cuidado de su madre y su hermana.

El pensamiento de Nietzsche se caracteriza por su carácter iconoclasta e irreverente, así uno de sus primeros actos fue proclamar la muerte de Dios. Y su obra “La voluntad de poder”, la subtitula “Ensayo para una transmutación de todos los valores”.

Parte como Schopenhauer de la voluntad, más bien “voluntad de poder”, identificándola como “instinto de libertad”. Para él la vida es voluntad de poder, y todo lo que se opone a ella lo considera nihilismo, moral de esclavos, decadencia y autonegación.

Nietzsche, como los antiguos griegos, no creía en el progreso humano, ya que interpretaba la historia como un “eterno retorno de lo mismo”. Consideraba que tanto el cristianismo, como el humanismo o la revolución social son producto del resentimiento, que él identificaba con la “moral sacerdotal” judía, que en su opinión, se basaba en el resentimiento y la venganza. Creía que de la moral sacerdotal judía surgía la moral plebeya de la democracia de masas y del animal rebaño, que odiaba todo lo excelso y superior, uno de cuyos signos es la soledad: “Allí donde cesa la soledad empieza el mercado, y allí donde empieza el mercado empieza el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas”. (De su obra principal “Así habló Zaratustra”):

Opinaba que la verdad era una excepción que no puede ser socializada sin prostituirse. Escribe: “Yo mismo no busco partidarios”. De ello se deduce su aversión a los pastores, sacerdotes, pensadores y líderes políticos que “abusan” de la ingenuidad de las masas.

El filósofo no sólo combatió al cristianismo y al socialismo, sino a todo nacionalismo, racismo, militarismo y poder originado. Mas tampoco creía en la virtud tal como la entendemos. Es significativo que en una de sus obras importantes, “Más allá del Bien y del Mal”, exponga: “Toda moral es en parte una tiranía contra la naturaleza y la razón”.

El pensamiento de Friedrich Nietzsche es de difícil clasificación, para muchos contradictorio, lo que explicaría la atracción e influencia que ha ejercido sobre las más diversas ideologías: nacionalsocialismo, anarquismo de Emna Goldmann, existencialismo de Camus, post-modernismo, psicoanálisis freudiano, etc. (De la obra del autor “Paradigma”).

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (y HEGEL V)

Publicado por simbiotica en septiembre 2, 2009

Hegel nos dice que la realidad carece de la rigidez y estabilidad de nuestros conceptos, que por otra parte ni siquiera ellos son los rígidos y estables que suponemos. Y es que el concepto sólo tiene plena validez en relación a los otros conceptos, en su entrelazamiento y recíproca interpretación.

Hegel cree que la filosofía se manifiesta “como un círculo que gira sobre sí mismo” (al llegar a la meta, alcanza de nuevo su propio comienzo). Y la Ciencia la divide en tres partes:

1. La lógica, o ciencia de la idea en sí y para mí.

2. La filosofía de la naturaleza o ciencia de la idea en su ser otro.

3. La filosofía del espíritu o ciencia de la idea que a partir de su ser otro retorna a sí misma.

Las tres partes recogen así en su totalidad el movimiento de lo absoluto, que primero parte de sí mismo, después se exterioriza en la naturaleza y por último retorna al reino del espíritu.

“El ser en sí: cualidad; fuera de sí; apariencia y para sí: realidad”. El círculo se ha cerrado: El ser en sí del comienzo se ha convertido en el ser en sí y para sí de la idea absoluta.

Escribe Hegel: “Cada una de las partes de la filosofía es un todo filosófico, un círculo que se cierra sobre sí mismo; pero la idea filosófica está presente en él en una determinación o elemento particular. Cada uno de los círculos, precisamente porque es de por sí la totalidad, rompe las fronteras de su elemento y sienta las fases para una nueva esfera”.

Y continúa Hegel: “La conciencia natural ve y no se ve. Conoce y, al conocer, se deconoce”. La conciencia natural es ya una cierta anticipación de sí misma y de su saber, y en su deconocimiento es ya apta para reconocerse un día, aunque aún no se ha reconocido. “Se limita a ser en sí, en cada una de sus formas, sin serlo todavía en sí”.

