Simbiotica's Blog

Hacia una simbiosis entre Ciencia y Filosofía.

Archivos de la categoría ‘Uncategorized’

Magnífica versión del Quijote.

Publicado por simbiotica en febrero 25, 2012

Leerlo aquí.

Publicado en OCIO, Sociedad, Uncategorized | Deja un Comentario »

El Reloj del Juicio Final a cinco minutos para la medianoche.

Publicado por simbiotica en enero 12, 2012

(El Reloj del Juicio Final transmite cómo la humanidad se acerca hacia su destrucción catastrófica -la medianoche figurada-. Entre los “monitores” de la humanidad que pueden utilizarse para tal acontecimiento, figuran las armas nucleares, las tecnologías del cambio climático y los nuevos desarrollos en las ciencias dela vida. Ver al respecto “Bulletin of the Atomic Scientists”)

El mundo tiene unas 19.500 armas nucleares, el poder suficiente para destruir varias veces a todos los habitantes de la Tierra.

Y es que todavía es posible, para grupos radicales, la adquisición y uso de uranio altamente enriquecido y plutonio para sembrar el caos por ataque nuclear.

Existe la posibilidad de utilizar armas nucleares en conflictos regionales en el Oriente Medio, el nordeste de Asia y particularmente en el sur de dicho continente.

Respecto al cambio climático, se cree que la comunidad mundial puede estar cerca del punto de no retorno en los esfuerzos por evitar catastróficos cambios en la atmósfera terrestre.

Por otro lado, el desarrollo de un sistema que garantice el uso seguro de la bioingeniería, sin impedir la investigación, puede plantear el mayor desafío de la ciencia internacional  y la seguridad durante los próximos cincuenta años.

Publicado en Uncategorized | Deja un Comentario »

El concepto de Occidente de Philippe Nemo. (Alejandro Álvarez Silva)

Publicado por simbiotica en enero 9, 2012

Por su indudable valor para una salida no traumática al conflictivo panorama mundial actual dedicaré unas líneas a la sugerente obra de Philippe Nemo titulada “¿Qué es Occidente?”.

No es Nemo partidario del multiculturalismo, eso es evidente.

Valora el autor positivamente a los “proyectos” que significan los Estados Unidos de América, así como la Unión Europea, pero sólo los considera “dos falsas buenas ideas”. Su propuesta  es la de “una Unión Occidental que lleve al terreno de las instituciones, mediante un fórmula confederal, la semejanza cultural esencial entre Europa y Norteamérica”.

En opinión de Nemo, son cinco grandes creaciones históricas quienes definen a Occidente.

La primera de ellas sería la polis griega, con su concepción de la libertad bajo la ley, la invención de la ciencia como tal y la escuela desde la generación de Aristóteles y Alejandro Magno.

La segunda la constituiría el derecho privado romano como fuente del humanismo occidental.

La tercera sería la ética y la escatología bíblicas. En palabras de Nemo: “Creo que la moral judeocristiana del amor o la compasión, al aportar una sensibilidad inédita al sufrimiento humano, un espíritu de rebeldía contra la idea de la normalidad del mal -sin equivalente en la historia anterior conocida-, dio el primer empuje a la dinámica del progreso histórico”.

La cuarta es la “revolución papal” de los siglos XI y XIII (la síntesis de Atenas, Roma y Jerusalén), lo que constituía una nueva “visión del mundo”: era urgente “cristianizar el mundo a fin de que la humanidad fuera capaz de alcanzar sus objetivos éticos y escatológicos“.

Con las innovaciones teológicas, “el hombre irrumpe en la parte delantera del escenario”. Se produce, entonces, una inevitable separación geográfica entre el cristianismo romano y el ortodoxo, debida a la “santificación de la razón” que suponía la adopción de la ciencia griega y el derecho romano.

Por último, la última creación histórica o acontecimiento extraordinario es ”el advenimiento de las democracias liberales y democráticas”. Desde  el liberalismo intelectual y el liberalismo político que supone la democracia se llega al liberalismo económico que representa la economía de mercado. Son estos tres liberalismos, para Philippe Nemo, la consecuencia de la actuación del mismo paradigma: “el pluralismo creador de orden u orden autoorganizado” (teoría de sistemas).

El autor valora muy positivamente lo que considera el aspecto universal de esta cultura occidental: la democracia liberal, la división del saber y la productividad. Su consecuencia: la sociedad de derecho y de mercado.

Philippe Nemo considera que la supervivencia de la población mundial no puede garantizarse sin una modernización global que implique un cierto grado de occidentalización, sin menoscabo del llamado diálogo de las civilizaciones. Pero para el autor, “el verdadero diálogo de civilizaciones todavía está en pañales”. En sus palabras: “Para que el diálogo conduzca a algo que no sea un desencuentro no será suficiente la buena voluntad. Serán precisos, ni más ni menos, unos hombres inspirados que, parecidos a los autores de los “saltos” culturales de que hemos hablado en esta obra, forjen unos esquemas de pensamiento nuevos capaces de superar la estrechez de miras de los protagonistas haciendo justicia a la vez a la verdad profunda recibida por cada unos de ellos”. Que cada uno de los participantes de este diálogo sea auténticamente él mismo. Y termina diciendo Philippe Nemo: “Es este “sí mismo” esencial de los occidentales lo que he intentado precisar en estas páginas”.

Publicado en FILOSOFÍA, PERSONAJES RELEVANTES, Philippe Nemo, Uncategorized | Deja un Comentario »

Carl Sagan: El hombre en la Luna.

Publicado por simbiotica en noviembre 5, 2011

Ver vídeo aquí.

Publicado en Carl Sagan, CIENCIA, PERSONAJES RELEVANTES, Uncategorized | Deja un Comentario »

Desafíos del siglo XXI.

Publicado por simbiotica en abril 26, 2011

“El ideal de “progreso” nos puede llevar fácilmente en direcciones que nos hagan perder el contacto con los valores humanos. En este contexto, comprender las conexiones que existen entre las cosas y relacionar las ideas de un modo que adquieren coherencia y sentido llegan a ser respuestas vitales.”

“Una de las funciones asignadas a la UNESCO desde sus comienzos fue el pensamiento prospectivo transdisciplinario, que es esencial en cualquier acción con sentido.”

