Hoy en día muchos de los empleos de niveles básicos han desaparecido, porque éstos han sido desplazados a otros países en la búsqueda por parte de las empresas de mano de obra barata. Por ejemplo, los empleos en la industria han bajado considerablemente.
En todo esto hay una gran paradoja. La popular petición de adopción de reglas de juego equitativas (sin favoritismo ni discriminación), al poder ser exportados los puestos de trabajo “pulsando un botón” (multinacionales), tales reglas de juego equitativas han favorecido especialmente a países como India y China, en detrimento de la clase media europea y americana que era tradicionalmente la receptora de esta “cinta transportadora” que representaban los empleos de nivel básico. “La consecuencia puede ser que algunas ciudades se queden vacías en Estados Unidos”, y añado yo, también en Europa.
Evidentemente, el consumidor es el primer beneficiario de tal situación global al aumentar la competencia, con lo que productos y servicios se abaratan. “Intentar simplemente el mantenimiento de empresas obsoletas y trabajos remunerados en exceso genera autocomplacencia, derroche e ineficiencia. Con la concesión de subsidios a empresas que van hacia la quiebra, no se consigue más que prolongar lo inevitable, retrasar el daño que va a producir el hundimiento y, en realidad, poner la cosa peor”. (¡Cuanto nos recuerdan estas frases nuestra reciente historia anterior!).
Y otra paradoja: “En el sector de los servicios, muchos puestos de trabajo cualificados y altamente remunerados quedan vacantes por falta de candidatos que tengan la cualificación requerida”.
“No se puede hacer retroceder las manecillas del reloj”. “Estados Unidos y Europa realizaron hace décadas la transición de una economía en gran medida industrial a una economía de servicios”, hecho histórico que no tiene marcha atrás.
En opinión de Michio Kaku, “hay que hacer esfuerzos para reorientar y reinvertir en aquellos sectores que maximizan el capitalismo intelectual”, lo que implica una revisión sustancial del sistema educativo. Dicho capitalismo intelectual no significa exclusivamente empleos de programadores informáticos y científicos, sino también puestos de trabajo en otras actividades que requieren mayor creatividad, talento artístico, innovación, capacidad de análisis, etc. En particular, Michio Kaku, nos dice que los estudios de ciencias deben ser revisados, y los mismos profesores reciclados “para ser útiles a la sociedad tecnológica del futuro”. Kaku nos recuerda al respecto la vigencia en Estados Unidos del viejo dicho “El que puede, actúa, y el que no, enseña”, lo que podemos trasladar sin pérdida de actualidad a nuestras “vetustas universidades”.
Michio nos refiere las palabras de Lester Thurow, economista del MIT: “El éxito o el fracaso dependen de si un país está logrando o no realizar la transición hacia las industrias futuras, que requerirán la capacidad intelectual desarrollada por el hombre, y no dependerán del tamaño de ningún sector particular”.
Es imprescindible, entonces, “producir una nueva hornada de empresarios innovadores que deseen crear nuevas industrias y nueva riqueza a partir de estas innovaciones tecnológicas”.
(De la magnífica obra de Michio Kaku “La Física del futuro”)
Continuemos con los comentarios en relación a la obra de Michio Kaku “Universos paralelos”.
Puede pensarse que la “realización definitiva de la teoría cuántica” llegará cuando podamos aplicarla no sólo a fotones individuales, sino a la globalidad del universo. La razón sería que no hay necesidad de un observador situado “fuera del universo” si todo el universo fuese parte de tal función de onda.
Toda partícula tiene asociada una onda que nos da la probabilidad de encontrar dicha partícula en un punto. Como el universo inmediatamente después del Big Bang era aún más pequeño que una partícula subatómica, y el electrón por ejemplo, puede existir en muchos estados, igualmente el propio universo, entonces, podía existir simultáneamente en muchos estados, descritos por esa especulativa superonda. (Esto es una variación de la teoría de los muchos mundos, donde “no hay necesidad de invocar a un observador cósmico” que pudiera observar a la vez todo el universo. A ello podríamos objetar el mismo razonamiento que hicimos en las Partes anteriores de este mismo artículo: “existe la posibilidad de otros mundos, pero sólo se hace real uno de ellos”).
