VOLUNTAD

El cierre del círculo no es algo automático, dimanante de la simple casualidad o aleatoriedad (azar). Es, por el contrario, el Ser quien con su libertad tiene esa “capacidad” de “conectar” círculos estableciendo la “amplitud de dichos círculos, decidiendo sobre qué “elementos” entran a formar parte de ese vaivén que supone la pertenencia a un “círculo cerrado” por dicho Ser. El Ser tiene esa capacidad, y la voluntad del mismo es directamente la artífice de tal hecho, construyendo, de esta forma, su “morada”, su espacio de libertad (construye su camino “al andar”). La imaginación del Ser, su mente y su voluntad gobiernan, así, una serie de elementos, entre ellos el principal y más representativo: su cuerpo (consciente o inconscientemente). Dichos cierres pueden establecerse sobre círculos que incorporen elementos que se prolonguen más allá de la vida humana (de la vida corporal del Ser), cual sería una “conexión de futuro”. Ese movimiento continuo, ese ir y venir, esa composición de momentos concretos y definidos, y de espacios imaginativos hacia el infinito, constituyen lo que se llama “vida del Ser”, e influyen de forma directa y sustancial en la “autoconstrucción” de la naturaleza del Ser.

Hay, pues, una serie de elementos materiales sobre los que se constituye ese “campo cuasicuántico” en el que la “concreción” de un acto confiere una “realidad” a cierta posibilidad, haciendo posible la vigencia de las leyes físicas (por tanto, elaborando el mundo objetivo de la física, por otro lado, moneda o lenguaje común para todos los seres entre sí), y creándose, por consiguiente, un campo de libertad. Aquella voluntad, pues, se “expresa” en el ejercicio de una elección. Existe, entonces, una sucesión de elementos de función de ondas (probabilidades) abortadas en realidades o “hechos” que constituyen la “historia del Ser”. Pero sobre la “acción pura”, acabada de describir, hay otras “formas de actuación”, otros “movimientos”, cual la citada contemplación, el entendimiento, etc. Dichas “formas de actuación” se producirían a un “nivel más elevado” que rebasaría el simple “plano físico”, introduciéndose en terrenos que van más allá de aquel “campo cuasicuántico”… Es un mundo más propio de los sentimientos, las intuiciones, que continuamente van sumergiéndonos en terrenos más cercanos a la interioridad del Ser… El “campo cuasicuántico” se torna ya “más huidizo”, más irracional… ¡la lógica pura (objetividad) queda partida en mil pedazos! Ese mundo se hace más incomprensible, menos indiscutible para la generalidad de los seres (pérdida de la objetividad pura), como si se decantase, vistiese, fuese ya “propio de un sólo Ser”… ¡No hay, por consiguiente, ley física que venga a definir este “estado”!… Aquí el “mundo” se torna borroso; realidad y ficción se entremezclan como en un sueño… No es un azar interrumpido por un “suceso real”… ¡No es azar porque es la “huella del Ser”, nada más lejos del azar!… Y es que el Ser es más que la realidad (concepto íntimamente unido al mundo físico)… En el Ser lo racional y lo irracional se encuentran, en otros términos consciencia e inconsciencia… Nueva prueba, por cierto, de la existencia no sólo del mundo físico, sino de otros planos de la existencia “abigarrados” en torno al Ser… ¡Los horizontes del Ser van más allá del universo, y con ello del tiempo!… El Ser puede, entonces, estar “refugiado” en otros mundos, en otras “esferas de existencia” lejos de este universo físico, en apariencia “continente único” de nuestra existencia… El Ser, de este modo, a veces puede escapar a otros mundos, en una especie de tiovivo del que entra y sale en vorágine incesante… La quietud, el no movimiento, el no tiempo indica la despedida de la “luz” del universo físico… El tiovivo sucumbe ante la luz continua, el Ser en su plenitud, el Ser completo, ya sin movimiento, ya sin cambio, ya sin tiempo.

El hecho es que una vez colocados los “variados elementos” en un cierto círculo, se produce una respuesta, el cierre del mismo… Ahora bien, los elementos del círculo pueden incorporarse a él de foma casual, o a instancias del propio Ser… ¡Ahí, pues, se manifiesta la voluntad del Ser, y en ese “movimiento” el Ser está incorporando muchas veces elementos que pueden no ser físicos!… De esta forma se introducen aspectos no puramente físicos (lógicos) en la “expresión de la realidad”, que actúan como si fueran “incrustaciones” de otros mundos en éste (el universo físico), debido a esa propia voluntad del Ser… Y con ello, la “historia del Ser” queda construida sobre un mosaico de hechos o circunstancias tanto racionales como irracionales, “comprensibles y no”… El factor de “irracionalidad” que acompaña a muchas manifestaciones de la vida tiene mucho que ver con lo anterior… ¡La razón de la muerte no es suficiente motivo para “disipar” al Ser! ¡El Ser después de la muerte vive de otra forma!.. ¡Yo estoy aquí y allí, dentro de mi cuerpo, pero también fuera de él!… ¡Mas si me llamas en él te espero!… ¡Mente, espíritu, alma, cuerpo: mi Ser lo sabe, los llevo dentro!

(De la obra del autor “El cierre del círculo”. Copyright 2002)

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