En esta Parte terminaremos de comentar los artículos “El realismo escolástico de los universales en Peirce” de Mauricio Beuchot y “¿Por qué ser un “realista escolástico” no significa ser un “platonista”?” de Paniel Osberto Reyes Cárdenas.
Según Osberto, “el realismo escolástico de Peirce concebido de su mejor manera es una pieza de metafísica científica ella misma y una hipótesis abductiva de alto nivel”. (En la Parte II del artículo definimos el concepto de “abducción”. La “metafísica científica” es una posición “sui generis” del propio Peirce).
La ”decantación” filosófica anterior supone un trasfondo “donde las proposiciones de la ciencia son pragmáticamente significativas”.
Para Susan Haack “la idea del realismo escolástico permea cualquier inferencia abductiva”, por lo que nos dice que “el punto de vista pragmático es, por lo tanto, realista”. Ahondando es esta hipótesis, el mismo Peirce sostiene que “el pragmatismo es posible solo desde una perspectiva realista, y al mismo tiempo ésa es la razón por la que es lógicamente consistente”.
El platonismo matemático propone, por ejemplo, que “las entidades abstractas existen”. Nos comenta Osberto Reyes que “la entera brecha en el conocimiento de algo que existe pero que es inaccesible es muy problemática para cualquier tipo de teoría, y consecuentemente es problemática para el platonismo también.” (No así sucede en los planteamientos que aparecen en mi obra “Accesible e inaccesible”).
Al llegar a este punto transcribo exactamente las palabras de Paniel Osberto Reyes Cárdenas:
“Pero hay una diferencia entre esta complicación del platonismo y el mencionado “realismo escolástico”. El realismo escolástico considera las realidades abstractas como reales, no como existentes. La diferencia es que la existencia de algo se muestra en los hechos que reaccionan con nosotros y el alcance de nuestra experiencia empírica real o posible, mientras que lo “real” es cualquier ítem de que pervade nuestro conocimiento bajo condiciones de investigación controlada y continua.”
En mi opinión, todo este razonamiento, si no erróneo requiere de una profunda revisión o matización. En tiempos del propio Peirce, la física cuántica no alcanzaba la sutileza que hoy día alcanzan algunas de sus “interpretaciones”. Actualmente los conceptos de existencia y realidad, como dije en partes anteriores de este artículo, van muy de la mano de lo que significan los estados cuánticos (existentes) y la realidad que aparece cuando se realiza una medida con la obtención de datos totalmente objetivos (históricos) y por ello reales. Y ahora viene la crítica más general a los conceptos encerrados en los párrafos anteriormente citados del artículo de Osberto Reyes: ¡debemos partir de lo más objetivo e imparcial de todo, “los hechos”! No hay que hacer prevalecer las leyes sobre los hechos, en el razonamiento de Peirce, por pertenecer éstas a la “categoría de relación o de terceridad”, todo lo contrario, son los hechos (ante la “imposibilidad de reescribir la historia”) los que prevalecen sobre cualquier otra cuestión, que incluye las propias leyes, que de la “mano del hombre” siempre pueden ser “afinadas” por otras nuevas.
Mauricio Beuchot termina su citado artículo con los siguientes párrafos:
“Ciertamente Peirce quería compaginar ese realismo escolástico con el fenomenalismo kantiano, que después será el de su pragmatismo, y eso es imposible. Pero defendía que el realismo escotista era el mismo de la ciencia.”