En búsqueda de esta solución, Hawking ha propuesto una función de onda de todo el universo en la que en lugar de la psi de la ecuación de Schrödinger -que describe todos los estados posibles del electrón- introduce una función psi que representa todos los estados posibles del universo. Tal función de onda del universo existiría en el “superespacio” (espacio de todos los universos posibles, introducido por Wheeler).
Esta función de onda maestra, en vez de obedecer a la ecuación de ondas de Schrödinger, obedece a la ecuación de “Wheeler-De Witt”.
Avanzando más e introduciéndonos en la teoría de las cuerdas, las supercuerdas y su extensión las branas, los científicos Raman Sundrum y Lisa Randall edificaron un modelo de universo donde la tres-brana (nuestro universo conocido) “tiene un tirón gravitatorio propio que impide a los gravitones (transmisores del campo gravitatorio) ir libremente a la quinta dimensión”, puesto que los gravitones tienen que “agarrarse” a la tres-brana debido a la gravedad que ejerce esta tres-brana. Y la explicación de la “jerarquía” (distinta magnitud de las fuerzas básicas de la naturaleza) se explicaría por la dilución o debilitación “al dejar la tres-brana y entrar en la quinta dimensión”. Así que la gravedad tendría la potencia de las otras fuerzas, “sólo que se atenúa porque parte de ella se filtra al espacio de dimensiones superiores”.
Las branas o las “membranas” también darían una respuesta bastante plausible al enigma de la materia oscura. Cualquier universo situado en otra dimensión, es invisible para este, particularizando, cualquier galaxia de tal universo “paralelo” será invisible para nosotros. Como la gravedad “saltaría” a través de los universos, “cualquier galaxia grande en este otro universo se vería atraída a través del hiperespacio hacia una galaxia de nuestro universo”; el efecto sería un halo alrededor de la galaxia conteniendo el 90% de la masa calculada. Resultado: “la materia oscura puede ser causada por la presencia de un universo paralelo”.
Especulando sobre la posibilidad de aplicar la teoría M (de las supercuerdas) a la cosmología, se ha tratado de dar, entre otras cosas, un nuevo giro al enfoque de la inflación que se supone siguió inmediatamente al Big Bang.
La teoría M se desenvuelve en 11 dimensiones, por lo que hay que dar una explicación al hecho de que vivimos en universo de cuatro dimensiones. Robert Brandenberger y Cumrun Vafa han especulado que ello podía ser debido a “la particular geometría de las cuerdas”. “Lo que impedía al universo se expandiese eran bucles de cuerdas que se enroscaban estrechamente alrededor de varias dimensiones”.
Nos dicen que aunque universos de dimensiones superiores son posibles, son menos probable verlos al estar estrechamente envueltos por cuerdas y anticuerdas.
Otra teoría sobre el tema es debida a los físicos Paul Steinhardt, Burt Ovrut y Neil Turok (universo “ekpirótico”). En esta teoría se empieza con dos tres-branas, homogéneas y paralelas que representan el estado de menor energía. Al principio son universos vacíos y fríos, pero la gravedad los va atrayendo lentamente, hasta que colisionan, convirtiéndose la energía cinética de la colisión en la materia y la radiación que forma nuestro universo.
La fuerza de colisión, a continuación, separa las dos membranas entre sí, enfriándose ambas rápidamente, “dándonos el universo que vemos hoy”. La posterior acción de la gravedad sobra las branas volverá a producir con el tiempo una nueva colisión, repitiéndose el proceso indefinidamente.
Volviendo al universo “participativo” de Wheeler, pienso que está en la línea de lo sugerido en mi ensayo “Accesible e inaccesible”: “Lo inaccesible se va haciendo accesible, gracias a la reflexión que se produce en la propia “observación” (“It from bit”).
