Filosofía básica del Paradigma (Bergson III)

La coincidencia entre intuición y durée es el punto preciso en que se inscribe la verdad filosófica para Bergson. La verdad de la intuición no es una adecuación, sino una inserción simbiótica, simpática, es la durée misma. Como la durée es esencialmente imprevisible, por eso es quimérico representárnosla en términos de mero análisis conceptual. En este sentido es imposible encerrar en una fórmula la verdad absoluta de la durée. Es menester ir conviviéndola. De esta manera quizá no lleguemos a conclusiones absolutas, pero tendremos la seguridad de habernos mantenido en la realidad misma,y lograremos probabilidades crecientes, que en el límite equivalen a una certeza.

Para Bergson, en la base del simbolismo científico se hallan unos cuantos hechos, unas cuantas intuiciones fundamentales de las que la ciencia ha nacido y de las que recibe todo su valor. La ciencia generalmenta las ha olvidado. Es posible que crisis periódicas de su historia se las vuelvan a recordar. Pero la misión del filósofo consiste en almbrarlas de nuevo. El llamado relativismo de la ciencia significa tan solo que la ciencia es incompleta, lo cual es evidente.

Según Bergson, y particularizando en la Biología, el proceso sensitivo centrípeto es tan sólo un “seleccionador” de lo percibido, pero no es la percepción. La percepción es la presencia del espíritu en las cosas.

La vida ha dado al hombre una facultad de simpatía con la materia: es la inteligencia. Lo que en esta línea logra la inteligencia es una serie de verdades fragmentarias, pero verdades absolutas en su línea.

La ciencia no es ciencia por ser simbolización, sino por ser intuición simpática con la materia, y por serlo, es decir, por ser la materia algo sólido, es por lo que la ciencia puede y tiene que echar mano de la simbolización. La ciencia no es intrínsecamente relativa. El relativismo está tan sólo en la utilización de la ciencia en el dominio del espíritu. Es un dominio que pertenece a la metafísica.

En su opinión, el origen del ser es la nada, precisamente porque el origen es algo que está más allá de lo originado, y como lo originado es el ser, su origen es la nada. La inteligencia se coloca frente al ser, es decir, fuera de él, y entonces aprehende el ser justo desde allende el ser, esto es, desde la nada. Por este camino nunca llegará a descubrir el ser. Haría falta colocarse no fuera del ser, sino dentro de él, por intuición. Y entonces, en lugar de saltar del ser a la nada, lo que el espíritu descubre es el ser en su íntima condición.

El empirismo entiende por yo el complejo de estados de conciencia. Cuanto más profundo sea el análisis, se descubrirán más estados intermedios entre los estados dados. Lo que hacemos, entonces, es multiplicar los estados mentales y a lo sumo engarzarlos. La crítica de Hume nos viene, aquí, a mano: el yo, este hilo, no está dado jamás en la experiencia. El racionalismo hace lo contrario. Parte de que el yo es una unidad primaria. Los estados mentales son como atributos de este yo que, en su impasible unidad, salta, por así decirlo, de un estado a otro. Precisamente por esto la unidad del yo en sí mismo es meramente abstracta. En realidad, entre los estados mentales el empirisno socava un puente; pero a los dos se les escapa la fluencia del río que corre por la tierra. Es el yo profundo, a diferencia del yo superficial de los estados. Y es que el espíritu es esencialmente durée.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s