ANÁLISIS DE LA HISTORIA II

(De la obra “Estudio de la Historia”. Arnold J.Toynbee)

“Se examina (en la obra) varios ejemplos de agresiones triunfantes contra las civilizaciones y se hace notar que en cada caso la agresión triunfante se produjo después del colapso”.

“La historia demuestra que el grupo que responde triunfalmente a una incitación rara vez responde con éxito a la siguiente”.

“¿Es la desintegración una consecuencia necesaria, e invariable del colapso? La historia egipcíaca y la del Lejano Oriente muestran que hay otra alternativa, la petrificación, que también estuvo a punto de ser el destino de la civilización helénica, y puede ser el de la nuestra. El rasgo sobresaliente de la desintegración es el cisma del cuerpo social, que se divide en tres fracciones: minoría dominante, proletariado interno y proletariado externo”.

“Cada una de las tres fracciones realiza una obra característica de creación: la minoría dominante, un Estado universal; el proletariado interno, una Iglesia universal; y el proletariado externo, hordas bárbaras”.

“Todos ellos son proletarios por igual, por cuanto se sienten “en” la sociedad, pero no “de” la sociedad. Sus primeras reacciones son violentas, pero a ellas siguen otras “mansas”, que culminan con el descubrimiento de las “religiones superiores”, como en el cristianismo”.

“Pueden darse abundantes pruebas de la existencia de un proletariado interno en el mundo occidental, entre otras cosas una “clase intelectual” reclutada del proletariado para que obre como agente de la minoría dominante”.

“Con todo, el proletariado interno de la sociedad occidental moderna se manifestó marcadamente estéril en la creación de nuevas “religiones superiores”, y se sugiere que esto se debe a la continua vitalidad de la iglesia cristiana, de la que nació la cristiandad occidental”.

“Mientras una civilización está en crecimiento, su influencia se irradia y penetra a sus vecinos primitivos hasta una distancia indefinida. Esos vecinos se convierten en parte de la “mayoría no creadora” que sigue la guía de la minoría creadora; pero cuando una civilización sufre colapso el hechizo deja de obrar, los bárbaros se hacen hostiles y se establece una frontera militar entre ambos que termina por hacerse estacionaria. Cuando se llega a esta fase, el tiempo obra a favor de los bárbaros”.

“La desintegración no sigue un curso uniforme sino un ritmo alternado de caídas y recuperaciones. Por ejemplo, el establecimiento de un Estado universal es una recuperación lograda después de la caída de un tiempo de angustias; y la disolución de un Estado universal es la caída final”.

(De la obra del autor “Tempo e irracionalidad”)

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