El deterioro ambiental. La superpoblación.

“Cierto era que el progresivo y acelerado desmantelamiento de aquel bosque pluvial que dominaba las Américas australes no podía proseguir por más tiempo. Lo que llevaba miles de años en un equilibrio esplendoroso repleto de potencia biológica, se esfumó como castillo de naipes. El pulmón más potente del planeta fue destruido en pocas décadas. Las aguas tan básicas para la química del carbobo (la química orgánica de la vida terrestre) fueron contaminadas hasta límites increíbles. No quedaba ya ni río, ni lago que estuviera libre de aquella lacra. Los bucólicos torrentes y arroyuelos, no eran tales; es más, el alejamiento de cualquier foco de contaminación, entre los que se encontraban aquellos, era la norma. La pobreza de la inestimable variación genética, la llamada biodiversidad, era patente. ¡El cambio de rumbo ante tamaño suicidio se antojaba ya hasta angustioso!

Aunque el reciclaje aumentó considerablemente, sobre todo cuando se obtenían en el proceso productos especialmente valorados, siempre había una proporción de desperdicios suficientemente voluminoso para que constituyese un peligro.

La urbanización global de zonas no adecuadas para ello, era uno de los factores principales en el aumento de la contaminación y en la destrucción de la biodiversidad. Se tuvieron que estudiar sistemas para controlar que en cualquier punto del territorio, el aumento de la presión humana no alcanzara “proporciones de predación”. Eso significaba que la presión demográfica aunque fuera accidental, es decir, no constante, no podía superar los niveles que estudios científicos habían demostrado ser perjudiciales para el medio ambiente. Las “caravanas” que se producían por la acumulación de medios de transporte en los accesos de las grandes y medianas ciudades (que eran muchas), requerían una regulación férrea para que las zonas suburbanas y todo el contorno general de las mismas no se viesen gravemente afectados. Aquello no era más (aparte de otros factores) que la consecuencia de la superpoblación de una especie única, la nuestra. Aunque, para algunos, los adelantos técnicos podrían ser capaces de suplir los problemas materiales y de otra índole que aquel hecho suponía, la realidad de aquellos tiempos era el aumento de los niveles de pobreza y la falta de acceso a la salud, la higiene y la confortabilidad, incompatibles con la época en que se vivía.

Cuantos métodos se intentaron para hacer dcescender los índices de natalidad fracasaron, y tanto más cuanto mayor era el nivel coercitivo adoptado en su implantación.

Y nuevamente, lo más inesperado fue lo más eficaz en la dirección de la solución del problema. La misma sociedad fue (hecho anteriormente observado en los grupos más progresistas) la que empezó a reducir aquel índice de natalidad en las zonas donde aumentaba el nivel de desarrollo. No obstante, fueron muchos los obstáculos a superar, puesto que el factor “envejecimiento de la población” se oponía a aquella reducción, así que se llegó a un tamaño de la población crítico.

Tantos y tantos factores, que habían llegado a tomar un cariz dramático, hicieron percibir claramente la gravedad de la situación, lo que coadyuvó a la aparición espontánea de aquel “cambio de actitud”, para nosotros el “Año cero” de nuestra nueva Creación.”

(De la obra del autor “Melodía en las estrellas”. Copyright 2003)

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