LAS REDES DE COMUNICACIÓN (EL antiguo discurso-Melodía en las estrellas)

“Contaros también, mis pequeños niños, que la aceleración en el conocimiento entre razas y culturas que hoy nos asiste, fue debida en gran parte al avance tecológico en diversas ramas, que tenían como denominador común la comunicación, nada de extrañar siendo, por ejemplo, nuestro cerebro más que simple comunicación (entre neuronas). Esa especie de noosfera obtuvo su espaldarazo por la evolución, en forma sustancial, de la red común de comunicaciones que se llamaba Internet. Los adelantos en informática fueron básicos para aglutinar sonidos e imágenes en paquetes que se movían con entera libertad a lo largo de todo el planeta y con toda fiabilidad para cada usuario. Eso creó una conciencia común que a modo de “gran cerebro” aparentaba un cierto organismo. Aquellos “flujos” fueron transformando, “metamorfoseando” nuestro concepto de realidad en lo que se denominó “realidad virtual”. Es mucho, pues, lo que debemos a la Técnica, pero el gran auge de la espiritualidad en nuestra sociedad actual, equilibró la balanza, así que hoy existe una armonía que coloca cada cosa en su justo término. No hay ya duda acerca del papel de la materia por un lado y el del ser y el espíritu por otro. Aquel instinto en dirección a nuestro mundo interior pudo más que cualquier otra consideración. Ya no sólo había alimento que saciara el cuerpo, había otro “hambre”, faltaba el alimento del espíritu. Pero la preeminencia de este último, no cegó nuestro entendimiento para comprender y reconocer la importancia de la Técnica, hija de la información-materia, en nuestra fundamental labor de creación.

Ahora bien, nuestras fases meditativa y contemplativa cada vez se extienden más tiempo, mas nuestro adelanto sustancial en robótica nos permite el “distraimiento”. Las máquinas no-dotadas del sentimiento íntimo que nos embarga, no necesitan de este alimento espiritual (prueba fehaciente de la diferencia entre las formas o estructuras vivas o no). El cien por cien de su tiempo, por consiguiente, obra a nuestro favor, para mayor “gloria” de ellas mismas (que para ello fueron diseñadas y construidas) y sus creadores.”

(De la obra del autor “Melodía en las estrellas”. Copyright 2003)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s