Según el biólogo George Wald: “Un físico es la manera que tiene el átomo de saber sobre átomos”. Y en palabras del pastor unitario Gary Kowaski: “Podría decirse que el universo existe para celebrarse a sí mismo y deleitarse de su propia belleza”.
Nos dice Michio Kaku que desde “esta línea de argumentación, el universo tiene un objetivo: producir criaturas sensibles como nosotros que puedan observarlo para que exista.” “Según esta perspectiva, la mera esencia del universo depende de su capacidad de crear criaturas inteligentes que puedan observarlo y, por tanto, colapsar su función de onda”. Añadimos: “Se crea de esta forma la realidad, la misma esencia de Dios”.
Como vimos en Partes anteriores de este artículo existe la interpretación alternativa de los “muchos mundos”, en donde el gato de Schrödinger puede estar vivo y muerto a la vez, simplemente porque el universo se ha dividido en dos universos separados. No repetiremos los razonamientos anteriores en contra de esta interpretación, simplemente decir que aunque los dos estados del “gato” coexisten, ello no significa que el universo se ha dividido en dos universos separados. Existe, sí, la posibilidad de los dos estados “en potencia” pero no son reales en absoluto. Sólo hay dos tipos de realidad: la de la posibilidad de los estados según la interpretación de Born, y la de la realidad del estado que finalmente se decanta en la decoherencia o colapso de la función de onda.
Resumiendo: “Antes sólo existe la realidad de la “posibilidad” de la existencia de los dos estados. La “onda” abre el campo de posibilidades, cual si estuviéramos ante una creación del azar.”
Continuaremos con nuestro propósito en relación a la obra “Universos paralelos” de Michio Kaku.
Nos dice Michio que hay una extensión natural de la decoherencia que en la actualidad está consiguiendo gran aceptación entre los físicos: es el enfoque promovido por el discípulo de Wheeler “Hugh Everett III” que supone que tal vez el gato (de Schrödinger) pudiera estar vivo y muerto al mismo tiempo pero en dos universos diferentes. O sea, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo porque el universo se ha partido en dos. En las palabras de Michio Kaku: “En realidad, en cada coyuntura cuántica, el universo se divide por la mitad, en una secuencia interminable de división de universos. Todos los universos son posibles en este guión, cada uno tan real como el otro.”
La ventaja principal de esta interpretación (por otra parte tan disparatada que parece ir contra la “navaja de Occam”) es que podría evitarse el colapso de la función de onda, pues las funciones nunca colapsarían: simplemente seguirían evolucionando de acuerdo con la ecuación de Schrödinger, dividiéndose en otras funciones de onda, “en un árbol interminable en el que cada rama representa todo el universo”. (Es curioso como con esta interpretación, los físicos que la secundan se han transformando más en fabulistas que en serios científicos secularmente defensores de la más estricta ortodoxia experimental o realista. En defensa de los mismos hay que decir que a esta “proliferación” de universos es muy fácil seguir el rastro simplemente siguiendo la evolución de la ecuación de onda: ¡Una simplificación teórica o de cálculo -que no es tal pues los cálculos matemáticos dan los mismos resultados con la interpretación secular de Copenhague- que nos lleva a edificar universos uno tras otro, en una proliferación que por su iteración raya en la banalidad! Pero, el truco es que tales universos no interaccionan entre ellos, pues están en “decoherencia” unos con otros: “nuestra función de onda está en decoherencia con estos otros mundos”.
Ahora bien, como hemos comentando, en los experimentos realizados basados en la interpretación de Copenhague o en esta de los muchos mundos se dan los mismos resultados, ya que “el colapso de la función de onda de Bohr es matemáticamente equivalente al contacto con el entorno”.
Ni que decir tiene (como se ha reflejado indirectamente en lo escrito antes) que nuestra preferencia no tiene color: ¡se inclina con rotundidad hacia la interpretación clásica de Bohr o de Copenhague!