(Koichiro Matsuura en el prefacio de la obra  Les clés du XXI siècle)

En la misma obra nos dice Ilya Prigogine:

“He escrito a menudo: “La materia en equilibrio es ciega; lejos del equilibrio, empieza a ver”. La sucesión de bifurcaciones que antes he mencionado conduce a una visión histórica de la naturaleza.”

“Los conceptos de bifurcación, autoorganización y estructuras disipativas se están extendiendo de manera creciente en todas las ciencias, incluyendo las ciencia humanas.”

“El concepto “lejos del equilibrio” es la fuente de la inmensa variedad del mundo de nuestro alrededor.”

“El progreso reciente en la teoría de los sistemas dinámicos y en las matemáticas en el dominio del análisis funcional ha dado verdaderamente la posibilidad de ampliar las leyes de la naturaleza de modo que incluyan rupturas en la simetría temporal y también la noción de probabilidad.”

Stephen Jay Gould, y en particular Edgar Morin, añaden:”No deberíamos pasar por alto todo lo que, en el hombre, no se puede reducir al cálculo racional: la poesía, el amor, la danza, los juegos, las celebraciones, la comunión, la participación, etc. Esta bipolaridad conduce inevitablemente a lo que yo llamo diálogo, puesto que no existe frontera entre el lado sapiens y el lado demens.

“A veces me digo que si el gusano puede convertirse en mariposa, ¿por qué no deberíamos ser nosotros capaces de una metamorfosis similar? Esto no significa que nos salgan alas en la espalda, sino que posiblemente algo nos preste alas espirituales.”

“Sobre todo, la incertidumbre nos hace desear y querer una conciencia lúcida, una nueva forma de pensar que, a diferencia del pensamiento invariablemente compartimentado en líneas disciplinarias cerradas que nos enseñaron desde la escuela primaria hasta la universidad, use el conocimiento disciplinario para, por así decirlo, comprender la totalidad.”

En cuanto a la contaminación química y la contaminación invisible, Mohamed Larbi Bouquera nos comenta:

“La complejidad de nuestro mundo excluye cualquier predicción simplista. En este contexto, la incertidumbre y la sorpresa son la regla más que la excepción. No obstante, podemos influir en el curso de los acontecimientos.”

“En primer lugar, probablemente, con una estrategia de desarrollo sostenible (ver al respecto las conclusiones de la Cumbre de Johannesburgo del 2003 sobre desarrollo sostenible).”

“En segundo lugar, se debe prohibir la exportación de productos peligrosos, en particular los cancerígenos; es detestable autorizar la exportación de un producto cuyo uso está prohibido en el propio país donde se produce.”

“Deberían fomentarse dos tendencias positivas. Primera, bajo la presión combinada de la opinión pública y dela legislación, hoy en día, la industria está desarrollando una ecología industrial, un aproximación innovadora a la prevención de riesgos.”

“En seguno lugar, estamos presenciando el surgimiento de una química verde en la que convergen la biología, la bioquímica y la clonación.”

“El principio de precaución -que ya está en la base de unos doce tratados internacionales, en particular del Protocolo de Montreal- se aplicará probablemente con mayor amplitud en el futuro. Su resultado será que los fabricantes se hagan responsables de certificar la seguridad de sus productos.”

En el artículo Los desafíos de la filosofía del siglo XXI   de Gabriel Vargas Lozano, nos comenta el autor:

“La filosofía es la única disciplina que puede permitirnos esta comprensión del decurso del mundo y visualizar su futuro.”

Nos dice, que en la obra anteriormente citada “Claves para el siglo XXI”, Jerôme Bindé concentra las preguntas de hoy de las cuales solo selecciona algunas:

“¿Qué debemos hacer frente a las amenazas para la supervivencia de la especie humana y de la biosfera producida por la erosión del medio ambiente?

¿Avanzamos hacia un mundo mejor con la biotecnología o hacia el “mundo feliz” de Huxley?

¿Qué futuro tienen los derechos humanos?

¿Podemos domesticar la inteligencia artificial o nos convertiremos en sus esclavos?

¿La globalización estará acompañada de incertidumbre cultural y violencia?

¿Cómo representarnos los futuros posibles de la sociedad de la información; del ciberespacio, de los medios de comunicación, de lo “virtual”?

¿Ha muerto la utopía o cuáles serán las utopías futuras?

¿Es una trampa la globalización?

¿Qué tipo de desarrollo podemos imaginar? ¿Se puede combatir la pobreza y la exclusión?

¿Estamos avanzando hacia un solo mundo?”

“Como se puede desprender de lo anterior, nos encontramos viviendo la crisis de una figura del mundo. La filosofía tiene el cometido de pensarla y buscar, en diálogo con otras ciencias, una salida posible.”

Publicado en FILOSOFÍA, Un nuevo humanismo, Uncategorized | Deja un Comentario »

¿Proceden los simios de Asia?

Publicado por simbiotica en octubre 27, 2010

Paleontólogos del Museo Carnegie de Historia Natural de Pittsburgh (EEUU) aseguran que los fósiles descubiertos recientemente en Dur At-Talah, en la región central de Libia y que datan de 39 millones de años atrás, demostrarían que los antropoides procederían de Asia.

(Ver el resto de la noticia aquí

Publicado en CIENCIA, Uncategorized | Etiquetado: | Deja un Comentario »

EPÍSTOLA DE VIDA, por Juana García Romero.

Publicado por simbiotica en octubre 21, 2010

Querido Dios:

Tienes que estar muy enfadado con la Humanidad para fijarte en mi persona. Ya sabes que soy una joven creyente cristiana, que no me gusta complicarme demasiado la vida, por lo que me cuesta entender el porqué de tu concesión.

Ante mi encrucijada, me han aconsejado que escriba lo que me pasó el sábado 29 de marzo de 2003 pasadas las ocho de la tarde, en el Hospital Gregorio Marañón, y a mis 33 años.

Pues bien, el médico recomendó a mi tío que se operase del corazón y así lo hizo. Una vez que fue trasladado a la planta fui a verle la tarde de dicho sábado. Primero, estuve de compras en el centro de Madrid y, después, dando un paseo me acerqué al hospital y, aunque no me esperaban, resultó ser una sorpresa muy agradable para todos.

