ANÁLISIS DE LA HISTORIA IV

(De la obra de Oswald Spengler “La Decadencia de Occidente”)

“No hay verdades sino en relación aún determinado tipo de hombres”.

“Pero, sobre todo, logré formular al fin la oposición que nos permite descubrir la esencia de la historia: la oposición entre historia y naturaleza. Repito: el hombre como elemento y sustentáculo del universo, no sólo es miembro de la naturaleza, sino también de la historia, que es un segundo cosmos de distinto orden y distinto porte”.

“De aquí el gravísimo error que consiste en aplicar al cuadro del acontecer los principios de casualidad, ley, sistema; esto es, la estructura de la realidad mecánica”.

“Comprender que todo fenómeno manifiesta un enigma metafísico; que no se presenta nunca indiferentemente en una época cualquiera; que es preciso indagar por cuál sea ese otro nexo viviente que existe en el mundo, además del inorgánico y natural -el mundo es la irradiación del hombre todo, y no, como Kant creía, del hombre en cuanto que conoce-; que un fenómeno no sólo es un hecho para el entendimiento, sino una expresión del alma; no sólo un objeto, sino también un símbolo, desde las más sublimes creaciones religiosas y artísticas hasta las menudencias de la vida ordinaria; comprender todo esto era, filosóficamente una novedad”.

“Pero mi propósito es exponer toda una filosofía, con su método característico -que habrá que hacer aquí sus pruebas- consistente en una morfología comparada de la historia universal. El trabajo se divide naturalmente en dos partes. La primera, “Forma y realidad”, parte del lenguaje de formas que nos hablan las grandes culturas, intenta penetrar hasta las últimas raíces de sus orígenes y establece así los fundamentos de una simbólica. La segunda, “Perspectivas de la historia universal” parte de los hechos de la vida real y, analizando la práctica histórica de la humanidad superior, intenta extraer la quintaesencia de la experiencia histórica, base que nos permite predecir la forma de nuestro futuro”.

“La distinción popular, corriente también en la filosofía, entre ser y devenir, no expresa adecuadamente la esencia de la oposición a que se refiere”.

“En cambio, cabe distinguir, con Goethe, el producirse y el producto como últimos elementos de lo que está absolutamente dado en la conciencia y con la conciencia”.

“De aquí se sigue con necesidad que el producto siempre implica un producirse y no viceversa”.

“Si el alma -tal como la sentimos, no tal como nos la imaginamos o representamos- la llamamos posibilidad, y al mundo, en cambio, realidad, expresiones de cuyo sentido no nos deja duda un sentimiento íntimo, nos aparecerá la vida como la forma en que la posibilidad se realiza“.

“¡Naturaleza e historia! He aquí, una frente a otra, las dos extremas posibilidades que tiene cada hombre de ordenar la realidad circundante como imagen cósmica. Una realidad es naturaleza cuando subordina todo producirse al producto; es historia cuando subordina todo producto al producirse”.

(De la obra del autor “Tempo e irracionalidad”)

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