(De la obra de Pietro Redondi “Historias del tiempo”)
“Cuando las mismas partes y cada magnitud de un objeto solo pueden representarse por medio de limitaciones, entonces la representación entera no puede estar dada mediante conceptos (ya que estos contienen solo representaciones parciales), sino que debe basarse en una intuición inmediata”.
Las consecuencias que saca Redondi de todos estos conceptos son:
a) “El tiempo no es algo que exista por sí mismo”.
b) “El tiempo no es otra cosa que la forma del sentido interno, esto es, del intuirnos a nosotros mismos y nuestro estado interno”.
El tiempo “determina la relación entre las representaciones existentes en nuestro estado interior”.
“La misma representación del tiempo es una intuición, ya que todas sus relaciones pueden expresarse en una intuición externa”.
c) “El tiempo no es más que una condición subjetiva de nuestra (humana) intuición (que es siempre sensible, es decir, en la medida en que somos afectados por objetos) y en sí mismo, fuera del sujeto, no es nada.” “Sin embargo, es necesariamente objetivo en relación con todos los fenómenos y, por tanto, en relación con todas las cosas que pueden presentarse en nuestra experiencia”.
Por todo ello Redondi sostiene la realidad empírica del tiempo, o sea, “su validez objetiva en relación con todos los objetos que puedan ofrecerse a nuestros sentidos”, “Al ser siempre sensible a la intuición, no puede darse en nuestra experiencia ningún objeto que no esté sometido a la condición del tiempo”. No obstante, Redondi niega al tiempo “toda pretensión de realidad absoluta”. “Únicamente los fenómenos constituyen el terreno de su validez”.
“A diferencia de Bergson, para quien el recuerdo, es decir, el pasado, no pertenece a nuestra vivencia del tiempo, para Proust el pasado sí puede ser vivido”.
“Proust, con su relato introspectivo, muestra cómo la memoria avanza a tientas de un sentimiento confuso del pasado hasta la claridad de su recuerdo, y lo hace como si estuviera enfocando el visor de una cámara fotográfica”.
“El tiempo es la coordinación de los movimientos”.
“El tiempo desempeña el mismo papel que el espacio con relación a los objetos inmóviles”.
“El espacio es un algo instantáneo captado en el tiempo, y el tiempo es el espacio en movimiento; ambos constituyen, en su reunión, el conjunto de relaciones de concatenación y de orden que caracterizan a los objetos y sus movimientos”.
“Comprender el tiempo es liberarse del presente”. “Es trascender el espacio por un esfuerzo móvil: es, esencialmente, hacer acto de reversibilidad. Seguir el tiempo, según el solo curso irreversible de los acontecimientos, no es comprenderlo, sino vivirlo sin tomar conciencia de él”.
“El tiempo racional o sistema de las operaciones que constituyen la noción del tiempo es tan reversible como el tiempo empírico”.
“Egocentrismo e irreversibilidad son una sola y misma cosa, y caracterizan ambos el estado de “inocencia” que precede a la construcción crítica. En el dominio del tiempo psicológico, tal actitud conduce a vivir sólo en el presente y a no conocer el pasado más que por sus resultados: de allí las dificultades de “reflexión”.
“Kant tuvo el gran mérito de mostrar que nuestra idea de tiempo no es un calco de las cosas, sino una forma de considerarlas”.
“Nuestras percepciones, como tales, no pueden proporcionarnos muchos elementos de la sucesión, puesto que cada una de ellas se sitúa en el instante; sin embargo, gracias a la memoria, también poseemos imágenes. Según las leyes de esta asociación, dichas imágenes reproducen la serie de sucesos vividos, y nos permiten tomar conciencia de las relaciones del antes y el después que las unen”.
En el siglo XIX todos los autores “intentaban explicar nuestra idea del tiempo a partir del análisis de los estados de conciencia”. Sin embargo, Bergson, en vez de descubrir tal multiplicidad, “admite la unidad intuitiva de la duración homogénea del yo”. Este proceso reflexivo “siempre es actual, y puede considerarse una actitud permanente de la mente humana”.