Entré en la habitación a ver a mi tío, pero no me gustó lo que presencié -su aspecto empezó a cambiar-. Llamé a mi familia que estaba en el pasillo y enseguida vino el médico. Una vez pasó el susto, mi primo y yo estuvimos hablando de cómo nos iba la vida, etc.

La tarde iba pasando y, a las ocho, me dijo mi madre que fuera despidiéndome porque nos íbamos a casa. Me despedí de todos -incluido mi tío- y salí de la habitación porque no es aconsejable que estén muchas personas alrededor de los enfermos recién operados.

Estando en el pasillo, empecé a sentirme mareada, se me nubló la visión y me apoyé en la pared percibiendo como iba cayendo, lentamente, sobre mi lado derecho del cuerpo hasta que sentí un desgarro en el corazón -como si se partiera en dos-; el golpe que me di en el lado derecho de la cabeza sonó tan fuerte que alertó a mi familia, a los médicos, etc.

No veía nada, sólo pude escuchar la voz de mis primos que decían mi nombre. Intenté contestar pero no pude separar las mandíbulas por lo que no podía articular palabra alguna, sin embargo, mentalmente respondí “¡estoy bien, estoy bien!”, hasta que me di cuenta de que la comunicación era imposible y que estaba pasando algo muy serio.

Mientras tanto, las personas que me rodeaban (familia y personal sanitario) tomaron conciencia de lo mismo y decidieron trasladarme del suelo del pasillo al control de enfermería. En dicho traslado -efectuado por mis primos- oí gritar a mi madre “¡Juani, hija, qué te pasa!”, y pude contestar con voz muy baja “mamá, estoy muy mal”. En ese momento, percibí una oscuridad tal que pensé “se acabó”.

El tiempo pasaba, y mientras que el personal sanitario cuidaba de mi vida, yo pasé de percibir la oscuridad estática a percibir la claridad pura estática. Fue como pasar de un plano negro a otro blanco; no obstante, dicha claridad empezó a tener movimiento y percibí como una sonrisa, mi sonrisa -era yo, no había dudas-. Resultó ser in instante de reconocimiento, de admiración, de tranquilidad, de alegría, hasta que desapareció en el mismo momento en que escuché la palabra cuatro incorporándome de golpe. Alguien dijo “¡salvada!”.

Yo seguí con la misma conversación que mantenía con mi primo; el médico extrañado preguntó ¿qué dice? Mi madre era consciente de lo que había ocurrido y me mandó callar.

Las enfermeras me preguntaron si me podía levantar y yo contesté que sí. Al intentarlo nos dimos cuenta que de cintura para abajo no podía moverme y se hizo un silencio sepulcral. Me tomaron la tensión y viendo que estaba en seis (más o menos) se esperó a que subiera. Una vez, estabilizada en once con algo, pude ponerme en pié aunque tuvieron que sujetarme porque no tenía fuerzas para aguantar mi cuerpo. Lo que me ocurrió, lo diagnosticaron como sincope, sin embargo, alguien me contó que había algo raro.

Me llevaron en silla de ruedas a las urgencias de dicho hospital donde quedé ingresada todo el fin de semana; fin de semana que coincidió con el cambio de hora. Demasiadas anécdotas en un mismo corto período de tiempo, lo que me llevó a pensar que podía ser una experiencia mística. A partir de entonces, mi sensibilidad es distinta y percibo cosas que antes no percibía o, al menos, no era consciente de ellas. No era mi hora como sí fue la de mi tío que, el 12 de junio de dicho año, fue enterrado por culpa de una negligencia médica.

¿Qué quiere decir todo esto? Sé que estamos de paso, pero ¿qué ocurre con la inmortalidad del alma?

 (Copyright Juana García Romero, 2010)

Publicado en Conciencia, Juana García Romero, PERSONAJES RELEVANTES, Uncategorized | Deja un Comentario »

EL NARCISO ES COMO ROCA, por Francisco Antonio Cerro Sánchez

Publicado por simbiotica en junio 24, 2010

No importa que te amordacen,

que quieran ningunearte,

es vicio del poderoso

com miedo por todas partes.

Es la injusticia mayor

que afecta a la democracia;

la lengua limpia del pueblo

es la mejor de las gracias.

“Gracias Señor porque diste

estas cosas al sencillo”;

el docto con sus adobos

del serio hace picadillo.

Ellos tienen la verdad,

transparente como el agua,

clara y tersa como el viento

que en el corazón se fragua.

Quien cabalga en el machito

ve al resto como pigmeos

o como “perros de paja” (Oriente)

y que en su sino es ser reos.

¡Basta ya! Seamos uno,

lo propugna ecumenismo;

ojos y oídos cerrados

son torpes como el mudismo.

El narciso es como roca,

todo subjetividad,

lo propio del inmaduro,

pletórico en necedad.

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

REVOLUCIÓN (Lo mecánico y lo vivo)

Publicado por simbiotica en diciembre 22, 2009

 

La revolución se basa en el deseo de asentar un “ideal” en una realidad a la que se considera injusta y obsoleta, inmovilista, que, por supuesto, también, por ello mismo “altera el orden existente”.

Existen, pues, dos fuerzas en liza, una la “voluntad de vivir” de lo que quiere nacer, hacia “lo vivo”, y otra, del deseo de seguir viviendo lo que antes existía, movimiento conservador, que se parece a la inercia de “lo mecánico”. Es un choque esntre lo caduco y lo nuevo, dos visiones opuestas del ideal, que hace que las revoluciones no hayan sido pacíficas, pues no permiten la creación sin la destrucción. No obstante, como vemos, hay una búsqueda de la identidad de lo ideal con lo real, que sería precisamente la esencia que le da su verdadero sentido.

Publicado en Uncategorized | Deja un Comentario »

Positivismo filosófico y filosofía “perenne” (Lo mecánico y lo vivo)

Publicado por simbiotica en diciembre 16, 2009

 

El dualismo objeto/sujeto del positivismo filosófico y de la visión newtoniana-cartesiana que supone esa oposición entre realismo/idealismo, cuyo efecto es empobrecer el hombre reduciéndolo a la pura razón, es lo mecánico.

