INTENCIONALIDAD (Teoría de la Mente).

Se refiere a “las clases de estados mentales que experimentamos cuando somos conscientes de tener algún tipo de creencia, deseo o intención”. Hace referencia a estados mentales como saber, creer, pensar, desear, esperar, proponerse algo, etc. Lo básico es “ser consciente de los contenidos de la propia mente.

La intencionalidad puede concebirse como “una serie de estados de creencia jerárquicamente organizada”. Así que, siguiendo este esquema, ´”los ordenadores son entidades intencionales de grado cero: no son conscientes del contenido de sus “mentes”. También algunos organismos vivos, como las bacterias (y quizá algunos insectos), son seres de grado intencional cero.”

Los organismos que tienen cerebro son, con bastante probabilidad, “conscientes de los contenidos de sus mentes: “saben” que tienen hambre o “creen” que hay un depredador debajo de aquel arbusto.” Serían seres con un primer grado de intencionalidad.

Un segundo grado de intencionalidad consistiría en tener una creencia acerca de una creencia (o intención) de un tercero, “y constituye el criterio para la teoría de la mente”. Si Juan cree que Pedro piensa que una pelota está debajo de un cojín, Juan tiene dos estados de creencia en mente (el suyo y el de Pedro); entonces, “la teoría de la mente es equivalente al segundo grado de intencionalidad”.

Pero los humanos, claramente, podemos ir mas allá del referido segundo nivel. Por ejemplo, José puede querer que Juan suponga que Pedro cree que la pelota está todavía bajo el cojín. pedro está en el primer orden de intencionalidad, Juan en el segundo, y José, en el tercero. Según Robin Dunbar, “la sabiduría popular señala que los humanos adultos experimentan un límite máximo absoluto en un quinto o sexto grado con respecto a los niveles de intencionalidad que podemos plantearnos”.

Pero, ¿la teoría de la mente es específica de los humanos o es un rasgo más general de la psicología animal? Para dilucidar está cuestión, debemos tener en cuenta primero la tendencia al antropomorfismo existente en nuestra propia psicología y tomar precauciones al respecto.

“Si queremos estar totalmente seguros de que los animales tienen habilidades mentalmente parecidas a las nuestras tenemos que someterlos a test que no contradigan lo que los psicólogos han dado en llamar “efecto Kluge Hans”. (Este efecto se refiere a las respuestas que daba cierto caballo -Hans- en la Alemania de principios de siglo, que en realidad se basaba en las indicaciones  “inconscientes” que le transmitía su propietario).

Ante todas estas cuestiones, hay que volver a recordar, por su posible relación con la “evolución mental”, que, después de todo, los ordenadores “son seres intencionales de grado cero y, por muchos intentos que se hagan al respecto, son incapaces de entender nuestras intenciones”.

(De la obra de Robin Dunbar “La odisea de la humanidad”)

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