¿Es válido el humanismo en nuestros días? (I)

Nos hacemos eco de la estupenda obra de Javier García Gibert titulada \”Sobre el viejo humanismo\”. A continuación expondremos unos puntos interesantes de la misma, en la que se considera la validez del paradigma humanista en nuestros días.

En el capítulo sobre “La voz renaciente” expone:

“En el amplio marco de la metafísica platónica, coronado por el Bien, la Verdad y la Belleza, a los humanistas del Renacimiento no les fue difícil integrar la virtus greco-romana, la veritas cristiana y su misma pasión literaria por la eloquentia, siguiendo los ejemplos de Cicerón y San Agustín.”

“Ésa es tal vez la escondida nostalgia que aún nos hace admirar con envidia el dorado mito del Renacimiento: la armónica unidad de sus ideales. Porque el problema no es, en verdad, que hoy no tengamos una escala de valores, sino que tenemos muchas, de tradiciones diferentes, que conviven simultáneamente, pero que son inconmensurables entre sí.”

“Así pues, a finales del siglo XV, cuando lo trata Pico Della Mirandola [1463-1494] en su Oratio de hominis dignitate, el asunto (de la universal dignidad del hombre) no era nuevo, pero no se trataba sólo de ensalzar el concepto de la dignidad del hombre, sino también de asentar sus implicaciones y establecer sus causas.”

“Pico afirma haber comprendido la verdadera razón de la dignidad del hombre, por la cual éste no sólo debería ser envidiado por las criaturas irracionales, sino que también lo sería -y de hecho, lo es- por los propios seres celestiales. Para ofrecer su explicación Pico inventa, sobre bases bíblicas y platónicas, una fábula genesíaca, según la cual el divino Artífice, una vez terminada su obra creadora del universo y del mundo vegetal, animal y angélico “deseó que hubiera alguna criatura capaz de comprender la razón de tal empresa, de amar su belleza, de admirar su grandeza”. Entonces pensó en crear al hombre…”

“Pico se aparta aquí de la bíblica creación del hombre como “imagen de Dios”, o mejor, dota a esa idea vacía de un sentido específico, pues el hombre, como explicará a continuación, será, igual que Dios, un creador, capaz de convertir en acto la potencia recibida.” En palabras de Dios (Oratio de Pico): “No te he dado, oh Adán, ni un lugar determinado, ni una fisonomía propia, ni un don particular, de modo que el lugar, la fisonomía, el don que tu escojas sean tu yos y los conserves según tu voluntad y tu juicio”. […] “Tú, que no estás constreñido por límite alguno, determinarás por ti mismo los límites de tu naturaleza, según tu libre albedrío (pro tuo arbitrio), en cuyas manos te he confiado. Te he colocado en el centro del mundo para que desde allí puedas examinar con mayor comodidad a tu alrededor qué hay en el mundo”.

“El mensaje esencial de la Oratio, en lo que a la dignidad del hombre se refiere, está ya dicho en este punto, y también su apuesta por el libre albedrío como fundador de la misma.”

“En otras palabras: la libertad no sólo está en la naturaleza del hombre, sino que la naturaleza del hombre sólo es libertad.”

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