Desapegarse de resultados (II)

Una subpráctica recomendada al respecto es “recorrer caminos con corazón”, que está relacionada con el SER, y busca expresar en cada experiencia existencial todas las posibilidades que existen dentro de nosotros mismos. En tal orientación, hacer y tener están supeditados a este Ser. La vida hay que mirarla como un “arte mayor”, como un fin en sí mismo.

Según el escritor peruano Carlos Castaneda, “un camino que tiene corazón” es aquel cuyo recorrido es placentero en sí mismo, aunque no conduzca a ningún sitio.

En cualquier sendero que escojamos aprendemos, pero cuando sus beneficios son inferiores a sus costos, sentimos que no debemos seguirlo.

Habría que probar cada camino con cuidado, y luego preguntarnos: ¿Tiene corazón el camino? Y si la respuesta es no, escojamos otro… Si el camino “tiene corazón”, el camino es bueno y nos hará el viaje gozoso; si no lo tiene, nos hará infelices.

Sería lo contrario a la difundida idea de que “lo meritorio del camino es el esfuerzo”. Para Peter Drucker (“El ejecutivo eficaz”), “lo más conveniente es construir sobre fortalezas, las propias y las de los demás; no sobre debilidades. Para ello debemos usar nuestra ventaja comparativa, es decir, aquello que hacemos bien en forma natural… lo que se nos da”.

Ocurre que cuando recorremos caminos con corazón “fluimos”. Según Mihay Csikszentmihalyi, una persona que fluye está completamente centrada en la acción, no en los resultados de la misma, y en esos momentos pierde la conciencia de sí. Como la sensación de tiempo se distorsiona, cuando en una actividad fluimos, funcionamos plenamente en cuerpo y mente.

Lo ideal es que la vocación guíe nuestra decisión de seguir un camino laboral determinado, es decir, aquel en el que podamos expresar nuestro ser, empleando nuestras fortalezas, o sea, haciendo lo que es natural hacer. Vocación y desafío que nos haga emplearnos a fondo, parecen ser indispensables para transformar la tarea en un fin en sí mismo y, entonces, fluir con ella. Si esto pasa, las sensaciones experimentadas en el trabajo no son muy diferentes de las sentidas cuando nos estamos divirtiendo. Se hacen las cosas no para conseguir un propósito externo, sino porque nos proporcionan una satisfacción intrínseca.

Nuestra naturaleza humana nos induce a hacer que nuestros sueños se hagan realidad; pues esto podemos lograrlo si ponemos el mínimo de obstáculos a las “fuerzas naturales” que fluyen dentro de nosotros.

De igual modo, el “wu wei” del Taoísmo, consiste en “lograr el mejor resultado a través de la comprensión de la naturaleza de aquello que deseamos intervenir, haciéndolo con el mínimo de perturbación de su esencia”. “Que el TAO fluya a través de uno hasta que la vida se convierta en una danza”.

El fluir se da cuando nuestros actos brotan del amor, de ahí el recorrer caminos con corazón.

Según el citado Carlos Castaneda, no es difícil saber si un camino tiene corazón o no. El problema es que no nos hacemos la pregunta y cuando nos damos cuenta es ya tarde, por lo que muy pocos examinamos críticamente lo que nos motivó a recorrerlo. Pocos decidirán, entonces, dejar de transitarlo.

Cuando se comienza a fluir con la propia corriente existencial, el vivir en armonía con la forma en que nos expresamos a través de la vida, hace que ésta parezca dejar de oponérsenos. (De la obra “Ciencia y meditación”. Ver al margen en Obras del Autor).

Anuncios

Un comentario

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s