El existencialismo de Jaspers (y II).

(Alejandro Álvarez Silva en “Ciencia, filosofía, religión. Una visión armónica”)

“Y en el punto 6 sigue diciéndonos Jaspers: “Cuando sabemos que la existencia puede llegar a ser fenómeno -cuando sabemos que puede manifestarse-, mediante muestra conciencia de ser, hemos roto ya aquella prisión, por la escisión de sujeto-objeto. Mas aún reconociéndolo así, permanecemos en la prisión; experimentamos una liberación, pero seguimos en cautividad. Nos ha brotado una luz que hace que todo se halle transformado, mas no aparece ninguna otra realidad. Nuestro ser racional quisiera poder echar mano de esa otra realidad que no se presenta. No sólo quisiéramos penetrar en la escisión de sujeto-objeto, sino que también quisiéramos asentar nuestro pie más allá, al otro lado de ella. Se ha intentado avanzar por los caminos que nos son transitables para nosotros.

El primero de ellos nos lleva fuera del mundo. No pueden negarse las experiencias de una unión mística con el ser mismo. Pero son experiencias que no pueden ser comunicadas por el que regresa a nuestro mundo, después de haberlas tenido. Son de significación múltiple y cuestionable. A pesar del raudal de afirmaciones ricas en imágenes, no pueden ser comprendidas sino por aquellos mismos que las tuvieron. En el estado “inconsciente” o “supraconsciente” de lo incomunicable de esa unión, los objetos y el yo desaparecen. Se disuelve toda conciencia de algo y aún de sí mismo. Ya no existe la escisión del sujeto-objeto. Visto desde nosotros, se trata de un estado excepcional, del cual regresa el que lo experimenta, y éste parece comunicar algo, como si se tratase de un saber. Y se siente subyugado, como si le hubiese tocado en suerte este último grado de iniciación. Pero en ese medio que es el lenguaje de nuestro consciente, que nos une a todos, esa experiencia, que parecía serlo todo, resulta que es como si nada fuese. Por lo cual no podemos referirnos a ellas.

Aquél al que no le ha sido concedida la auténtica experiencia mística, sólo sabe que, para él, prácticamente carecería de consecuencias en el mundo.

Por el otro camino se convierte en objeto un mundo opuesto, diferente del nuestro y que se supone real. Aparece vivamente ante nuestros ojos, en forma de visiones que dominan al que es captado por ellas, y se convierten en formas racionales. Estas visiones suprasensibles se dan como fenómenos originarios en enfermos mentales.”

Según Jaspers, la mística y las visiones no nos presentan ninguna ayuda. “Sólo en la escisión misma en sujeto-objeto, a través de la claridad de la realización, podemos llegar a donde en ella, y mediante ella, obtendremos la certeza de lo comprehensivo”.

Y en el punto 7 de esta tercera conferencia sigue diciendo: “Lo comprehensivo solamente existe en la medida en que aparece en la escisión de yo y objeto, y en cierto modo llega a hacerse consciente como objeto de sí mismo en la escisión sujeto-objeto. Esta certeza que hemos adquirido nada es para el saber científico, que está ligado a los objetos. No aporta ningún saber, sino que aclara nuestra conciencia de ser. Al intelecto le es imposible dar el salto hasta ella. Va más allá del entendimiento aunque sin desprenderse de éste.

Se trata de otra experiencia del pensar. Se actualiza un pensamiento objetivo que no es en sí mismo concreto. Ganamos un espacio en el que ya no tendrá lugar un conocimiento de algo. Alcanzamos horizontes que, cuando nos movemos en ellos, nos muestran ya algo desconocido en el mundo, como hasta ahora lo era.

Es un pensamiento para el cual nuestro mundo puede aparecer como un resplandor que procede de otra parte. Desde ese pensamiento se nos abre lo que, sin la dimensión de esa profundidad, permanecería como ser del mundo.”

Es preciso extraer dentro de las palabras de Jaspers lo más profundo de su filosofía, obtenida de esa separación entre sujeto y objeto, y que hace posible la aparición de lo comprehensivo, término de una amplia significación en su vocablo alemán, no del todo bien explicitado en su traducción. Es importante también su interpretación de la mística que pasa por una elevación de la existencia a un plano en el que el sujeto y objeto se diluyen, con lo que la extracción objetiva para nuestro mundo es mínima, haciendo que este “método” místico sea poco útil para nuestra investigación científica.

El planteamiento existencialista no remonta nuestra investigación a etapas anteriores a la génesis del pensamiento humano, sino que parte de una realidad presente “sentida” que es nuestra existencia. A partir de aquí empieza su construcción, difícil en verdad, pues hay que usar procedimientos rigurosos para no caer en el subjetivismo.”

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