FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (IV HEGEL)

Lo característico de Hegel es no buscar a Dios más allá (en el más allá), sino “aquí”, es decir, en el presente. Más que un panteísmo parece tratarse en su postura de un “panteísmo” ontológico. Hegel nos dice que hay que entender lo absoluto a la vez como sustancia y como sujeto.

Suatancia es lo que existe en sí mismo (in sich sein). En cambio sujeto dice básicamente autoconciencia mediada por la oposición y, por ende, negación de sí mismo en lo otro, llegar a ser sí mismo a través de lo otro y, así, ser para sí mismo (für sich sein).

El sujeto se “reviste” de la consistencia ontológica de la sustancia, y la sustancia de la negatividad y autotransparencia del sujeto.

“La sustancialidad y con ello la objetividad pertenece al sujeto que se sabe”. “La sustancia absoluta es sujeto”. “El yo es el nosotros y el nosotros yo”.

En la concepción hegeliana se mezclan tres problemas que la tradición filosófica ha tratado separados: el problema epistemológico, el político y el religioso.

El espíritu es la sustancia que es esencialmente sujeto, como el ser que es ya en sí, pero que precisa del “devenir” del mundo y de la historia para llegar para sí.

Y seguimos desplegando los pensamientod de Hegel.

La mediación no es sino “la identidad consigo misma en movimiento, la reflexión sobre sí mismo, un momento del sujeto que es para sí mismo”.

“Hay que decir de lo absoluto que es esencialmente resultado, que solo al final es lo que en verdad  es; y en ello consiste precisamente su naturaleza, en ser real y efectivo, sujeto y devenir de sí mismo”.

Podríamos decir que el absoluto hegeliano es dinámico, en camino hacia sí mismo, por ello resultado o resultante de su “propio proceso espiritual de autorrealización”.

El todo es la esencia que no se contempla sino por su desarrrollo. Es fácil ver que la dialéctica hegeliana es un logos del ser, una lógica que a la vez es ontología. La dialéctica expresa el interno proceso de reflexión, es la elaboración de la lógica misma de la realidad.

Para Hegel, la realidad es “lo que nosotros podemos y debemos pensar”. También: “lo absoluto es algo vivo y sólo puede captarse como despliegue de vida”.

Hegel en el concepto incluye el movimiento completo de la reflexión, “un círculo de inteligibilidad que se determina hacia sí mismo pasando por la oposición y la alteridad”.

Los tres movimientos típicos de la dialéctica hegeliana son: afirmación, negación y negación de la negación. (Tesis, antítesis y síntesis).

Para Hegel, el ser de las cosas es un “ser en camino”, un ser que se realiza como un “siendo”.

La contradicción real no significa la negación de algo en idéntico sentido en que es afirmado, sino la oposición que existe en el seno de lo real en “diferentes momentos de su despliegue”. Formalmente, “lo que se contradice no es nada”.

Lo finito aisladamente es imposible y hasta contradictorio. Debemos negarlo en su aislamiento, pasando a lo infinito a que remite.

Sólo el movimiento es real, por eso el reposo se define partiendo de dicho movimiento y no al revés.

Para Hegel el admitir que todo se contradice, es decir que todo se mueve, y el motor de tal movimiento es la tendencia de la naturaleza finita de las cosas que las empuja hacia el infinito. (De la obra del autor “Paradigma”).

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