El mismo Wheeler preocupado por ese “demasiado exceso de equipaje”, ha edificado la curiosa interpretación de la cuántica llamada “It from bit”, “que empieza con la presunción de que la información está en la raíz de toda existencia”. “La información empieza a existir cuando el universo se observa a sí mismo”. “Al principio del universo, éste empezó a existir porque fue observado. Esto significa que it (la materia en el universo) empezó a existir cuando se observó la información (bit) del universo”. Una especie de diagrama circular que representaría la historia universal, y que supone que el universo se “adapta” a nosotros de la misma forma que nosotros nos adaptamos a él, es decir, sería un “universo participativo”.
Continuaremos con nuestra crítica a ciertos aspectos aparecidos en la obra de Michio kaku “Universos paralelos”.
Nos dice Michio:
“La mayoría de los físicos encogen los hombros y levantan las manos cuando se les enfrenta a las endiabladas paradojas de la mecánica cuántica. Para la mayoría de científicos practicantes, la mecánica cuántica es una serie de recetas del libro de cocina que provee las probabilidades correctas con una exactitud asombrosa.”
“Sin embargo, algunos de los pensadores más profundos de la física han luchado con estas cuestiones. Por ejemplo, hay varias maneras de resolver el problema del gato de Schrödinger. La primera defendida por el Nobel Eugene Wigner y otros, es que la conciencia determina la existencia.”
Según Wigner, no es posible formular las leyes de la mecánica cuántica de manera plenamente coherente sin referirnos a la conciencia (del observador).
Concluye Michio:
“Pero si hago una observación, ¿qué va a determinar el estado en el que estoy? Esto significa que alguien más tiene que observarme a mí para colapsar mi función de onda. Esto recibe a veces el nombre de “el amigo de Wigner”. Pero también significa que alguien tiene que observar al amigo de Wigner, y al amigo del amigo de Wigner, y así sucesivamente. ¿Hay una conciencia cósmica que determina toda la secuencia de amigos observando todo el universo?”
La objeción a todo esto se refiere a: ¿Por qué otro observador tiene que observarte a ti?… Tu observación ya origina un hecho, suceso o acontecimiento, que no necesita de otro observador, pues éste, a su vez, producirá otro hecho distinto.
Nos dice Michio que Andrei Linde, uno de los fundadores del universo inflacionario, cree firmemente en el papel de la conciencia. En sus palabras:
“(…) En ausencia de observadores, nuestro universo está muerto.”
Dice Linde que “los fósiles de dinosaurio no existen realmente hasta que los vemos”. A lo que contestamos que esos fósiles existen siempre porque alguien los verá “en algún momento a lo largo de toda la historia del universo”.
Y añade Michio que “algunas personas a quienes les disgusta introducir la conciencia en la física afirman que una cámara puede hacer una observación de un electrón y, por tanto, las funciones de onda pueden colapsar sin recurrir a los seres conscientes. Pero ¿quién dice entonces si la cámara existe? Es necesaria una cámara para observar a la primera y una tercera para observar a la segunda, ad infinitum. Así, pues, introducir cámaras no responde a la pregunta de cómo colapsan las funciones de onda.”
Nuestra respuesta: La cámara “colapsa” tales funciones de onda porque “alguna vez” habrá un observador que dará fe de ello… además, esto sería válido, simplemente si existe tal posibilidad. Esa existencia de la posibilidad (ver Parte I de este mismo artículo) es suficiente para el colapso de la función de onda, debido a que las posibilidades son reales de acuerdo con el planteamiento de Born.
Nos dice Michio en su obra que una manera parcial de resolver tales cuestiones “que ha adquirido popularidad entre los físicos es la llamada “decoherencia”, que fue formulada por primera vez por el físico alemán Dieter Zeh en 1970. Como en el mundo real no puede separarse el gato (paradoja del gato de Schrödinger) de su entorno (el gato está permanentemente en contacto con las moléculas del aire, etc.), estas interacciones, por pequeñas que sean afectan, radicalmente a la función de onda, lo que provoca su partición en dos funciones de onda, una correspondiente al gato muerto y otra al gato vivo. Ello equivale al colapso de la función de onda inicial, o lo que es lo mismo: los dos estados iniciales no pueden coexistir, al no existir ya la vibración sincrónica, prácticamente exacta, que se describe como un estado llamado “coherencia”. Y es que la sincronización de simplemente un puñado de átomos en el mismo laboratorio es altamente difícil. “Zeh demostró que una vez las dos funciones de onda dejan de vibrar en fase una con otra, éstas dejan de interaccionar una con otra”.