La conciencia es quien debe leer en sí misma la verdad. La conciencia natural no tiene otra posibilidad de alcanzar dicha verdad que “recorrer el largo camino que le lleva a encontrarse a sí misma”.

Dice Hegel que quien vive ensimismado es incapaz de alcanzarse a sí mismo, por eso para entrar dentro de sí es preciso salir antes fuera.

Continúa diciéndonos Hegel que sin oposición a lo otro no hay reflexión y sin reflexión no hay conciencia. Este sería el sentido primario de la ecuación hegeliana: sustacia=sujeto. La sustancia carece de conciencia, pero por el juego de las sucesivas contradicciones la sustancia se hace sujeto.

La Fenomenología es la invitación a un viaje y en este viaje la conciencia no sólo se conoce a sí misma, sino también a su objeto.

Finalmente, “la conciencia ha mediado el universo”.

“Los sucesivos capítulos de la Fenomenología describen las etapas de este crecimiento: la certeza sensible, la autoconciencia, la razón, el espíritu, la religión y el saber absoluto”.

La conciencia es conciencia del objeto y conciencia de sí misma, conciencia de algo que para ella es verdad y conciencia de su conocimiento de esta verdad. La pauta sólo puede estar dentro de la conciencia, o sea, “la conciencia es su propia pauta”.

La experiencia en su conjunto es mediación dialéctica, en la que “la conciencia se rectifica paso a paso en contacto con su objeto y éste en contacto con la conciencia”. Así que, Hegel considera que “la verdad no es en definitiva sino la esencia depurada de lo que se muestra a la conciencia, y alcanza el punto en que la apariencia se hace igual a la esencia”.

Para Hegel: “La esencia de la esencia es aparecer y la aparición es la aparición de la esencia”.

Y también: “Lo que constituye la autoconciencia no es la pura contemplación del ser, en la que la conciencia se olvidará más bien de sí misma, sino su deseo. Es el deseo lo que lleva a la conciencia a reconocerse a sí misma”. “Lo que la conciencia busca en el objeto sensible no es el mismo objeto sensible, sino a sí misma”, o sea, ese deseo que constituye la autoconciencia es en el fondo del deseo de ser reconocida por otra autoconciencia. En otras palabras, para llegar a ser plenamente para sí la autoconciencia necesita de la mediación de otra autoconciencia.

Hegel afirma que “el ser y la nada (Nichts) son uno y lo mismo”. “Las cosas se determinan por su límite”. O sea, “es propio del ser determinado ser finito y mudable”.

La naturaleza es “la idea en forma del ser-otro”, un momento en la evolución de lo absoluto, que se caracteriza por el salir de sí y enajenarse en la existencia exterior.

Para Hegel, “Dios se manifiesta como naturaleza y como espíritu”: “El fin de la naturaleza es maquinar su propia muerte, abrirse paso a paso a través de la corteza de lo inmediato y sensible, quemarse a sí misma como el ave fénix y aparecer fuera de aquella exterioridad rejuvenecida como espíritu”.

“La libertad es la determinación fundamental del espíritu, como la gravedad lo es de la materia”.

“El momento del espíritu es el momento del retorno”.

“La esencia del espíritu es, por tanto, la libertad, es decir, la independencia respecto de otro, la autorreferncia”.

“Si lo absoluto no estuviera ya presente en la conciencia, ¿cómo podríamos buscarlo? Dios es la soledad pensante del hombre”.

“Dios no sería otra cosa que la profundidad de la conciencia humana, la subjetividad que se sabe“. “Lo decisivo es que lo infinito no puede prescindir de lo finito, que Dios ha de perderse en la selva virgen de la naturaleza para poderse reencontrar como espíritu”. (De la obra del autor “Paradigma”).

