FILOSOFÍA DEL PARADIGMA (FROMM I)

ERICH FROMM (1990-1980)

Fue un destacado psicólogo social, psicoanalista y humanista. Nació en Frankfurt (Alemania) y murió en Muralto (Suiza).

Ingresó en la Universidad de Heildelberg para estudiar sociología con Alfred Weber. Se casó en 1926 con la psicoanalista Frieda Frommm-Reichmann, estudiando la doctrina freudiana hasta 1929, en que comenzó su carrera como psicoanalista en Berlín. En 1931 se divorcia de Reichmann.

En 1930 dirigió el Departamento de Psicología del Institut für Sozialforschung. En 1934, tras la toma del poder por los nazis, emigra a Estados Unidos con otros miembros del Instituto, pero las divergencias intelectuales con otros miembros del mismo como Marcuse y Adorno le hizo desvincularse del mismo en 1939.

En los años cuarenta, Fromm publica varios libros sobre las tendencias autoritarias de la sociedad contemporánea, desviándose claramente de la teoría freudiana original. En 1943 fue miembro fundador de la filial neoyorquina de la Washington School of Psychiatry. En 1944 se vuelve a casar con la inmigrante judeoalemana Henny Gurland, y en 1950 se muda a México, donde funda la Sección Psicoanalítica de la Escuela de Medicina. Su segunda mujer muere en 1952.

En 1953 contrae nuevas nupcias, y desde mediados de la década se involucró en los movimientos pacifistas americanos, oponiéndose a la guerra de Vietnam.

Se alejó del socialismo de Estado, sobre todo del modelo totalitario soviético, criticando a la vez la sociedad de consumo capitalista, acercándose a una línea anarquista basada en la libertad personal. Él mismo se consideraba partidario de un socialismo humanista y democrático.

Entre 1957 y 1961 compagina su actividad en la UNAM con una cátedra en la Michigan State University. Se retira en 1965, y en 1974 se instala en Muralto (Suiza), donde muere casi a los ochenta años.

Su obra fundamental es “El miedo a la libertad”, de la que se extraerán al final algunos párrafos.

En su obra “El corazón del hombre”, propone la estructura filosófica del Humanismo dialéctico.

En “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea” funda lo que él llama el psicoanálisis humanista, y en ¨Ética y Psicoanálisis” sustituye el sistema freudiano de desarrollo de la libido por otro que se basa en los procesos de asimilación y socialización del individuo.

En su obra “El arte de amar”, Fromm analiza la capacidad de amar, y en “Corazón del hombre”, enuncia y caracteriza dos síndromes: el de crecimiento (amor a la vida, a la independencia y a la superación del narcisismo) y el de la decadencia (amor a la muerte, a la simbiosis incestuosa y al narcisismo maligno). Para Fromm la Guerra Fría es el reflejo de este sistema de decadencia, pues a pesar del riesgo de muerte, prevalece el odio inspirado en un narcisismo maligno, suicida, entre los gobiernos de las superpotencias.

Aunque le interesa la visión de Hobbes de que el hombre es un lobo para otro hombre, al mismo tiempo, destaca la inclinación humana al autosacrificio. Considera que el hombre es a la par lobo y cordero.

Cree Fromm que “El hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad y no el malvado o el sádico”, lo cual se puede concretizar cuando se combinan en él las tres orientaciones que forman el síndrome de decadencia y que “mueve al hombre a destruir por el gusto de la destrucción y odiar por el gusto de odiar”.

Del pensamiento de Erich Fromm son de importancia trascendental sus estudios acerca de la relación existente entre los sistemas totalitarios y las religiones monoteístas. Según Fromm, las religiones monoteístas educan a las personas en la obediencia ciega a una “autoridad superior”, que pone las normas por encima de cualquier tipo de razón o discusión: el hombre queda reducido a un nuevo Servidor de un Dios Todopoderoso. Tal mentalidad que califica de masoquista es la base psicológica que hizo que muchos hombres siguieran ciegamente a dictadores como Hitler.

En “Anatomía de la destructividad humana” plantea la idea de que el hombre se decanta en su vida entre dos fuerzas: la biofilia y la necrofilia. La primera es la fuerza que impulsa a la criatura humana a amar la vida y a crear. La segunda es el reverso de la anterior. La necrofilia surge cuando el hombre se decanta por el egoísmo, que conlleva soberbia, codicia, violencia, ansia de destruir y odio a la vida.

(De la obra del autor “Paradigma”)

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