Más allá de la Ciencia.

“Se aprecia una continuidad en toda la vida terrestre desde las plantas, animales (reptiles, mamíferos, etc.) y hasta el mismo hombre: “materialmente” se diría que la diferencia entre los mismos es simplemente un problema de “cantidad”.

Mas el dominio de la técnica y la propia ciencia y filosofía indican (la misma conciencia -como desarrollo de la consciencia) que en el hombre parece “emerger” algo “nuevo” a lo que no calificaremos.

Más bien, donde se ve “ese progreso”, al estilo teilhardiano, es observando los identificables niveles que aparecen en la evolución (dejando aparte, como excepción, las “regresiones” existentes). Al llegar a este punto, hago una propuesta para que quede dibujado el “paralelismo” de esa evolución progresiva y el “ascenso” de la mente.

Dice así la propuesta: La evolución mental de los seres vivos sigue la línea que marca el tipo de “proposiciones” que cada especie o taxón puede plantearse, y que se materializa en el tipo (nivel) de problemas al que puede enfrentarse. Por ejemplo: si puede desplazarse en uno u otro sentido para buscar la comida, si es capaz de jugar o “actuar” simplemente por necesidad, o si (claramente en el caso humano) puede uno “aspirar” o simplemente comprender la eternidad, una vida después de la vida (mitos funerarios) o la misma infinitud.

¡Aquí importan las preguntas, no las respuestas, algo que va en contra de la tendencia dominante (ciencia) en que se pregunta para obtener respuestas, y si estas son negativas se rechaza la premisa!

Nos dice Antonio Fornés Murciano en su obra “Las preguntas son respuestas”: “No se busca saber, sino tener razón. Sin embargo, no nos equivoquemos, el auténtico conocimiento no está en las respuestas sino en las preguntas; en realidad, resulta mucho más difícil preguntar que contestar, pues quien pregunta es quien realmente sabe”.

Lo importante es el planteamiento, lo que se pregunta, el “nivel” en el que se sitúan los mismos.

Dicho “nivel de interrogación” nos indica qué estructura mental la está realizando, y por consiguiente: CUALES SON SUS ASPIRACIONES.

Todo ello supone el ascenso del Logos sobre cualquier otra consideración. Además, el propio desarrollo matemático tan abstracto y a la vez tan sujeto a la realidad (Penrose) nos indica claramente que estamos en el recto sentido.

Resumiendo: La respuesta a las preguntas planteadas es campo de la ciencia. El cariz de estas preguntas es pura filosofía, que se entronca, en cierto modo, por extrapolación, con la propia teoría de la mente.”

(De la obra de Alejandro R. Álvarez Silva \”Antes de la Ciencia y… después de ella\”)

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