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (IV HEGEL)

Publicado por simbiotica en agosto 24, 2009

Lo característico de Hegel es no buscar a Dios más allá (en el más allá), sino “aquí”, es decir, en el presente. Más que un panteísmo parece tratarse en su postura de un “panteísmo” ontológico. Hegel nos dice que hay que entender lo absoluto a la vez como sustancia y como sujeto.

Suatancia es lo que existe en sí mismo (in sich sein). En cambio sujeto dice básicamente autoconciencia mediada por la oposición y, por ende, negación de sí mismo en lo otro, llegar a ser sí mismo a través de lo otro y, así, ser para sí mismo (für sich sein).

El sujeto se “reviste” de la consistencia ontológica de la sustancia, y la sustancia de la negatividad y autotransparencia del sujeto.

“La sustancialidad y con ello la objetividad pertenece al sujeto que se sabe”. “La sustancia absoluta es sujeto”. “El yo es el nosotros y el nosotros yo”.

En la concepción hegeliana se mezclan tres problemas que la tradición filosófica ha tratado separados: el problema epistemológico, el político y el religioso.

El espíritu es la sustancia que es esencialmente sujeto, como el ser que es ya en sí, pero que precisa del “devenir” del mundo y de la historia para llegar para sí.

Y seguimos desplegando los pensamientod de Hegel.

La mediación no es sino “la identidad consigo misma en movimiento, la reflexión sobre sí mismo, un momento del sujeto que es para sí mismo”.

“Hay que decir de lo absoluto que es esencialmente resultado, que solo al final es lo que en verdad  es; y en ello consiste precisamente su naturaleza, en ser real y efectivo, sujeto y devenir de sí mismo”.

Podríamos decir que el absoluto hegeliano es dinámico, en camino hacia sí mismo, por ello resultado o resultante de su “propio proceso espiritual de autorrealización”.

El todo es la esencia que no se contempla sino por su desarrrollo. Es fácil ver que la dialéctica hegeliana es un logos del ser, una lógica que a la vez es ontología. La dialéctica expresa el interno proceso de reflexión, es la elaboración de la lógica misma de la realidad.

Para Hegel, la realidad es “lo que nosotros podemos y debemos pensar”. También: “lo absoluto es algo vivo y sólo puede captarse como despliegue de vida”.

Hegel en el concepto incluye el movimiento completo de la reflexión, “un círculo de inteligibilidad que se determina hacia sí mismo pasando por la oposición y la alteridad”.

Los tres movimientos típicos de la dialéctica hegeliana son: afirmación, negación y negación de la negación. (Tesis, antítesis y síntesis).

Para Hegel, el ser de las cosas es un “ser en camino”, un ser que se realiza como un “siendo”.

La contradicción real no significa la negación de algo en idéntico sentido en que es afirmado, sino la oposición que existe en el seno de lo real en “diferentes momentos de su despliegue”. Formalmente, “lo que se contradice no es nada”.

Lo finito aisladamente es imposible y hasta contradictorio. Debemos negarlo en su aislamiento, pasando a lo infinito a que remite.

Sólo el movimiento es real, por eso el reposo se define partiendo de dicho movimiento y no al revés.

Para Hegel el admitir que todo se contradice, es decir que todo se mueve, y el motor de tal movimiento es la tendencia de la naturaleza finita de las cosas que las empuja hacia el infinito. (De la obra del autor “Paradigma”).

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (HEGEL III)

Publicado por simbiotica en agosto 18, 2009

Lo pensado es el mundo y la historia es su desarrollo global en el espacio y en el tiempo. Pero, ¿quién es en último termino el que piensa? El que piensa no soy en último extremo yo, sino la razón absoluta, cuyo pensamiento se va condensando y objetivando en la serie de sucesivas figuras que constituyen el mundo y la historia. La razón absoluta se piensa a sí misma, vuelve sobre sí misma, pero a través de una de las figuras que proceden de ella. Tales figuras somos nosotros los hombres.