Lo vivo es aquella “filosofía perenne”, la antigua sabiduría que entiende que el espíritu humano es un modo de conciencia a través del cual se convierte en imagen espiritual el objeto real, lo que permite a ese ser humano trascender a sí mismo (psicología trnspersonal, visión cuántica “clásica”, etc.), sintiéndose unido, de esta forma, al cosmos como un todo. Existe, pues, un punto de unión entre realismo e idealismo, a partir del cual predominará uno u otro, según el hombre se centre más en la realidad o en su parte trascendente o metafísica.

(Reflexiones de la página “Lo mecánico y lo vivo”)

Publicado en Uncategorized | 2 Comentarios »

Reflexión sobre el desarrollo

Publicado por simbiotica en noviembre 24, 2009

La investigación llega a todos los ámbitos, así que en principio todo es superable, y con tiempo suficiente podrá llegarse a cualquier meta. La cuestión, pues, no son las metas, sino la “involucración” mutua de los distintos o diferentes desarrollos que conducen a las mismas. ¡He aquí la cuestión!… O sea, el poder de la Técnica parece no tener límites en su desarrollo, algo que podríamos considerar, entonces, como irreversible o en cierto modo irremediable. Tal punto de vista es el que llamo “mecánico”, con connotaciones, en mi opinión, un tanto negativas (para otros, entre los que habría que situar a los “materialistas puros”, altamente positivo).

Y es que “lo vivo” se encuentra en la imbricación entre los distintos desarrollos en las diferentes áreas o variedades técnicas. Entre tales técnicas se moverá el “ingenio” humano, la “inspiración” de sus verdaderos autores: ¡aquella mecánica se ha vivificado!… Porque no es la propia “materia” intelectual o pura información la que se multiplica por sí misma, cual la presión del operador en el botón del “robot desarrollista”, sino que ese desarrollo es la obra, el esfuerzo intelectual del hombre movido por un impulso, en el fondo una voluntad, una emoción que “tira” de él… Esa “tendencia” es lo que vivifica lo mecánico, la pura técnica… Los diferentes “impulsos”, actuando sobre cada uno de los “trabajadores de lo intelectual”, en el fondo una expresión de su propia libertad íntima (subjetividad), son los que propician el desarrollo de la técnica (lo mecánico): ¡Siempre al final “lo vivo”!

(Claro está, eso no significa que no puedan extraerse reglas generales aplicables a una determinada comunidad científica, pues, la Sociología como ciencia también participa en el proceso)

-Reflexiones sobre “lo mecánico y lo vivo”-

Publicado en Uncategorized | Deja un Comentario »

Lo mecánico y lo vivo

Publicado por simbiotica en noviembre 20, 2009

Abrimos una nueva página en el Blog titulada: “Lo mecánico y lo vivo”. La empezamos con el siguiente editorial.

“Primero fue la filosofía, después los hechos científicos, más tarde sólo la Ciencia dejando a un lado a la Filosofía; lo máximo esa pura simbiosis indiscernible entre Ciencia y Filosofía, como extensión, quizás, de una Filosofía de la Ciencia. Mas no quiero extenderme al respecto.

Lo único, tal vez, subrayar el posible equívoco que pudiera originar el término “simbiótica” como una simbiosis entre Ciencia y Filosofía, pues para algunos parece que estuviera refiriéndome a un “sistema mecánico de pensamiento circunscrito al método científico ampliable a la filosofía”.

No es ello lo que pretendo al construir esta página, pues ya en principio propuse como meta la “extensión” del horizonte científico más allá de la acotación puramente científica. Voy más allá, sustancialmente más allá.

Aquí procuraré discernir lo puramente técnico, mecánico, de lo que denota “vida”, empujada desde la subjetividad propia o, como la viva expresión de la primavera de la libertad.

Es mecánica la acción en la aplicación ingenieril de una técnica perfectamente dominada; viva la serie de “eurekas” conductoras del desarrollo de tal técnica.

Es mecánica la ortodoxia de la matemática o de la física; vivas las innumerables veladas del científico dedicadas a la elaboración de la teoría.

En esta página, mis reflexiones procurarán ahondar en tal dicotomía.”

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

Hello world!

Publicado por simbiotica en noviembre 2, 2008

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

EL GEN Y LA REALIDAD (y VI)

Publicado por simbiotica en enero 2, 2008

EL GEN Y LA REALIDAD (y VI)

La cualidad al no ser real no existe para sí misma. En general, para el ser vivo su esencia sólo es real en el presente; si su “presente” corresponde al instante de su muerte, su desintegración material (desorganización que incapacita al ser para “sentir”, en particular su esencia), en este “presente” deja de ser real: su esencia es incapaz de superar su muerte.. En la criatura humana existe la realidad de la esencia (por la aparición de la conciencia) en toda su plenitud en cada uno de sus “presentes”. A la realidad del presente animal se superpone la realidad de toda su esencia completa, definida a lo largo de todo su pasado, presente y futuro, es decir, la realidad transtemporal; eso hace que aún en el instante final (óbito) exista la realidad de la esencia humana, con lo que puede superar el tiempo, apareciendo una nueva dimensión: la eternidad.
En otras palabras, animales y hombres, en general los seres vivos, poseen la realidad del presente esencial (quizás pudiera asimilarse esta realidad al llamado campo mental), pero el hombre al “sentir” su esencia plena (inteligencia sentiente) hace realidad en su instante presente su entera esencia, en una especie de retroalimentación vital que la hace por entero realidad, superándose en todo momento la realidad del presente. De esta forma, aún en el momento del óbito se supera el antedicho “campo mental”, conservándose la realidad de la esencia humana; es lo que llamamos la “trascendencia” del espíritu humano.
Según ésto, ¿el universo sería el marco en el que las esencias podrían hacerse reales?
El “sentimiento” de las cualidades por un ser va abriendo éstas a la realidad, desvaneciéndose las mismas en dicho ser, incrementando éste, así, su propia esencia, sin que dichas cualidades tengan realidad por sí mismas (o para sí mismas).
El sentimiento de la propia esencia se hace real en el ser, existiendo “quien” se hace cargo de esta realidad (lo que no cumple la cualidad).
La esencia del ser vivo no es una “cualidad” cualquiera, es una “cualidad transtemporal” que posee la particularidad de la temporalidad. Esto significa que la realidad de la esencia de cada presente está proyectada también en el pasado y en el futuro, y aún cuando, en el caso general, no pueda superar el tiempo, sí posee en sí el germen del tiempo, del movimiento, que no se agota en su propio presente. Ello hace posible la “unicidad” del ser vivo, gracias al “acoplo” de cada uno de los “presentes” entre sí, a través de la memoria de los pasados y los futuros que cada uno encierra.
La esencia de cada ser vivo puede ser “captada” por otro ser. (¿Esta captación puede suponer el incremento de la esencia de este último?… Si es así, la incorporación del agregado debería poseer el carácter de integridad como consecuencia de la unicidad anteriormente apuntada).

