LA “NUEVA” CREACIÓN (III)

Ahora AVLIS parecía henchido de una nueva energía. Rayos dorados dibujaban su figura. Sus ojos parecían contener todas las estrellas del universo. El Verbo comenzó a desplegar entre sus labios la potencia de su mensaje.

“La diversidad biológica fue un bien reconocido por la antigua comunidad científica, y hasta llegó a ser una conciencia general al respecto. De igual modo, las distintas culturas, las diversas idiosincrasias son el tesoro más valioso que guardaba la Humanidad. Y dentro de las culturas, las religiones que las sustentaban en la generalidad de los casos, ocupaban un poderoso lugar.

Mas, si se analizan de forma simbólica (alegórica) las distintas culturas religiosas, haciendo hincapié en el impacto o significado de los sentimientos más íntimos que originaban en sus respectivos fieles, todas ellas guardaban rasgos y similitudes muy significativos. Es ahí donde se encontró el “engranaje” entre todas ellas, lo que hizo posible su compatibilidad en la construcción de un “cuerpo” común, precisamente el lugar que ocupa nuestra teología actual.

Aquellos años vieron aparecer la “invitación global” desde círculos proféticos que anunciaban nuestra alborada. Esa invitación se dirigía tanto a creyentes como no creyentes, puesto que hasta un ateo (los que se autoproclamaban como no creyentes en un dios) podía tener cabida en “un sistema único” suficientemente amplio.

Se predicó sobre el aldabonazo que suponía aquella especial invitación:

“¡Sois camaradas en una gran empresa! No hay lugar a la indiferencia, más camino que el que te une… ¡El viento está soplando; abre tus alas!… Y su fuerza no se aplaca con el tiempo, ¡es ya un huracán!

El camino une, y resulta de nuestro deseo, nuestra voluntad. El viaje en pos de la misma meta es un camino hacia la semejanza, la similitud, la unidad.

El futuro sólo trae amigos, mejor, iguales. ¡Enemigos e indiferentes quedaros atrás!”

“En todo tiempo hubo poetas que se alzaron contra aquel materialismo que negaba como caduca la visión de ese hálito ( de los seres), ese espíritu que anidaba por doquier…

En todo momento hubo creyentes que defendieron con su corazón esa fe que chocaba con los himalayas de la “razón”, que se cernían aquí y allá sin solución de continuidad…”

“¡Estáis de enhorabuena poetas y soñadores, pues vuestra actividad vuelve a ser de este mundo!…”

(De la obra del autor “Medodía en las estrellas”. Copyright 2003)

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