Y es que el hombre se diferencia radicalmente de todas las otras cosas por el hecho singular de la autoconciencia: “El hombre no sólo sabe, sino que sabe que sabe, y sabiendo, sabe de sí mismo. Conociendo, se conoce. De ahí que pueda llegar a ser el instrumento del autoconocimiento de la razón absoluta. Cuando nosotros pensamos, la razón absoluta se piensa en nosotros. La “autoconfianza de la razón” (en la expresión de H.Thielicke) radica en el hecho de que otro se piensa a través de nosotros”.

Para Hegel “lo racional es real y lo real racional, ya que lo real es producto del pensamiento”.

“La cosa en sí ha de llegar a ser una cosa en nosotros“. (El concepto que nosotros tenemos de ella).

Hegel nos dice que Kant no había caído en la cuenta de que el conocimiento de un límite como límite no es posible si no se está ya más allá de él. O sea, la designación de alguna cosa como finita y limitada contiene la prueba de la presencia real de lo infinito, de lo ilimitado, “que sólo podemos saber del límite en cuanto que lo ilimitado está ya de la parte de acá de la conciencia”.

Hegel se opone a la contraposición sujeto-objeto y la convierte en mediación. Cree que el mundo es producto del mismo pensamiento que está en obra en el hombre, y que hay una constante fluidez y mediación entre el sujeto llamado a conocer y el objeto que ha de ser conocido. En última instancia, el espíritu se ha adueñado de la cosa, convirtiéndola en sustancia propia: la realidad se ha hecho racional, superándose así la contraposición sujeto-objeto.

Hegel restablece el antiguo principio de Parménides, convirtiéndolo en tesis central de su panlogismo: “Pensar y ser son uno y lo mismo”. Ahora bien, mientras que en Parménides el ser es la verdad del pensamiento, en Hegel el pensamiento es la verdad del ser.

El ser pierde poco a poco su apariencia de exterioridad hasta coincidir finalmente en el pensamiento.

En el “yo pienso” de Hegel, como ha mostrado E. Bloch intervienen tres motivos: 1) el yo revolucionario del ego cogito de Descartes, seguro de sí mismo en el acto de conocer, el ich denke de Kant, la autoconciencia que acompaña todo conocimiento de lo otro, el yo absoluto y sin límites de Fichte, fuente original de todo el ser cósmico; 2) el mundo de Schelling y los románticos: la naturaleza como espíritu inmaduro, como barrera que se pone el espíritu para autoafirmarse y acrisolarse frente a ella; 3) la idea de génesis y evolución.

Para Hegel, “el conocimiento es el medio de que disponemos para apoderarnos del universo”. “En este sentido el yo está ahí para tragarse y devorar todas las cosas”.

“Todo lo que acaece en el cielo y en la tierra, lo que acaece eternamente, la vida de Dios y todo lo que se hace en el tiempo, tiende solamente a un fin: que el espíritu se conozca a sí mismo, que se haga objeto para sí mismo, que confluya consigo mismo”.

Hegel no niega las contradicciones de la realidad misma. Sólo pretende mostrar su racionalidad. Las contradicciones de la realidad son el motor del progreso, pues la historia avanza de negación en negación.

En opinión de Hegel, el horizonte de la filosofía no es el futuro, sino el presente: “Lo que es racional, eso es real. Lo que es real, eso es racional”. Así que Hegel se mueve a nivel de conciencia absoluta que es en definitiva donde se identifican lo racional y lo real.

“Dios es” o la “esencia absoluta es”. Tal proposición es más obvia en Hegel que en la metafísica clásica, ya que para Hegel lo finito, lo contingente, sólo tiene la realidad en relación a lo infinito, al que remite. Para Hegel, lo finito no es, sólo lo infinito es. Lo finito no es más que la “inquietud” de no ser lo que es y, por ello mismo, “tránsito” más allá de sí mismo, movimiento de autosuperación. Para hegel, ésta es la naturaleza de lo finito: superarse, negar la negación y pasar a lo infinito; tiene en sí la finitud pero sólo como un momento que debe superar y que es superado…” “La finitud está en la infinitud y no al revés”. “Finito e infinito se implican y se distinguen entre sí como dos momentos de un mismo proceso dialéctico”. “La negación de la negación no es una neutralización”. “El sujeto “Dios” se concibe ahora como un sujeto vivo, infinito, implicado en el movimiento de autosuperación de la conciencia finita”. “La conciencia mediadora es la subjetividad humana finita, pero ésta se ha convertido en un momento dialéctico del movimiento de autoconciencia de lo absoluto”.

