Schelling fue un niño precoz, pues muy joven aún publicó varios escritos geniales. La intuición intelectual, como en Fichte, es la aprehensión inmediata del yo en el acto de su autoplanteamiento, pero en Schelling deriva hacia la visión pura del mundo suprasensible, continuando a Platón y Jacobi.
Para él, la naturaleza es una bella durmiente que despierta de forma progresiva de la inconsciencia a la conciencia.
El mundo visible sería la encarnación y representación del invisible. Para Schellin “en realidad de verdad lo finito no existe, sólo existe la unidad de lo finito con lo infinito”. (Ver el resto aquí).