Surgimiento de la “emergencia”. (II)

¿Cuál es el eslabón entre materia y psiquis?… ¿Es básica, al respecto, la existencia del “observador”?

No vale el razonamiento, por otra parte “tan gastado”, de que durante “largos períodos” no existían observadores (se supone, inteligentes como nosotros)… La historia del universo no puede “compartimentarse”: ¡ha de tomarse en su “totalidad”!… Se me ocurre que los procesos no existirían si sólo se tomase una “instantánea” de los mismos, una foto fija… Dependiendo de como sea el proceso, es necesario tomar “partes” del mismo más o menos grandes, extendidas en el tiempo, para poder adivinar que estamos ante un tal proceso… Para el universo se precisa tomar períodos tan largos como millones de años… Nuestra presencia delata, que al menos en el universo existe un “observador inteligente” (entendido como aquel que se “da cuenta”, puede “dar cuenta”, o puede “constatar” hechos, acontecimientos, leyes, etc.)… Y no hace falta especular demasiado con la posibilidad de la existencia de otros muchos en otros sistemas solares, dada su enormidad… Tales razonamientos parecen acercarse, en el buen sentido, a un “cierto principio antrópico” adornado de toda evidencia.

El razonamiento expuesto en la parte (I) -¡El observador no tiene por qué existir!… ¡Pero existe!- nos “sumerge” en profundidades insospechadas: ¡La Física podría desarrollarse (así al menos lo estiman los científicos) tal cual es, sin la precisa existencia del observador!… Y así es para cualquier fenómeno puntual, mas se adivina, se entrevé la absurdidad de tal hecho (la inexistencia del observador) para la globalidad, es decir, para la totalidad (“histórica”) del universo… Por ello, tal vez, la propia relatividad hace un uso frecuente del enunciado: “Para todo observador…”. Sin observador, queda “difuminada” la misma Física (y ello sin hacer especial hincapié en la llamada “interpretación de Copenhague” de la Cuántica).

Así que, si suponemos “necesario” el observador en la ciencia y esto lo tomamos como premisa, ¿a qué nos conduciría ello?… Anteriormente podíamos decir que podría existir observador o no, es decir, había una indefinición, una indiferencia ante tal presupuesto, lo que nos llevaba, fruto de tal indiferenciación, a minusvalorar o despreciar las posibles cualidades o características presupuestas en ese ente al que llamamos observador… Mas, si ahora aparece como necesario, de inmediato nos surge la curiosidad por saber en qué consisten esas características.

(De la obra de Alejandro R. Álvarez Silva : “Antes de la Ciencia y… después de ella”)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s