Michio Kaku y sus “Mundos paralelos”. (Parte III)

Continuaremos con nuestro propósito en relación a la obra “Universos paralelos” de Michio Kaku.

Nos dice Michio que hay una extensión natural de la decoherencia que en la actualidad está consiguiendo gran aceptación entre los físicos: es el enfoque promovido por el discípulo de Wheeler “Hugh Everett III” que supone que tal vez el gato (de Schrödinger) pudiera estar vivo y muerto al mismo tiempo pero en dos universos diferentes. O sea, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo porque el universo se ha partido en dos. En las palabras de Michio Kaku: “En realidad, en cada coyuntura cuántica, el universo se divide por la mitad, en una secuencia interminable de división de universos. Todos los universos son posibles en este guión, cada uno tan real como el otro.”

La ventaja principal de esta interpretación (por otra parte tan disparatada que parece ir contra la “navaja de Occam”) es que podría evitarse el colapso de la función de onda, pues las funciones nunca colapsarían: simplemente seguirían evolucionando de acuerdo con la ecuación de Schrödinger, dividiéndose en otras funciones de onda, “en un árbol interminable en el que cada rama representa todo el universo”. (Es curioso como con esta interpretación, los físicos que la secundan se han transformando más en fabulistas que en serios científicos secularmente defensores de la más estricta ortodoxia experimental o realista. En defensa de los mismos hay que decir que a esta “proliferación” de universos es muy fácil seguir el rastro simplemente siguiendo la evolución de la ecuación de onda: ¡Una simplificación teórica o de cálculo -que no es tal pues los cálculos matemáticos dan los mismos resultados con la interpretación secular de Copenhague- que nos lleva a edificar universos uno tras otro, en una proliferación que por su iteración raya en la banalidad! Pero, el truco es que tales universos no interaccionan entre ellos, pues están en “decoherencia” unos con otros: “nuestra función de onda está en decoherencia con estos otros mundos”.

Ahora bien, como hemos comentando, en los experimentos realizados basados en la interpretación de Copenhague o en esta de los muchos mundos se dan los mismos resultados, ya que “el colapso de la función de onda de Bohr es matemáticamente equivalente al contacto con el entorno”.

Ni que decir tiene (como se ha reflejado indirectamente en lo escrito antes) que nuestra preferencia no tiene color: ¡se inclina con rotundidad hacia la interpretación clásica de Bohr o de Copenhague!

El mismo Wheeler preocupado por ese “demasiado exceso de equipaje”, ha edificado la curiosa interpretación de la cuántica llamada “It from bit”, “que empieza con la presunción de que la información está en la raíz de toda existencia”. “La información empieza a existir cuando el universo se observa a sí mismo”. “Al principio del universo, éste empezó a existir porque fue observado. Esto significa que it (la materia en el universo) empezó a existir cuando se observó la información (bit) del universo”. Una especie de diagrama circular que representaría la historia universal, y que supone que el universo se “adapta” a nosotros de la misma forma que nosotros nos adaptamos a él, es decir, sería un “universo participativo”.

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