Publicado en CIENCIA, Gen egoísta, Uncategorized | Etiquetado: | Deja un Comentario »

EL GEN Y LA REALIDAD (V)

Publicado por simbiotica en diciembre 28, 2007

EL GEN Y LA REALIDAD (V)

Los sentimientos de cada”presente” de nuestras vidas son eso, momentáneos, de cada presente, de cada instante. Nuestra “esencia” es la suma de”rescoldos” de cada “presente” de nuestras vidas, también del presente del instante final, o de nuestra muerte (que según esta versión, es un momento más, no el único que configure ya nuestro ser “posterior”). Entonces, el modo de “estar” en otra circunstancia que no sea el “mundo de la realidad” que conocemos es el modo de “estar” no de ningún “presente” (comp podría ser el “presente” que marca el instante final o de nuestra muerte), puesto que el tiempo y espacio fuera de “nuestra realidad” dejan de tener valor, sino el modo de “estar” de lo que está fuera de estas coordenadas espacio-temporales, es decir, de la “esencia” de nuestro ser.
El modo de “estar” de nuestra “esencia” en otra circunstancia (no nuestro mundo “real”) es algo que desconocemos por completo, y más, como hemos dicho, sin intuición (como sentimiento unido a una configuración material) de ello. Solamente habría una vía posible para acercarnos al conocimiento de esta cuestión, y sería el saber qué es verdaderamente la “esencia” de nuestro ser, puesto que la conexión entre el “estar” del devenir (después de nuestra muerte) y el sentimiento presente (actual) no puede tener más vía de transmisión que la misma “esencia”.
Ahora bien, sí pueden desecharse cuestiones a las que, curiosamente, estamos abocados cada vez que hablamos de nuestra muerte. Sería, por ejemplo, ese sentimiento de temor, ante la presencia de la misma, de permanecer por siempre como la materia inerte, falta de movilidad, como si la falta de movimiento equivaliese a una muerte. Y es que nada puede estar má alejado de la verdad, pues, ciertamente la materia nunca está quieta, siempre está tratando de inventar la vida. La misma materia es un verdadero ciclo de construcción y destrucción, de cambio… ,¡lo que nunca aparece en ella es la quietud! (La quietud no es más que el principio de inercia newtoniano ante la ausencia de fuerzas, precisamente ausencia que no se da en la naturaleza). Lo que sí representa la quietud es un instante de nuestra vida, el de la muerte, en el que, ciertamente, parece como si en dicho instante nos “disolviéramos” en la pura materia, como haciendo partícipe a la misma de nosotros mismos; pero nuestro espíritu no acaba ahí (es sólo un instante de su currículo), quizás en ese instante nuestro ser retome la materia toda… En ese preciso instante “adherimos” a la “esencia” de nuestro ser la misma mteria inanimada… Pero nuestra “esencia” como “historia” de unos presentes, como conjunto histórico de acontecimientos sigue ahí, en sí misma, como bloque, sin constreñirse a instante alguno… A partir de la muerte deja de ser real (no está ligada a ningún presente posterior del universo real), pero sigue siendo ella misma. No es real, pero existe… ¿No habría un cierto paralelismo con ese “mundo de cualidades” no real que vimos anteriormente?
No obstante, ese “mundo de cualidades” sí es distinto en el sentido de que la esencia de los seres vivos es transcurrente, está referida al tiempo, lo que le da un aspecto novedoso respecto a los componentes de ese “mundo de cualidades”. Verdaderamente, lo único que les asemeja es esa particularidad de que ambos existen pero no son reales nada más que en ciertas circunstancias. El “mundo de cualidades” se hace real en los “estímulos” que aparecen en los seres vivos. La “esencia” de los seres vivos en los sucesivos “presentes” de los mismos. Estos “presentes”, como apuntaba Zubiri, tienen en sí el “germen” del mismo tiempo, pues, en cada presente viene definido ya un cierto pasado y un cierto futuro, justo los necesarios para que el presente pueda definirse como tal. O sea, en el “presente” de cada ser vivo la esencia del mismo se hace real, y por lo anterior, esta realidad del presente encierra en sí la temporalidad, el movimiento.
La cualidad se hace real en el estímulo que aparece en el ser vivo. Es real, pues, para este ser vivo, pero no es real para sí misma; no tiene realidad en sí misma. La esencia del ser vivo se hace real en el ser vivo, en su “presente”.
Y es que parece intuirse que una cualidad se haría real en sí misma sólo si el ser vivo que la “sintiese” fuese la misma cualidad (acto reflejo). Ninguna cualidad que no sea el mismo ser vivo (su esencia) tiene capacidad para ello. Todo ser vivo está capacitado para “captar” aspectos de su propia esencia en cada uno de sus “presentes” temporales. La evolución va produciendo seres cada vez más complejos, cada vez más capaces de “sentir” en mayor medida su esencia. Es posible que la conciencia humana sea el resultado de la “captación total” de su esencia por el animal hombre, ya que la esencia se hace real en su totalidad en el presente de aquella criatura capaz de “sentirla” íntegramente.