Opina Michio: “De entrada, la decoherencia suena muy satisfactoria, porque la función de onda no se colapsa por la conciencia, sino por las interacciones aleatorias con el mundo exterior.
Nuestra opinión es que puede haber colapso de la función de ondas “por ambas cosas” (conciencia y decoherencia): azar (decoherencia) y conciencia, ¡cada una tiene su papel!
En este artículo trataremos de presentar unos razonamientos contrarios a los expresados por Michio Kaku en su obra \”Universos Paralelos\”.
Nos dice Michio: “Utilizando la poderosa matemática de las llamadas “integrales funcionales”, Feynman demostró que el camino newtoniano es simplemente el camino más probable, no el único”.
El procedimiento que siguió Feynman es el llamado de la “suma de caminos”, que se extiende a todos los caminos posibles. Dicho procedimiento se usa hoy en la formulación de las teorías GUT, la inflación o incluso la teoría de cuerdas.
Es decir, “nuestra idea llena de sentido común del universo físico es simplemente el estado más probable entre un número infinito de estados”.
Ahora bien, no estamos de acuerdo con la idea del autor de que “coexistimos con todos los estados posibles”. Al llegar a este punto hay que considerar que, por el contrario, no “existen” todos a la vez, aunque sí todas las probabilidades que se concretarán en el camino que ha sucedido, es decir, que se hace real. (Volveremos a hacer hincapié en ello al hablar del “multiverso” y los universos paralelos).
No existen todos los caminos a la vez, es decir, no todos son reales, lo único que es real globalmente es la “probabilidad” de la existencia de los mismos.
Sin más preámbulos, y para que se vea más claramente lo que queremos decir transcribiremos lo expuesto en este mismo Blog en el artículo titulado: “El entrelazamiento cuántico: una consecuencia de la extraña “realidad” de las ondas probabilísticas”.
“En la interpretación de Born de la función de onda de Schrödinger, las ondas de la mecánica ondulatoria se convierten en “ondas de probabilidad”. La reiterada repetición de un experimento nos permite fijar la probabilidad de un resultado y consecuentemente, su carácter invariante dentro de unas mismas condiciones experimentales. “Las ondas de probabilidad son invariantes y, en consecuencia, reales”: En el caso de las ondas el criterio de realidad objetivo es aplicado a la probabilidad.
Born consigue de esta forma compatibilizar la dualidad onda-corpúsculo gracias al concepto de probabilidad: emplea el concepto de partícula para hacer referencia a objetos a través de observables, y el de onda para determinar la probabilidad de que un observable tenga uno de los valores posibles si se realiza una medida. Así, no hay relación de exclusión entre los aspectos corpusculares y ondulatorios de los fenómenos; la dualidad no integra elementos incompatibles. Ahora bien, el primero de los aspectos (el corpuscular) cobra mayor protagonismo.
La probabilidad, entonces, se convierte en una piedra clave “tan real como ininteligible”. “Las ondas describen un estado, es decir, toda la situación experimental, mientras que las partículas son los objetos propios de la investigación.”
“La “realidad” (formal) de las ondas probabilísticas que “adquiere caracteres de realidad absoluta tomadas en su globalidad” (una sola entidad), al igual que sucede con la intercambiabilidad, a todos los efectos, de la onda probabilística y el corpúsculo en la medida del experimento de la doble rendija, explica la llamada “magia” del entrelazamiento cuántico.
Así que, el entrelazamiento cuántico no sería, finalmente, más que una consecuencia de la extraña “realidad” de las ondas probabilísticas.”