FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (y HEGEL V)

Hegel nos dice que la realidad carece de la rigidez y estabilidad de nuestros conceptos, que por otra parte ni siquiera ellos son los rígidos y estables que suponemos. Y es que el concepto sólo tiene plena validez en relación a los otros conceptos, en su entrelazamiento y recíproca interpretación.

Hegel cree que la filosofía se manifiesta “como un círculo que gira sobre sí mismo” (al llegar a la meta, alcanza de nuevo su propio comienzo). Y la Ciencia la divide en tres partes:

1. La lógica, o ciencia de la idea en sí y para mí.

2. La filosofía de la naturaleza o ciencia de la idea en su ser otro.

3. La filosofía del espíritu o ciencia de la idea que a partir de su ser otro retorna a sí misma.

Las tres partes recogen así en su totalidad el movimiento de lo absoluto, que primero parte de sí mismo, después se exterioriza en la naturaleza y por último retorna al reino del espíritu.

“El ser en sí: cualidad; fuera de sí; apariencia y para sí: realidad”. El círculo se ha cerrado: El ser en sí del comienzo se ha convertido en el ser en sí y para sí de la idea absoluta.

Escribe Hegel: “Cada una de las partes de la filosofía es un todo filosófico, un círculo que se cierra sobre sí mismo; pero la idea filosófica está presente en él en una determinación o elemento particular. Cada uno de los círculos, precisamente porque es de por sí la totalidad, rompe las fronteras de su elemento y sienta las fases para una nueva esfera”.

Y continúa Hegel: “La conciencia natural ve y no se ve. Conoce y, al conocer, se deconoce”. La conciencia natural es ya una cierta anticipación de sí misma y de su saber, y en su deconocimiento es ya apta para reconocerse un día, aunque aún no se ha reconocido. “Se limita a ser en sí, en cada una de sus formas, sin serlo todavía en sí”.

La conciencia es quien debe leer en sí misma la verdad. La conciencia natural no tiene otra posibilidad de alcanzar dicha verdad que “recorrer el largo camino que le lleva a encontrarse a sí misma”.

Dice Hegel que quien vive ensimismado es incapaz de alcanzarse a sí mismo, por eso para entrar dentro de sí es preciso salir antes fuera.

Continúa diciéndonos Hegel que sin oposición a lo otro no hay reflexión y sin reflexión no hay conciencia. Este sería el sentido primario de la ecuación hegeliana: sustacia=sujeto. La sustancia carece de conciencia, pero por el juego de las sucesivas contradicciones la sustancia se hace sujeto.

La Fenomenología es la invitación a un viaje y en este viaje la conciencia no sólo se conoce a sí misma, sino también a su objeto.

Finalmente, “la conciencia ha mediado el universo”.

“Los sucesivos capítulos de la Fenomenología describen las etapas de este crecimiento: la certeza sensible, la autoconciencia, la razón, el espíritu, la religión y el saber absoluto”.

La conciencia es conciencia del objeto y conciencia de sí misma, conciencia de algo que para ella es verdad y conciencia de su conocimiento de esta verdad. La pauta sólo puede estar dentro de la conciencia, o sea, “la conciencia es su propia pauta”.

La experiencia en su conjunto es mediación dialéctica, en la que “la conciencia se rectifica paso a paso en contacto con su objeto y éste en contacto con la conciencia”. Así que, Hegel considera que “la verdad no es en definitiva sino la esencia depurada de lo que se muestra a la conciencia, y alcanza el punto en que la apariencia se hace igual a la esencia”.

Para Hegel: “La esencia de la esencia es aparecer y la aparición es la aparición de la esencia”.

Y también: “Lo que constituye la autoconciencia no es la pura contemplación del ser, en la que la conciencia se olvidará más bien de sí misma, sino su deseo. Es el deseo lo que lleva a la conciencia a reconocerse a sí misma”. “Lo que la conciencia busca en el objeto sensible no es el mismo objeto sensible, sino a sí misma”, o sea, ese deseo que constituye la autoconciencia es en el fondo del deseo de ser reconocida por otra autoconciencia. En otras palabras, para llegar a ser plenamente para sí la autoconciencia necesita de la mediación de otra autoconciencia.

Hegel afirma que “el ser y la nada (Nichts) son uno y lo mismo”. “Las cosas se determinan por su límite”. O sea, “es propio del ser determinado ser finito y mudable”.

La naturaleza es “la idea en forma del ser-otro”, un momento en la evolución de lo absoluto, que se caracteriza por el salir de sí y enajenarse en la existencia exterior.

Para Hegel, “Dios se manifiesta como naturaleza y como espíritu”: “El fin de la naturaleza es maquinar su propia muerte, abrirse paso a paso a través de la corteza de lo inmediato y sensible, quemarse a sí misma como el ave fénix y aparecer fuera de aquella exterioridad rejuvenecida como espíritu”.

“La libertad es la determinación fundamental del espíritu, como la gravedad lo es de la materia”.

“El momento del espíritu es el momento del retorno”.

“La esencia del espíritu es, por tanto, la libertad, es decir, la independencia respecto de otro, la autorreferncia”.

“Si lo absoluto no estuviera ya presente en la conciencia, ¿cómo podríamos buscarlo? Dios es la soledad pensante del hombre”.

“Dios no sería otra cosa que la profundidad de la conciencia humana, la subjetividad que se sabe“. “Lo decisivo es que lo infinito no puede prescindir de lo finito, que Dios ha de perderse en la selva virgen de la naturaleza para poderse reencontrar como espíritu”. (De la obra del autor “Paradigma”).

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