FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (SCHELER)

MAX  SCHELER (1874-1928)

Nace en Munich. De madre judía y padre alemán, se convirtió al judaísmo al contraer matrimonio. Estudió en las universidades de Berlín, Heildelberg y Jena.

Se vio influido por el pensamiento de Dilthey (vitalismo historicista), Nietzsche (vitalismo irracional) y Eucken (vitalismo espiritualista), pero fundamentalmente por su maestro Husserl con quien trabajó en Göttingen de 1909 a 1913. Del propio Husserl tomó la pasión por salir al encuentro de “las cosas mismas”, aplicando la descripción fenomenológica. Scheler aplicó el método a áreas que todavía no habían sido exploradas por los fenomenólogos, como la vida ética, la emocional, la religión, etc.

Sus obras más importantes son: “Esencia y formas de la simpatía”. “El formalismo en la Ética y la ética material de los valores”, “De la revolución de los valores”, “De lo eterno en el hombre”, “Escritos sobre Sociología y teoría de la Cosmovisión”, “Las formas del saber y la formación”, “Las formas del saber y la sociedad” y “El lugar del hombre en el Cosmos”.

La trascendencia mayor de su obra se refiere a sus reflexiones sobre los valores (“axiología”). Husserl había puesto el énfasis en la reflexión sobre los objetos intencionales de la razón (las ideas); Scheler lo puso sobre la intencionalidad de las emociones y sus objetos intencionales (los valores). A los valores sólo se puede acceder por la intuición emocional, pues la razón es ciega para el valor.

Para Scheler los valores son siempre los mismos, no cambian, pues hay un “cosmos objetivo de valores”, por eso se opone con firmeza  a la pretensión de Nietzsche de “crear valores”. Scheler opina que lo que cambia es nuestra percepción de los mismos, porque cada época, cada cultura, decubre unos valores e ignora otros.

Scheler nos dice que los valores están ordenados jerárquicamente. Primero están los religiosos (sagrado/profano), luego los espirituales (bello/feo, justo/injusto, verdadero/erróneo), luego los de la afectividad vital (bienestar/malestar, noble/innoble) y en último lugar los valores de la afectividad sensible (agradable/desagradable, útil/dañino).

Lo importante es vivir en armonía, no optando por unos valores y renunciando a otros, pero hay que vivir los valores inferiores de un modo tal que se encuentren ordenados a los superiores.

La intención de Scheler fue superar el dualismo y la ruptura generados por la falsa opción entre vitalismo y racionalismo. (De la obra del autor “Paradigma”).                     

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