FRONTERA (“El cierre del círculo”)

Ese “entrar en el sistema” que supone el “cierre del círculo” se “percibe” (así, por consiguiente, la “unicidad”) como sensación-emoción-sentimiento (uno sólo en cada “presente diferencial”). Se diría que la “unicidad” es el resultado de ese sentimiento que es globalizador, totalizador, y al revés.

Ahora bien, hay cosas, hechos, sucesos, etc. que no “parecen enmarcarse” en el sistema, así que por la unicidad no pueden pertenecer al “círculo o sistema” del Ser. Entonces, es inevitable la aparición de la “frontera” que separa esas “otras cosas”, “lo otro”, “lo ajeno” del propio Ser… Lo que es “propio” está conectado por el círculo -sistema que origina la “unicidad”, y su sentimiento inseparable que posee caracteres de totalidad, globalidad-. E intercambiando los papeles, ese sentimiento (global) es el que origina la “unicidad” del Ser.

Podría decirse que todo sistema posee un sentimiento global como el antedicho (de posesión, de autocomplacencia), pero… ¿a qué tipo de sistema nos estamos refiriendo?… Hay que volver a definir los sistemas (ontológicamente); es preciso darles otro significado que pueda hacer cumplir esa estrecha vinculación entre sistema y sentimiento (de autoposesión).

El sistema, entonces, no pude ser definido desde la perspectiva de un “observador” ajeno (cual el humano). El único observador válido es el mismo Ser… Y para que el Ser lo “perciba”(al sistema), es decir, pueda “cerrar el círculo”, aquel debe ser compatible con la propia idiosincrasia de las leyes físicas, que en esta caso coincide con el “campo” permitido por los principios de incertidumbre cuánticos… Así que el único “sistema” válido en cuanto a la vinculación sistema-estructura-información con sentimiento es el “enmarcado” o limitado por las incertidumbres cuánticas. En este campo, el campo del Ser, la vinculación sistema-sentimiento es total.

Y casi desde el principio (el de la aparición de los primeros opuestos complementarios) hubo una “frontera”, que era aquella “separación” entre el Ser de uno de los opuestos complementarios y el del otro -dos sistemas distintos y dos sentimientos-.

El “cierre del círculo” es posible por la “unicidad” que proporciona el sentimiento-sensación. Todo “cierre del círculo” conlleva un sentimiento, y ahí aparece el Ser. Y así ocurre desde la aparición del primer par de opuestos complementarios… Lo seres posteriores, muchísimo más complejos (dotados de un sistema o estructura compleja), aunque con la sustancial característica de la “unicidad”, también tienen un sentimiento “globalizado” (ahora bien, mucho más complejo o refinado)… Y siempre “lo otro”, lo ajeno, aparece separado por una “frontera”. Esa frontera está construida con las leyes de la naturaleza, o de los principios físicos… Podríamos, de igual modo, expresar todo lo anterior diciendo que un “sentimiento” define un Ser y establece una frontera, fuera de la cual se “extiende” todo lo que no es el Ser. Al establecerse una frontera (asimilable al mundo físico), podría decirse también que el Ser es quien -en su límite- establece ciertas leyes físicas en el universo.

El cuadro sería el siguiente. La aparición de los primeros opuestos complementarios (por azar), por ejemplo de tipo información (+, – o 1,0), trajo consigo la aparición, también, de los opuestos complementarios agrado-desagrado (del tipo sensación), y con ello el primer Ser, el primer sentimiento, y un segundo Ser que coincidía, en este caso, con “lo otro”. Estos mismos seres, en su afán de pervivencia, en una especie de retroalimentación, crearon , a la vez, las leyes físicas de nuestro universo… ¡Las leyes y el universo son como son debido al mismo efecto de la existencia de los seres en el mismo, y recíprocamente!… La creación es global y en ella conviven, sin entorpecerse, tanto la libertd de cada ser, como el mismo azar.

La “voluntad” de cada ser es capaz de “cerrar el círculo” adecuado a su “potencia”, definiendo su naturaleza, estableciendo sus fronteras. La voluntad del Ser, pues, en esa definición de fronteras, define también su ámbito, su influencia sobre el mundo físico (volvemos a recordar el límite que suponen los principios de incertidumbre).

El Ser tiene dos “movimientos”: uno para afuera y otro para adentro. Este último “produce” la emoción, el sentimiento. Aquel otro es la “vía” de la información, la estructura. Así que esos movimientos se nos presentan como lo básico del Ser, y de ahí la definición del Ser como “agregado información-sentimiento”. Por consiguiente, gracias al Ser y como corolario de la definición anterior, información y sentimiento son indisolubles en el Ser, lo que hace de ellos no simples opuestos complementarios (cada uno de ellos por separado), sino los constituyentes básicos de una maravillosa “conexión” origen del mismo Ser. Y es así desde el mismo inicio, desde el “instante” primordial.

(De la obra del autor “El cierre del círculo”. Copyright 2002) 

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