LAS FUERZAS DE REPRESIÓN (El antiguo discurso-Melodía en las estrellas)

“Alegría más que humana de la belleza al día.

Cada uno es el que es: un dios; y cada cosa

es ella y se basta frente al vacío neutro.

Así cuando nombramos, salvamos de la nada

el júbilo más alto y a la vez la presencia

que reina en lo pequeño tanto como en el cielo.

¡Existir es tan raro! ¡Tan extremo y sagrado!

Frente al vértigo me erijo, y sé sólo lo humano,

y sé que también los dioses luchan contra el caos.”

(“Existir, ese milagro”. Gabriel Celaya)

“Muchos otros acontecimientos siguieron a aquellos, y el denominador común fue el aumento cancerígeno de las “fuerzas de represión”, en una secuencia que había pasado desde las fuerzas exteriores o ejércitos, a las interiores o policíacas. Las negras utopías dibujadas por los escritores de ciencia-ficción se quedaron pequeñas, pues la psicosis de terror e inseguridad existente propició el aumento desmesurado de poderes centrales, que equivocadamente buscaron su potenciación en esa dirección, lo que les transformó en verdaderos estados policíacos.

No obstante, las sociedades, los individuos de las mismas, iban evolucionando, a través de desarrollos de lo que habían sido las llamadas ONGs (organizaciones independientes de los gobiernos), en una especie de sociedad civil global, aquí y allá, que permitió nuestra “alborada”. No comprendemos aún, a ciencia cierta, lo que ocurrió. Cada religión, después de una fase de fe ciega en sus principios, cada rama del saber humano, cada elemento dispar del tejido social, quizás como último asidero del náufrago, percibieron de pronto que todas sus angustias, todos sus temores iban diluyéndose ante una suposición que de antiguo barruntaba en sus conciencias, una posibilidad que “el consciente” no quería reconocer ante el espejismo de su propio yo (sus creencias, sus intereses, su raza, su nación, etc.)… ¡Lo evidente refulgió en su trono; la utópica noosfera teilhardiana asentó sus reales a lo largo y ancho del planeta!… No aquella noosfera presentida por el ilustre filósofo, un “algo así”, mas traspasada de profundo humanismo… ¿Y por qué no crear un mundo sobre aquellas cenizas humeantes, resultado de tantas y tantas confrontaciones?”

“Mirad, mis niños, a vuestro alrededor. Ya no quedan las ruinas de tan despiadados conflictos. Sí existe la policromía exultante de las antiguas creaciones humanas: cada pueblo conserva su idioma, el idioma de sus padres, que para nada se opone a nuestro entendimiento común; cada región cultiva sus más gustosos y elaborados productos; cada grupo humano posee un respeto reverente a sus costumbres más acendradas, como presente recuerdo del nacimiento de su naturaleza… Y todos velan por el bien de los otros (las características propias), como “acervo común potenciador”.

(De la obra del autor “Melodía en las estrellas”. Copyright 2003)

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