FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (NIETZSCHE I)

FRIEDRICH NIETZSCHE (1844-1900)

Descendía de una familia de pastores protestantes que eran oriundos de Polonia. Cursó estudios en Bonn y Leipzig, y en 1989 asumió la Cátedra de Filología Clásica en la Universidad de Basilea, que ejerció durante diez años, hasta que enfermó tanto física como psíquicamente. En 1889 tuvo su primer ataque de locura, lo que no le impidió seguir escribiendo. Los últimos años de su vida los pasó en Weimar al cuidado de su madre y su hermana.

El pensamiento de Nietzsche se caracteriza por su carácter iconoclasta e irreverente, así uno de sus primeros actos fue proclamar la muerte de Dios. Y su obra “La voluntad de poder”, la subtitula “Ensayo para una transmutación de todos los valores”.

Parte como Schopenhauer de la voluntad, más bien “voluntad de poder”, identificándola como “instinto de libertad”. Para él la vida es voluntad de poder, y todo lo que se opone a ella lo considera nihilismo, moral de esclavos, decadencia y autonegación.

Nietzsche, como los antiguos griegos, no creía en el progreso humano, ya que interpretaba la historia como un “eterno retorno de lo mismo”. Consideraba que tanto el cristianismo, como el humanismo o la revolución social son producto del resentimiento, que él identificaba con la “moral sacerdotal” judía, que en su opinión, se basaba en el resentimiento y la venganza. Creía que de la moral sacerdotal judía surgía la moral plebeya de la democracia de masas y del animal rebaño, que odiaba todo lo excelso y superior, uno de cuyos signos es la soledad: “Allí donde cesa la soledad empieza el mercado, y allí donde empieza el mercado empieza el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas”. (De su obra principal “Así habló Zaratustra”):

Opinaba que la verdad era una excepción que no puede ser socializada sin prostituirse. Escribe: “Yo mismo no busco partidarios”. De ello se deduce su aversión a los pastores, sacerdotes, pensadores y líderes políticos que “abusan” de la ingenuidad de las masas.

El filósofo no sólo combatió al cristianismo y al socialismo, sino a todo nacionalismo, racismo, militarismo y poder originado. Mas tampoco creía en la virtud tal como la entendemos. Es significativo que en una de sus obras importantes, “Más allá del Bien y del Mal”, exponga: “Toda moral es en parte una tiranía contra la naturaleza y la razón”.

El pensamiento de Friedrich Nietzsche es de difícil clasificación, para muchos contradictorio, lo que explicaría la atracción e influencia que ha ejercido sobre las más diversas ideologías: nacionalsocialismo, anarquismo de Emna Goldmann, existencialismo de Camus, post-modernismo, psicoanálisis freudiano, etc. (De la obra del autor “Paradigma”).

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Un comentario

  1. Me ha encantado el blog, mi más sincera enhorabuena. Tratas una temática muy diversa pero complementaria… Muy interesante.
    La entrada me ha gustado, no es fácil ver una reflexión sobre Nietzsche sin caer en topicazos ni interpretaciones estrambóticas.

    Añadiría algo sobre la estética/creación, que en Nietzsche juega un papel fundamental.
    La creatividad es la fuerza que puede encauzar al hombre a salir de la cueva donde él sólo se ha metido. El nihilismo que acecha a la decadente cultura en la que nos hallamos inmersos sólo puede ser superado a través del acto creador. La estética se convierte entonces en el vehículo que nos puede transportar fuera de esas terribles fronteras de la nada, donde oscuridad y ausencia vibran, impidiendo al hombre ser lo que realmente está llamado a ser. El problema existencial, metafísico y cultural al que se ve sometido el hombre actual sólo puede ser evadido tomando la estética cómo valor sobre el que gira nuestra existencia. El acto creador, que desata las fuerzas de una existencia más alegre y liviana, es uno de los puntos de partida más excelsos a los que podemos agarrarnos para elevarnos sobre los males de este mundo, para embellecer la existencia y hacerla más ligera y alegre. Evidentemente aquí no hablamos de crear un velo que ignore toda la penuria propia del mundo que habitamos. Ese fondo existencial donde el hombre sólo encuentra el frío y el dolor, la incapacidad y negación. De lo que aquí se trata es de afirmar todas esas características que conforman la vida, y una vez abrazado y aceptado las condiciones de la existencia, la estética es la estrategia para embellecer la vivencia que sin arte alguno sería enfermiza y desquiciada. El hombre crea para embellecer esa existencia que en estado puro atosiga y constriñe con inusitada violencia. Cuando hablo de creación no me refiero sólo a producción artística, sino a mecanismos personales que nos ayuden a superar la tensión dialéctica entre lo “bueno” y lo “penoso” que puede ofrecernos la realidad, inclinando esa balanza hacía lo que nos procura un vida más fértil. Por eso todo acto creador, todo acto de vida, es el punto de partida de un hombre que busca más allá de cualquier obstáculo, disfrutar de la vida, sin dejar nada fuera, sin dejar nada de lado.

    Un saludo!

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