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FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (HEGEL II)

Publicado por simbiotica en agosto 3, 2009

“La escisión es la fuente de la necesidad de la filosofía”.

Para Hegel hay dos supuestos de la filosofía. Uno es lo absoluto mismo como la meta buscada. El segundo es la emergencia de la conciencia partiendo de la totalidad, de escisión en ser y no ser, infinitud y finitud, etc.

Hegel dice que la identidad absoluta de Schelling debería incluir en su seno la diferencia. Y apunta: “La filosofía es, por naturaleza, esotérica: no está hecha para el populacho ni es susceptible de ser aderezada para él: pues sólo es filosofía por oponerse completamente al entendimiento y, por lo tanto, todavía más al sano sentido común (que significa las limitaciones locales y temporales de un grupo de personas). Comparado con éste, el mundo de la filosofía es un mundo al revés”.

Para Hegel, el caso de Dios es único y sui géneris. Su conocimiento se presupone a cualquier otro conocimiento. No se trataría de llegar a él, sino de partir de él. Dios no está fuera de la razón, pues precisamente la tarea de ésta es llegar a comprenderlo a través de lo mundano, encontrando lo infinito en lo finito, lo eterno en lo de “aquí y ahora”.

Si la subjetividad humana se aísla en su finitud y se absolutiza, todo acceso a lo infinito queda cortado, acaeciendo entonces ateísmo y nihilismo. Para evitar esto hay que llegar a una unidad de lo finito y lo infinito totalmente real. Y tal unidad sólo puede ser unidad en lo absoluto, una asunción de lo finito en lo infinito.

Hegel critica la moral de Kant por su “falta de contenido”, pues lo importante en la moral es el contenido.

Lo absoluto juega eternamente a engendrarse desde siempre en la objetividad.

Entre los años 1801 al 1806 en Jena, Hegel da a su pensamiento la forma tripartita: la filosofía se despliega en una lógica o metafísica, una filosofía de la naturaleza y una filosofía del espíritu.

Nos dice: “Lo infinito no es un más allá, sino el puro movimiento absoluto de su ser fuera de sí (Anssersichsein) desde su mismo ser en sí (Ansichsein)”. “La verdadera naturaleza de lo finito es ésta: que es infinito, que se trasciende en su ser. Es la inquietud absoluta de no ser lo que es”.

Finito e infinito son dos movimientos convergentes: a la “inquietud autoanonadora” de lo infinito corresponde la “inquietud autosuperadora de lo finito”.

El principio básico está en la idea de la unidad diferenciada de finito e infinito. Hay en el fondo que poner la escisión, la diferencia en lo absoluto. Lo absoluto se diferencia de sí mismo y pese a tal oposición, continúa siendo uno. En Hegel, pues, lo finito se da en el seno de lo infinito.

Lo absoluto no sería la unidad abstracta allende todas las finitudes y todo saber, sino la totalidad concreta que se despliega como naturaleza y espíritu. La tarea de la filosofía es reconstruir mediante tales dos momentos el “proceso de despliegue”.

Hegel piensa que el conocimiento humano es verdadero en la medida en que el hombre, al pensar, reproduce el pensamiento creador de Dios, lo que es posible porque la inteligencia humana participa, como imagen suya que es, del logos divino creador.

Hegel volvería en cierto sentido a la postura clásica, aunque de una manera distinta, no analógica y participativa, sino dialéctica, la relación que existe entre el conocimiento finito e infinito. Hegel afirma la identidad de pensar y ser, es decir, el pensamiento y lo pensado “remiten dialécticamente el uno al otro y arraigan en una última unidad”. (De la obra del autor “Paradigma”).

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