De la unicelularidad a la multicelularidad.

“La vida  multicelular ha surgido varias veces en la historia de la Tierra y han sido necesarias transiciones de unos tipos de organizaciones intercelulares a otros. El paso de la vida unicelular a multicelular presenta la cuestión de la coordinación de las etapas que conducen a un fenotipo complejo; las células diferenciadas, con sus propios intereses deben cooperar al interés general de la nueva unidad individual.”

Un “ensayo” natural anterior a la multicelularidad es la diferenciación de protistas (seres vivos que no presentan tejidos u órganos diferenciados).

Son diecisiete los tipos de protistas que han logrado la multicelularidad, de los cuales hongos, plantas y animales tienen la capacidad de constituir una unidad individual de un agregado multicelular organizado (embrión) cuyas células son diferentes a los otros tipos de células del organismo.

Para que una asociación multicelular pase a ser individuo (multicelular) y no una mera colonia, se precisa de la emergencia de tal embrión, que es capaz de darle esa unidad desde el mismo inicio del desarrollo. O sea, en el logro de la multicelularidad en un solo individuo se precisa algo más que la simple cooperación. Son precisos cambios en la estructura del conjunto, en la diferenciación celular y en las diferencias de velocidad de la multiplicación de las células que participan en la reproducción del individuo. Tales cambios se refieren a la información a dos niveles: en el genoma y en la regulación.

“La dinámica de la complejidad de la multicelularidad  es crecimiento de la información genética inicial (primer nivel) y retroalimentación de la misma por la información epigenética”.

En todo este proceso “hubo que solucionar la dicotomía entre proliferación y diferenciación”.

“El movimiento y proliferación celular es el origen de la embriogénesis. El embrión surge como la unificación de células autónomas en una federación.”

“La evolución de la pluricelularidad tuvo una primera transición en el paso de animales inferiores didérmicos -compuestos de dos epitelios simples separados de un mesénquima-, a tridérmicos” (aparece en ellos el tercer epitelio llamado “mesodermo”).

La aparición de organismos con diferente diseño corporal es debido a un cambio en los genes reguladores llamados “homeogenes”, que son los que dirigen la expresión diferencial de otros genes durante todo el proceso embrionario. Tal programación en el espacio (el cuerpo) y en el tiempo de desarrollo es denominada “colinearidad espacio-temporal”.

Existe un proceso macroevolutivo de control de la información en función de la unidad, y no de la adaptación al medio. Y es que “es la selección interna, y no sólo la selección natural, la que ejerce el control al segundo nivel de información regulando la expresión espacio-temporal de unas familias de genes reguladores y además incorporando nuevos módulos funcionales.”

(De la obra de Natalia López Moratalla, Carlos de Miguel Vázquez, María Font Arellano y Esteban Santiago Calvo titulada \”La dinámica de la evolución biológica\”)

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