Publicado en CIENCIA, Gen egoísta, Uncategorized | Etiquetado: | 1 comentario

EL GEN Y LA REALIDAD (IV)

Publicado por simbiotica en diciembre 25, 2007

EL GEN Y LA REALIDAD (IV)
Deberíamos separar lo que existe de lo real. El concepto de lo real es algo apriorístico para nuestra mente; es algo, según Zubiri, que se nos ha dado de antemano a nuestra mente. Lo que existe, a veces, no es real. Una idea existe, pero no tiene por qué ser real. De igual forma, ese “mundo de cualidades” existe pero no es real. Así que, de forma impropia, como ya hemos advertido, podríamos decir que en el estímulo se produce la “captación” o “recepción” de parte de ese “mundo de cualidades” por el ser viviente. Y volvemos a reiterar que esta “captación” sólo se entiende en el sentido anteriormente apuntado. La creciente complejidad de los seres vivientes les va capacitando para la “captación” de unas emociones y sentimientos desconocidos para los niveles inferiores: es otra forma de expresar la ley de la complejidad-conciencia apuntada por Teilhard.
Desconocemos los “niveles” de la citada ley; sólo los más evidentes se nos hacen presentes, como el que supone la captación de la realidad por parte del hombre (la intelección sentiente de Zubiri), y la aparición de la subsiguiente conciencia con los sentimientos de eternidad e infinitud que la adornan.
La vida, tal como la conocemos, refleja que toda función “superior” no sólo ha sido reclamada por la “inferior”, sino que está sustentada por ella, justo por aquello mismo que en esta función inferior (y por ser ella lo que es) exige la función superior (lo que llama Zubiri “subtensión dinámica” de unas funciones por otras).
Si la relación entre funciones inferiores y superiores en el organismo vivo es tal “subtensión dinámica”, tales funciones inferiores y superiores no pueden existir independientes, es decir, una sin la otra. De ello se deduce que a toda función superior le son completamente imprescindibles las funciones inferiores; los niveles superiores necesitan de los inferiores, y estos últimos están “reclamando” a los primeros. La vida es “una” desde los niveles inferiores a los superiores.
Teológicamente entrevemos que en la “noosfera” de Teilhard de Chardin, el nivel superior (más cercano al Ser Superior) necesita de todos los niveles inferiores al nuestro, cual son los otros animales, el manto vegetal y la misma materia.
El universo entero, pues, está dotado de una evidente unicidad; la criatura superior a la que quizás la evolución algún día dé a luz, llamémosla Superhombre, Dios, Unidad Suprema, etc. necesita de todo el universo, a lo largo de todo “su” presente, del pasado transcurrido antes de Él, y del devenir que no esté aún configurado. Nosotros, como consecuencia de la “realidad” que conocemos, somos completamente necesarios para esta criatura superior, cuya aparición en este mundo “real” nuestro espíritu “reclama”. Y recalcamos que todo esto no sucede en un mundo imaginario creación de nuestra mente. El universo es real, está dotado de “realidad”, y en esta realidad este ser supremo debe aparecer, de igual forma que nosotros somos reales. Hay una unicidad de todo el universo en la “realidad” que conocemos; hay una “subtensión dinámica” entre el ser supremo, nosotros y todos los niveles inferiores a nosotros como són los demás animales, el mundo vegetal y la propia materia.
La desaparición de cada uno de nosotros de este mundo real, después de nuestra muerte individual, nos hará salir de la realidad que conocemos, y todo lo que hemos dicho anteriormente dejará de tener lugar, es más, la extrapolación de cualquiera de estas consecuencias a otro “mundo” para lo que no poseemos la más mínima apoyatura, algo que sí adornaba a la especulación en lo real, no es más que una simple conjetura o ilusión sin base cierta (o real). La “subtensión dinámica” de las criaturas en el “organismo” que supone la Vida con mayúsculas, no tiene por qué extrapolarse a otro mundo que no sea el que vivimos y en el que estamos inmersos. Ante lo “devenir”, después de este supremo acontecimiento que es nuestra muerte individual, sólo podemos colocar la formidable incógnita de nuestro desconocimiento. Nuestras intuiciones, como forma de sentimientos, tienen que ver con una cierta organización de la materia que compone nuetro organismo; la materia desorganizada que es lo que supone nuestro óbito, sólo es capaz de intuir su propio ser como materia. la intuición de nuestra muerte es la intuición de la pura y simple materia; en nuestra muerte volvemos a lo que “siente” la propia materia en sí… ¿El caos primordial, tal vez?

Publicado en CIENCIA, Gen egoísta, Uncategorized | Etiquetado: | Deja un Comentario »

EL GEN Y LA REALIDAD (III)

Publicado por simbiotica en diciembre 21, 2007

EL GEN Y LA REALIDAD (III)
Estamos con Zubiri en que el “faro” de todo es la realidad; otras construcciones mentales pueden estar dotadas de belleza, pero son, como se dice en Física Cuántica, posibilidades que se decantan o desvanecen ante el hecho, el suceso, el acontecimiento, en suma, ante lo “real”.
Materia, vida y mente son estrictamente la realidad, no una elucubración teórica. Esta realidad presupone la realidad de lo que hace posible la materia, la vida y la mente. Luego es real el átomo, las moléculas, los “instintos” (sin pararnos a definir estos instintos, pues los estamos tomando en su acepción más amplia) que definen la vida, la “esencia básica” de lo que constituye la mente.
Continuando el texto antedicho, transcribimos: “Es real la emoción que preside cualquier instante de nuestra vida: al admirar la belleza, en la recepción de un color, en el acto de intelección, etc. Y estas emociones son muy diversas. Cada criatura del “árbol filogenético” posee las suyas, estrechamente relacionadas con las “sensibilidades” de que está dotado cada organismo, el cual está construido a partir de las instrucciones escritas en su código genético. El gen que configura el organismo es en último lugar el responsable de las distintas sensibilidades que hacen posible el abanico de sentimientos de que es capaz cada criatura. El código genético de cada criatura viva “hace posible”, pues, la recepción de un conjunto de sentimientos o emociones por parte de ésta. Cuando hablamos de “recepción” no queremos presuponer, sin más, la existencia de “ciertas cosas” fuera del propio ser del individuo que son recogidas por éste en lo que llamamos la emoción o el sentimiento. Aquí, también, nos parece plausible la concepción del estímulo zubiriano, en cuanto a la “realidad” del estímulo en sí, compuesto necesario e inseparable del dualismo: causa física (radiación, etc.) y órgano receptor del mismo. Ahora bien, sí podemos decir, sin presuponer nada y sin ir más allá de lo que estamos diciendo, que la estructura organizativa del organismo es la condición necesaria para que el sentimiento y la emoción tengan lugar, se produzcan, es decir, se hagan reales, en otras palabras, esa especial organización, transcripción del código genético, hace posible que la emoción y el sentimiento puedan existir en el universo, de forma concreta, en el concepto zubiriano del “de suyo” de cada criatura.
Así que, impropiamente podemos hablar de la existencia de “cualidades” (subjetivismos tales como emociones y sentimientos) que aparecen en la materia organizada (seres vivientes) y que varían de acuerdo con esta organización o “complejidad” (para atenernos al término acuñado tan felizmente por el filósofo Teilhard de Chardin). Y seguimos hablando, impropiamente, del conjunto de esas cualidades que, si bien es cierto, no tienen entidad real por sí solas, pues reiteramos, nos ceñimos al concepto estricto del estímulo zubiriano, forman parte de un mundo, por supuesto, fuera de la realidad (mejor, “nuestra” realidad, la única conocida) que , por otra parte, hace posible esta realidad que conocemos. Y es que la vida y la mente, componentes de nuestra realidad cotidiana, a través de sus cualidades más significativas como sentimiento y emoción, reflejan continuamente la injerencia de ese mundo o “conjunto de cualidades” situadas fuera del plano real.”

