Filosofía básica del Paradigma (Ortega)

JOSÉ ORTEGA Y GASSET (1883-1955)

Nace y muere en Madrid.

En opinión de Ortega, la filosofía es el esfuerzo teórico y personal del hombre que quiere vivir auténticamente, por lograr un saber radical de la realidad radical, que es lo único que puede dar base firme a la vida.

La realidad radical que Ortega encuentra en su filosofía no es la materia ni el espíritu, ni el ser, ni el pensamiento, ni las cosas, ni el yo. Todo esto son conceptos, ideas, interpretaciones, teorías de la realidad radical. Ésta es algo por una parte más hondo, por otra más obvio, es l residuo supuesto por toda teoría y por toda interpretación. La realidad radical es la vida; no es la vida abstracta de que habla la ciencia, sino nuestra vida, mi vida, el vivir concreto de cada hombre, que en su vida tiene que realizarse y sólo en ella. Salvarse o perderse. La vida no es una cosa más entre otras cosas, sino la realidad en que todo radica, y en que todo surge, incluso el propio yo.

La vida no es el yo ni las cosas. Pero las cosas y el yo son momentos integrales esenciales de la vida.

El yo necesita de las cosas y las cosas del yo. Yo no sería el  yo que soy, sin las cosas circunstanciales. De ahí su frase acuñada en las “Meditaciones del Quijote”: “Yo soy yo y mi circunstancia”. La vida, pues, lejos de ser una tendencia al egoísmo, “es el hecho cósmico del altruismo, y existe como perpetua emigración del yo vital a lo otro”.

El hombre es un ente, “cuyo ser consiste, en aún no ser”. El hombre como su vida, “es un ser indigente, el ente que lo único que tiene es propiamente menesteres”. Es una pretensión, un proyecto, y si se quiere un drama en que él mismo es autor, actor y espectador.

El hombre es libre porque puede elegir, pero es necesariamente libre porque se ve forzado a decidir.

Para Ortega, no hay que diluir el yo en el mundo ni absorber el mundo en el yo, sino el yo y el mundo paralelamente y exigiéndose mutuamente hay que colocarlos en la vida, que es el área en el que surgen.

La razón no ha sido dada al hombre meramente para saber, sino para saber a qué atenerse, para servir a la vida. La razón surge como función de la vida y sirve a la vida.

El tiempo es una dimensión esencial del hombre y de su vida. En cada momento de éste pesa y está acumulando todo su pasado. Este pasado acumulado forma parte de la circunstancia e interviene en las decisiones vitales. Por consiguiente, sólo se puede dar razón de la vida humana apelando a la historia. La razón vital, es pues, esencialmente razón histórica.

Según Ortega, cada filosofía es sólo una visión desde el punto de vista en que se hace. Esta visión no es falsa, sino verdadera y real, pero parcial. Para conocerlo todo, sería necesario ocupar todos los puntos de vista posibles, pero estos son infinitos. El hombre no puede dejar su perspectiva sin dejar de ser él. Para tener una visión total de la realidad, de la vida, del hombre, tendría que ocupar todos los puntos de perspectiva, y esto es imposible dada su limitación. Fundir todas las perspectivas en una solo sería posible a Dios. Est último es lo que se ha denominado el perspectivismo orteguiano, que pretendía superar el relativismo.

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