La hipótesis básica: “TEMPO” E IRRACIONALIDAD (II)

“La evidencia de los ritmos corporales, buscando un compromiso entre el antiguo ritmo y la nueva sucesión sueño-vigilia, buscando un “ajuste” a la nueva situación, es un claro ejemplo de la necesidad del respeto y plenitud del tempo de cada “ente”, de cada sistema, de cada ritmo en la complejidad del cuerpo humano.

 

Cada ritmo corporal posee su tempo; el de la producción de melatonina de la glándula pineal necesita del elemento luz necesario para que no se produzca (en ciertas personas) la “depresión estacional”.

El ritmo biológico de cada persona presenta más o menos “desgaste” de acuerdo a su capacidad de aclimatación, por ejemplo, a los turnos de trabajo variable. No todos los organismos reaccionn igual ante los casos de desincronización.

Con respecto a los osciladores acoplados, hay que decir que son muy numerosos a lo largo de todo el mundo natural: las células secretoras de la insulina del páncreas, las células marcapasos del corazón, las redes neuronales, el canto de los grillos, la luz sincronizada de las luciérnagas en la noche, etc.

Pero el comportamiento de comunidades de osciladores cuyos miembros (pueden ser individuos de una especie animal, etc.) poseen diferentes frecuencias depende de la intensidd de acoplamiento entre ellos. Cuando existe una desincronización pueden darse interacciones muy débiles, apareciendo la incoherencia de una cacofonía de oscilaciones. Los desfases entre osciladores se harán progresivamente más acusados. La sincronía requiere, pues, el respeto escrupuloso del tempo de cada elemento de la comunidad. Existen cirtos umbrales críticos, para que aparezca la sincronía.

El tempo de los entes explica el nexo existente entre física y biología. Y el mecanismo matemático que explica la pérdida de coherencia entre los osciladores, entre comunidades de animales (luciérnagas, grillos, etc.) es el mismo que controla la degradación de ondas en plasmas sumamente enrarecidos.

La alternancia entre sueño REM y No-REM desvela los ciclos de actividad cerebral de una duración de alrededor de 40 minutos. Y es que el sueño puede ser definido como un fenómeno fisiológico provocado por los ciclos de actividad cerebral.

También los ciclos del sueño se ven turbados con facilidad por una vida desordenada; pesadillas y otras disfunciones del sueño tendrían que ver con el poco respeto que dispensamos a los tempos característicos que necesita cada ritmo vital.

La inteligencia de la naturaleza ha hecho que exista un mecanismo refinado que subordina la hora del sueño a varios factores simultáneos (momento del día, tiempo transcurrido sin dormir, cierta monotonía interior, etc.), pero a ninguno de forma ineludible. La combinación de los procesos S y C del modelo de Borbéry es bastante ingeniosa para dar cuenta de tal hecho, mas existen unos márgenes y límites pasados los cuales los cuadros patológicos son frecuentes. Una vez más, la falta de respeto hacia el tempo necesario y preciso para cada ritmo o proceso vuelve a ser sustancial.

(De la obra del autor “Tempo e irracionalidad”. Copyright 2007)

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