Información y naturaleza (II).

(De la obra “Ciencia, Filosofía, Religión. Una visión armónica”. Alejandro Álvarez Silva. Copyright 1995)

“Sí hay, pues, un principio teleológico en la naturaleza, y es el que marca lo que “sienten” internamente los seres vivos, la materia viva. El sentimiento mueve al ser en las direcciones positivas (de aumento de sensación gratificante) que marcan los sentimientos que están “implementados” en el universo (a nivel personal, individual, por supuesto, al referirnos a una introspección).

Conviene que sepamos que nos conocemos a nosotros mismos a través de los demás; nadie puede observarse hacia su interior; para ver su interior debe ver fuera, para que los “reflejos” de nosotros mismos en lo exterior podamos captarlos, haciéndonos así una idea de nosotros mismos. Consecuencia: somos como “ojos” que miran a través de una ventana; nosotros y todos los seres irradiamos al exterior, fuera de nosotros mismos, nunca hacia sí mismos; el reflejo de nuestros “rayos” fuera de la ventana, en su retroceso, nos hace ser conscientes de nosotros mismos, por ello “sin lo otro” (lo externo) nunca seríamos conscientes de nuestro “ser”, lo que equivaldría a que seríamos la nada.

En un mismo grupo de partículas materiales (véase un cuerpo humano) coexisten multitud de seres: unos, cada una de las células individuales que lo conforman; otro, el grupo de partículas en sí considerado como un organismo, cual es el cuerpo, y otro más, la parte correspondiente a ese cuerpo de la totalidad de la especie humana considerada en su conjunto. El “sentimiento” (sus sentimientos específicos), es fácil concluir, lo tienen cada uno de estos seres, no la materia de la que están formados. Digamos, pues, que la materia física de que está compuesta la célula es como la conexión objetiva entre todos los seres que la habitan; la localización de dichos seres no es la que corresponde a la materia física de dicha célula, pues dichos seres no tienen localización, puesto que dicha “propiedad”, en último extremo, no puede definirse para los mismos. El alma (o lo que entendamos por la misma), entonces, no tiene localización, aunque, verdaderamente, sí “la hace posible” un conjunto de partículas (o células) cuya “materia física” sí posee localización.

Sólo podemos afirmar que la materia de la que están constituidas las células, constituye la “ventana” a través de la que “miran” los citados seres hacia el exterior de sí mismos. Ocurre que al desaparecer dichas células, la ventana desaparece, con lo que dichos seres no pueden ver ya hacia afuera, consecuentemente, no pueden verse así mismos, lo que equivale a la nada para el “mundo externo”. Sin embargo, todo aquello que se “observó” a través de la citada ventana a lo largo de la vida, ha ido construyendo la naturaleza del ser, por lo que, dichos seres, en cierto modo, son autocontenidos, es decir, tienen una cierta conciencia del propio ser.” 

Un comentario

  1. Si el sentimiento mueve las direcciones positivas, se podría crear un robot que recogiera información totalmente garantizada y que aportara algoritmos con soluciones ideales unidireccionales positivas .Creo que el sentimiento también es maldad ,es decir, hacer daño y eso no es positivo ,destruir, volver a empezar ,salir de las cenizas, renovar, pensar ,para bien o para mal. Somos seres vivos con facultad de ser observadores y además observadores independientes del entorno.No hay mayor engagement que el logro de algo que nos hemos propuesto. El logro en ser humano es la mayor fuente de satisfacción .Es la naturaleza del ser humano. Hay logros científicos ,descubrimientos de nuevos paisajes ,nuevas personas ,nuevos grupos que pueden darnos la satisfacción plena y positiva que usted comenta. La naturaleza observadora del ser humano de todo lo que le rodea y la capacidad del ser humano de procesar esas cosas que descubre para hacerse una idea de su poder y marcarse nuevas metas o nuevos logros. Es una escalera sin fin , quizás insaciable, porque el final que es la muerte es la única que impide seguir marcándonos metas. Estoy de acuerdo en que igual que nos conectamos con un perro , debe haber distintas formas de conexión universal ,bien sea electromagnética, o por ahí debe ir la cosa porque Maxwell concibió el movimiento electrónico que conllevaba automáticamente un magnetismo y nosotros si que somos todos electrones y tenemos potenciales eléctricos y electromagnéticos. Por fin yo personalmente pido fe a Dios pero es porque quiero ser bueno o aportar valores positivos al mundo, aunque, si Dios quiere ,también me sirve para la vida eterna o una nueva misión ¿Quién sabe? Dice el físico Rubia del Cerm que las leyes que rigen el Universo le inducen a la metafísica.Un saludo de este que le aprecia y agradece descubrir a gente como usted.Pacobel

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