Publicado en CIENCIA, Gen egoísta, Uncategorized | Etiquetado: | Deja un Comentario »

EL GEN Y LA REALIDAD (II)

Publicado por simbiotica en diciembre 18, 2007

EL GEN Y LA RELIDAD (II)
De inmediato podrá hacérsenos una objeción. La “expansión” de la esencia del gen en el tiempo y el espacio, siendo este último como es un simple código, todo lo elaborado que queramos, y cuya base es la identidad del ser en cada una de las duplicidades citadas, recuerda fuertemente a las simples moléculas y átomos cuya identidad, si cabe, es más palpable. ¿Es que la “esencia” del átomo de cualquier elemento está “expandida” de igual forma en el tiempo y el espacio? Tengamos en cuenta que el átomo desde su génesis prácticamente va a durar una eternidad, para ser exactos hasta la desintegración del cosmos en energía (salvando, claro está, los elementos radiactivos). Pues bien, la objeción es tremendamente fuerte y muy evidente. El problema no puede soslayarse por mediación de explicaciones más o menos artificiosas, pues entramos de lleno en el quid de la cuestión. A grandes problemas, grandes soluciones, mejor, una solución drástica, definitiva, nunca buscada por lo que significa… Y es que, no queda más remedio que reconocer, rotundamente, que la simple materia, aún en sus más bajos niveles de organización, “palpita”, puesto que su esencia es ya el germen de la vida futura. La esencia de la misma materia contiene, al igual que el gen, una “memoria” de todos los acontecimientos en los que interviene a lo largo de todo lo ancho del espacio y el tiempo del cosmos, mejor, a lo largo de su presencia en el cosmos, estén definidas en el mismo cualquier dimensión, cuestión esta en la que no queremos entrar.
La materia rezuma vida, rezuma voluntad (la voluntd de Schopenhauer ); posee en sí misma toda la potencia necesaria para que por su intermediación las criaturas sientan todas las emociones y sensaciones presentes en la naturaleza. (Para Nietzsche la “voluntad” presenta en el hombre características distintas a las apuntadas por Schopenhauer).
La materia, el gen, posibilita en general una cierta configuración de las criaturas, de la materia viva y a cada configuración corresponde la capacidad de recepcionar las mil y una sensaciones posibles de la naturaleza. La “esencia” del átomo, por ejemplo, “para sí” quizás sólo puede sentir su existencia, su “voluntad” de conservación, pero su “actuación”, al formar parte de un gen, que a su vez configura la constitución de un organismo, posibilita al final, en este último, la recepción por el mismo de unas precisas sensibilidades o emociones. La existencia de un gen no es eterna por eso su “memoria”, que implementa su esencia, no puede tener constancia de acontecimientos que van más allá del tiempo. Sin embargo, el átomo que forme parte posteriormente de otro gen, en su esencia sí puede tener “reflejados” acontecimientos de un futuro más lejano, tanto como el final del mismo universo, por ello, la “influencia” de este átomo en el momento presente podría posibilitar la recepción de “algo” perteneciente al mismo final del universo todo. ¿Qué estamos diciendo?… Pues, suponiendo la evolución como una línea ascendente de complejidad de la vida, podemos intuir el final de esta cadena, es decir, el cenit, por la observación “si estamos capacitados para ello” de la misma materia. El sentimiento general en todas las civilizaciones de un ser supremo, unitario, todopoderoso ha podido ser intuido desde muy antiguo, simplemente observando las cualidades positivas que observamos en el cosmos, en la simple materia, en la simple realidad. Por cierto, en este punto es conveniente manifestar que nos adherimos a la doctrina “materialista” del filósofo españól Xavier Zubiri (verdaderamente una materia con características totalmente espirituales, a su pesar), que esencialmente niega la existencia de algo fuera de la estricta realidad, de la materia que nos rodea que guarda en sí no sólo la simple materia estudiada por la Física, sino la vida, la complejidad organizada sentiente, el “de suyo” de “Zubiri”.

Publicado en CIENCIA, Gen egoísta, Uncategorized | Etiquetado: | Deja un Comentario »

EL GEN Y LA REALIDAD (I)

