Vías para el desarrollo del Ser (Zen). -Alejandro Álvarez Silva-

“La mente ordinaria tiende a fijarse sin cesar y funciona siempre a través de la lógica, con funcionamiento binario, incapaz de escapar a la dinámica de los pares opuestos.

Una mente pura puede vivir el instante sin divagar, ajena a toda ensoñación. Es muy receptiva y observadora, y es capaz de captar el objeto de percepción tal como es, sin que el estado anímico o los contenidos mentales la adultere.

Hay que pensar por uno mismo, vivir a través de uno mismo, descubrir el universo que reside en nosotros mismos. Así fluirá el inconsciente obsequiándonos con su poder.

El satori es la percepción de la última realidad, desencadenando la consciencia objetiva, incolora, que no depende de los pensamientos y las emociones.

El satori capacita para vivir el “esto-aquí-ahora”, con lo que la mente sufre un segundo nacimiento, remontándose a un nivel en el que la dinámica lógica de los opuestos no funciona.

El satori se presenta bruscamente, de súbito. La iluminación se presenta de repente; es como un latigazo rápido y fulminante de la consciencia.

La mente despejada y libre de engaño, que busca la autoridad en sí misma, favorece la aparición o irrupción del satori.

Dicha experiencia satórica ha de ser forzada por la meditación y la vida cotidiana. Contemplación y acción son componentes que tienden a desencadenarla.

Según el zen, no vivimos la vida, sino que la pensamos, la ideamos, nos distanciamos de ella por el descontrol de nuestra mente. Ello puede aferrarnos tanto a nuestras concepciones e ideas preestablecidas que se nos escapa al instante, sin vivirla con plenitud.

Hay que activar al máximo la consciencia para vivir la vida plenamente, firmemente cabalgando sobre su fluir. Ello nos proporciona la maduración de cada momento, maduración que nos hará más emancipados, más desprendidos, en suma, más libres.

El zen insiste en la importancia de la vida cotidiana; es la vía para la budeidad y la iluminación.

La vida es un proceso continuo, en el que hay que dejarse llevar con desapasionamiento, para que nos arrastre y destruya, transformándonos en lúcidos y alertas. Así, la enseñanza se encontrará en uno mismo, cuando la mente se vaya despejando.”

(De la obra de Alejandro Álvarez Silva “El ser y la vida”)

Anuncios

Un comentario

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s