FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (HEGEL I)

GEORG WILHELM FRIEDRICH HEGEL (1770-1831)

La obra de Hegel se ha utilizado para legitimar las doctrinas más contrarias, porque la ambigüedad de su pensamiento permite convertirlo en teórico del Estado absoluto, precursor del fascismo e inspirador de la dialéctica marxista. Por ejemplo, Hitler y Mussolini le reclamaban como modelo, al mismo tiempo que Marx y Engels “bebieron” de sus fuentes. Para Feuerbach, Hegel es una contradicción total. En la “Fenomenología del Espíritu”, Hegel persigue el objetivo de liberar al conocimiento de toda limitación o condicionamiento, confiriendo a la razón humana una dimensión genético-creadora. Su tesis central es que entre el “sujeto” y el “mundo” no existe ninguna barrera infranqueable: la “verdad absoluta” no sólo es accesible al sujeto, sino que es creada por él. El sujeto crea a la vez la racionalidad del mundo objetivo. La verdad objetiva no es más que el resultado de la actividad reflexiva del hombre. El pensamiento no es una modalidad del ser, sino el mismo ser. Como para Leibniz, la historia universal constituye para Hegel una teodicea o justificación de Dios.

En sus “Lecciones sobre filosofía de la historia universal”, Hegel propone la idea de que la “voluntad divina” se revelaba en el tiempo a medida que el universo lo hacía, lo que le lleva a concluir que la historia es una descripción de la voluntad divina, lo que implica que la historia debería sustituir a la teología como modo de conocer las verdades últimas. Desde esta perspectiva, el hombre no es una criatura pasiva, mero observador de la naturaleza, sino un sujeto patícipe que crea o co-crea la historia junto a la divinidad. La historia avanza mediante tesis, antítesis y síntesis.

Hegel piensa que el progreso es básicamente una cuestión de libertad, lo que le lleva a identificar en la historia cuatro fases principales de progreso durante las cuales aumentó la libertad.

En primer lugar está el sistema oriental, en el que sólo una persona es libre: el déspota. Luego surgen los sistemas de griegos y romanos, en los que algunas personas eran libres. Y finalmente está el sistema prusiano, “en el que todas las personas eran libres”.

La concepción histórica de Hegel es claramente eurocéntrica, sobre todo germanocéntrica. La historia avanza de Oriente a Occidente. El Este representa la infancia del “Espíritu universal”, el Oeste su madurez y culminación.

Pero sin más dilaciones desgranemos las ideas básicas de Hegel.

El complejo sistema de Hegel tiene una estructura bien sencilla: lo absoluto como eje de la racionalidad del mundo está al comienzo  y al final como punto de partida y llegada, y en medio se sitúa la oposición universal a través de la cual lo absoluto y la racionalidad se desenvuelve y se resuelve desde sí mismo y hacia sí mismo, enlazando fin y principio. Así que nos encontramos ante un círculo.

El complejo sistema de Hegel es “la unión de la unión y de la no-unión” (die Verbindung y der Verbindung und der Nichtuerbindung). Con ella se superan todos los contrastes, alcanzándose una unidad dialéctica que posee dentro de sí la diferencia de lo diferente. A tal unidad de lo múltiple se llama Dios y es el espíritu. (De la obra del autor “Paradigma”).

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s