Sí mismo y conciencia (I) -Alejandro Álvarez Silva-

En esta serie comentaré el pensamiento de Antonio Damasio reflejado en su magnífica obra “Y el cerebro creó al hombre”.

¿Cómo hace el cerebro una mente?… Estas y otras cuestiones tan básicas son las que aborda en su obra el eminente neurocientífico Antonio Damasio.

Nos comenta que las mentes conscientes son un misterio, pero eso no significa que tal misterio sea irresoluble. Después habrá que plantearse a la conciencia. Pero, primero se corresponde el proceso de elaboración de lo que llamamos el sí mismo.

El sí mismo es un proceso, no una cosa, y está presente en todo momento que estamos conscientes. Ahora bien, tal proceso del sí mismo hay que considerarlo desde dos puntos de vista “aventajados”: “El de un observador que percibe y valora un “objeto” dinámico” (este último constituido por ciertas formas de funcionar de las mentes, ciertos rasgos del comportamiento y una cierta historia acerca de nuestra propia vida); y el del sí mismo como “sujeto que conoce”, por lo que “da un enfoque a las experiencias que vivimos”, que con el tiempo nos permitirá “reflexionar acerca de esas experiencias”. Nos dice Damasio que “de la combinación de estos dos puntos de vista resultará la noción dual de identidad subjetiva que se utiliza a lo largo de todo este libro”. Y prosigue: “El “mí mismo como objeto” es mucho más sencillo, en cuanto a su campo de acción, que el sí mismo como sujeto que conoce”.

Damasio resume la situación, respecto al sí mismo en la frase: “Ahora lo percibes, ahora no, pero siempre lo sientes…”

Nos comenta que entre el “sí mismo como objeto” y el “sí mismo como sujeto que conoce” no hay, verdaderamente, dicotomía, sino, por el contrario, continuidad y progresión, puesto que “el sí mismo como sujeto que conoce se fundamenta en el sí mismo como objeto”.

Es de la opinión Damasio que lo que el cerebro precisa para hacerse consciente es adquirir la propiedad llamada “subjetividad”, cuyo rasgo principal es “el sentimiento que invade las imágenes de las que tenemos experiencia subjetiva”.

El paso decisivo en la elaboración de la conciencia no sería la formación de imágenes, sino hacer tales imágenes “propias” (que “correspondan” a sus legítimos dueños). Es la posición defendida por mí mismo en todas mis obras, al hacer de la información de nuestro cerebro “representación”, lo que se resume en mi definición de vida: “aglomerado de sensación-representación”.

Pero para que la mente llegue a ser consciente, se precisa que el cerebro genere “un sujeto que conoce”: “cuando el cerebro consigue insertar un sujeto que conoce en la mente, surge la subjetividad”.

Nos dice Damasio que la mayor parte de los avances realizados en el campo de la neurobiología se han basado en la combinación de los siguientes tres puntos de vista: 1) el del testigo directo de la conciencia individual; 2) el de la conducta o del comportamiento de los actos realizados por otros a los que creemos poseedores de conciencia; y 3) el enfoque del cerebro con el estudio de aspectos de la función cerebral en individuos con estados mentales que suponemos conscientes. Pero, para Antonio Damasio “hace falta un cuarto punto de vista”, que sería el de “la idea de convertir la regulación de la vida en el soporte y la justificación de sí mismo y la conciencia”.

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