Publicado por simbiotica en diciembre 13, 2007

EL GEN Y LA REALIDAD (I)
Las pautas de sensaciones agradables o desagradables en los sres vivos “pivotan” alrededor de un gen o grupo de genes. Este tipo de sensaciones a las que podemos calificar genéricamente de positivas o negativas, pueden ser sumamente variables, distintas, y forman el conjunto de emociones que es capaz de sentir cada criatura. Por consiguiente, el gen produce la impronta, o la capacidad en el ser vivo de poder sentir la correspondiente emoción.
En cuanto a la influencia del gen sobre los instintos o sentimientos de las criaturas que lo portan, volvamos a acudir al texto de consulta (“Ciencia, Filosofía, Religión. Una visión armónica”). En su página 19, se dice:
“El gen como estructura posee una “esencia” (al estilo definido por el filósofo español Zubiri) inmutable a lo largo de su existencia.
En el ejemplo ilustrativo de la filogenia del ojo de un mamífero, dicho órgano es el resultado de la colaboración de un grupo de genes, no de uno sólo, por otra parte, algo bastante frecuente en la gestación de cualquier órgano. Esta colaboración produce un beneficio mutuo para todos, por lo que, en realidad se asemeja a una relación simbiótica. Un gen individual de los que pertenecen a esa “simbiosis”, en tiempos anteriores a esa relación, llevará “marcado” en su “esencia” el fruto de la misma, ese “aparente” futuro simbiótico (futuro para la criatura que porta el gen, no para dicho gen). Entonces, la “impronta” de esa relación favorable al gen (repetimos, a nuestros ojos perteneciente al futuro) quedará fijada en la criatura actual. En otras palabras, la criatura se verá inclinada instintivamente a tender en sus acciones a favorecer todo aquello que, sin percatarse, le acerca a la filogénesis de ese órgano complejo moldeado por los genes simbióticos. Nuestro aparente futuro no lo es tal para el gen. Esto es así porque la duplicación del gen en la reproducción origina genes en todo idénticos, idénticos en el presente pero, también, idénticos, sucesivamente a lo largo del tiempo, hasta que cambie por alguna mutación o fenezca por la muerte de las criaturas que lo portan; ello equivale a la ampliación o expansión del gen a lo ancho del espacio (número de genes idénticos existentes en cada instante) y del tiempo (número de genes descendientes idénticos desde la aparición de gen a su desaparición). Esta ampliación del gen en el espacio y el tiempo se comporta como un solo organismo, pues posee una sola “esencia”; las múltiples interrelaciones de este “ente” con el entorno (en sentido amplio) marcaran una “cierta memoria” en su propia “esencia”. La clase de “impronta” que produce el gen en cada criatura que lo porta en el “marcaje” del instinto, debe tener que ver con la “esencia” del gen, por eso la “memoria” que guarda el gen de la relación simbiótica debería traducirse en una cierta influencia, un cierto instinto o tendencia sobre la criatura portante. Para el gen es su realidad “presente”, su “ahora” en su “ente” expandido a lo largo de un cierto espacio y tiempo que indica su presencia en el mundo. En nosotros, en las criaturas, presenta la apariencia de una anticipación del futuro, de una inexplicable influencia del futuro sobre el presente.
El resultado de todo esto es la aceleración de la evolución, es decir, la habilitación de cambios evolutivos que requirirían para su producción de períodos muchísimo más largos, lo que ha hecho posible la vida que conocemos.”

Publicado en CIENCIA, Gen egoísta, Uncategorized | Etiquetado: | Deja un Comentario »

LA NATURALEZA DE LOS SERES (III)

Publicado por simbiotica en agosto 3, 2007

LA NATURALEZA DE LOS SERES (III)


El sentimiento parece “momentáneo”, resultado de una determinada configuración de las neuronas. Pero, ¿hay un sentimiento, también, de tener conciencia de sí mismo?… Si existiera, ¿sería como el poso-resúmen de todos los sentimientos históricos que hemos tenido?… ¿O sería otra cosa?

El caso de los esquizofrénicos, con dos o más personalidades, que se desconocen entre sí, en el mismo cuerpo, parece significar que hay una serie de “sentimientos” o de “configuraciones neuronales” que se relacionan entre sí como un conjunto, de forma que dicho conjunto pasa a ser una “unidad”, un ser al que llamamos “yo”. No sabemos cómo esos sentimientos, pensamientos, etc. llegan a relacionarse de forma que llegan a adquirir personalidad propia, haciendo entonces que cada uno de ellos pase a tener “existencia” para algo, o alguien que es ese yo. Diríase que no existen hasta que son capaces de crear un “yo”. “Su existencia lo es en tanto que dan existencia a ese yo”. Si muere el yo mueren también los “sentimientos”, y es que los “sentimientos” (o configuraciones neuronales) dejan de tener sentido (son nada, simple materia) si no hay “algo” o “alguien” que se “haga cargo” de ellos (el yo). O sea, hemos dicho, que cuando hay “conexión” o “relación” entre los sentimientos, pensamientos (estructuras neuronales), bajo no sabemos qué “premisas”, aparece el “yo”. Estas conexiones se producen en el tiempo (una determinada secuencia), y entre ciertas estructuras (suelen ser configuraciones de un mismo cerebro), es decir, son conexiones espacio-temporales. El “yo”, pues, necesita de la materia (configuración espacio-temporal) para existir, o lo que es lo mismo, está sometido a ciertas reglas físicas.

La Teoría Cuántica, por sus características, es la más firme candidata para que en su seno pueda ser posible aquella conexión. El “yo” (externamente) debería parecerse a una cierta modulación de ondas energéticas que actúan conjuntamente; el “yo” sería como la envolvente de las mismas. (El “yo”, sabemos, es como el “presente”, la conciencia de la naturaleza propia; el ser sería otra cosa). El “yo” está en el tiempo (es presente); la naturaleza, el ser propio, ¿estaría fuera del tiempo?… ¿Serían los sentimientos la conexión entre la naturaleza del ser (¿fuera del tiempo?) y el “yo” (presente del tiempo)… Si fuera así, cabría pensar en la posibilidad de que el futuro pudiera mandar señales al presente, mediante “satisfacciones” agradables al “yo” (sentimiento positivo), cuando éste actuase en favor de la propia naturaleza. (¿La implementación en el universo de los sentimientos podría adoptar esta vía?).

La libertad de los entes aparece ante nuestros ojos como incomprensible, pues estamos acostumbrados a ver que el comportamiento de cualquier ente o mecanismo es consecuencia directa de cómo es, de su naturaleza. Su elección está determinada por la naturaleza que lo define (no necesita, pues, de esa naturaleza que definimos “en sí mismo”).

Mas, si la elección no está determinada de antemano, si es necesaria esta naturaleza “en sí mismo”, naturaleza un tanto extraña que permite que “elección y naturaleza” sean o signifiquen lo mismo (algo parecido a la, casi, equivalencia entre existencia y esencia sartriana); es decir, ninguna de las dos sería anterior a la otra; si una crea a la otra, la otra crea a la primera, en una especie de “feedback”, o, como dije en mis obras anteriores: “como la pescadilla que se muerde la cola”. La única posibilidad que adivinamos para que sto esa posible, es que una de las dos camine en el tiempo, y la otra fuera de él.

Publicado en La alfombra mágica, Uncategorized | Deja un Comentario »

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 76 seguidores