Libre albedrío (II) -Alejandro Álvarez Silva

Siguiendo con el trabajo (tesis doctoral) de Martín López Corredoira “Contra el libre albedrío en el marco de las ciencias naturales contemporáneas”, en sus explicaciones por las que nos creemos libres, nos comenta:

“A medida que se va librando de la autoridad de la madre (el niño), comenzaría a sentir que su vocecita interior es la que da órdenes al cuerpo en sustitución de la voz materna, comenzaría a formarse la sensación de autocontrol. Ese autocontrol es creído libertad espontánea por la ignorancia de las causas que producen sus decisiones.”

Es decir esa “libertad espontánea” que trasluce el autor equivale (para el sujeto que lo cree) al autocontrol, en verdad existente, y en una “ignorancia de causas” (que producen sus decisiones), mas, cualquier máquina o mecanismo automático también posee autocontrol (se controla gracias a sus “outputs”) y, evidentemente, también desconoce “las causas (como todo ser inanimado) de su toma de decisiones”: ¡Hemos equiparado el ser vivo (el niño) a una máquina, un autómata! Pero, el niño ¡es algo más que una máquina!… La diferencia cualitativa singular es que el niño “siente”… ¡y ese sentir lo es todo!

Nos dice Corredoira: “¿No supone una contradicción que los temores y demás pulsiones nos arrastren y la creación de un sistema que aparentemente está por encima de tales propensiones creado por alguien sometido a esos arrastres?”

Para mí, tal paradoja no existe, porque el hombre está sometido, ciertamente, a tales pulsiones, pero no de un modo total o absoluto.

Tampoco estoy de acuerdo en su afirmación: “No se puede admitir que el uso de la razón en el hombre esté por encima de su condición material, de sus aversiones y propensiones, pues entonces estaríamos admitiendo que hay un grado de libertad en la misma”.

Precisamente ahí radica el quid de la cuestión: ¡Existen esos grados de libertad sin que por ello haya que reconocerles un status ontológico sobre la materia! Claro está, su razonamiento es consecuente con su aserción de que “la visión materialista es una concepción sólida y sin grietas!

Y para terminar, y esto sí, de cosecha propia, me permito proponer dos lemas básicos referidos al tema de este artículo (el libre albedrío):

1) En toda materia hay un “plus” de grados de libertad, que supone una indeterminación sobre el determinismo puro que no lo “cubre” totalmente el azar. Y en esa indeterminación “se esconde” el libre albedrío.

2) A mayor complejidad del sistema material considerado, mayor indeterminación correspondiente a ese libre albedrío.

Por último, recomiendo la lectura del artículo de Javier Monserrat “El libre albedrío, de nuevo discutido en neurología”.

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