Caos y naturaleza. -Alejandro Álvarez Silva-

El opinión del prestigioso científico Mandell “los descubrimientos del caos imponen un cambio en el tratamiento clínico de los trastornos psiquiátricos”, y añade que “desde el punto de vista objetivo, la acción de la “psicofarmacología” -el empleo de fármacos para tratar todo, desde la ansiedad y el insomnio a la esquizofrenia- tiene que declararse un fracaso”, pues pocos pacientes se curan. “Las manifestaciones más violentas de la enfermedad mental se moderan, pero nadie sabe con qué consecuencias a largo plazo”.

En el criterio de Mandell, el problema era conceptual, pues los métodos clásicos para tratar las enfermedades mentales eran “lineales y reduccionistas”: ¡el cerebro se concebía como un cuadro de distribución química! Así que Mandell instó a sus colegas a que, muy al contrario, “procurasen comprender las móviles geometrías que sustentan sistemas tan complicados como la mente”.

Sin embargo,” muchos otros científicos emprendieron la aplicación de los formalismos del caos a la investigación de la inteligencia artificial”. La dinámica de sistemas vagando entre cuencas de atracción atraían a quienes buscaban el establecimiento de modelos de símbolos y recuerdos. Otros consideraban las ideas como “regiones de límites imprecisos, separadas, aunque coincidentes, atrayendo como imanes y, al mismo tiempo, dejando ir,” recurriendo naturalmente a la imagen de un espacio de fases con “cuenca de atracción”. “Tales modelos parecían tener los rasgos idóneos: puntos de estabilidad mezclados con inestabilidad, y regiones de límites mutables”. “Su estructura fractal ofrecía la clase de cualidad de autorreferencia infinita que posee, al parecer, importancia tan esencial en la capacidad de la mente para florecer en ideas, decisiones, emociones y demás elementos de la consciencia”.

Los científicos cognoscitivos, con caos o sin él, no pueden establecer ya un modelo de la mente como una estructura estática. “Reconocen una jerarquía de escalas, desde la neurona en adelante, que brinda la oportunidad al juego recíproco de macroescalas y microescalas, tan peculiar de la turbulencia fluida y de otros procesos dinámicos complejos”.  Como propuso el físico Erwin Schrödinger en su famosa pequeña obra “¿Qué es la vida?”, “la vida succiona orden de un océano de desorden”.

Y centrándonos en temas más mecánicos o físicos, se subraya el escaso interés que suscitaba antiguamente los efectos de la tensión superficial de los líquidos. Posteriormente se demostró que “las escalas minúsculas resultaron cruciales; en ellas los efectos superficiales mostraron que eran infinitamente sensibles a la estructura molecular de una sustancia que se solidificaba”. “Los científicos se sorprendieron al descubrir que la mezcla de estabilidad e inestabilidad amplía esta preferencia microscópica, que crea la labor de encaje cuasi fractal de los copos de nieve”. Aunque la simetría molecular de los metales es diferente, así como los cristales peculiares que contribuyen a especificar la fuerza de una aleación, las matemáticas que se utilizan son la mismas, pues “las leyes de la formación de pautas y patrones tienen validez universal”.

Es curioso que, “la dependencia sensitiva de las condiciones iniciales crea en vez de destruir”.

Los copos de nieve son fenómenos sin equilibrio que “proceden de la descomposición del flujo de energía de un objeto natural a otro”. “El flujo transforma un límite en un punta, la punta en una expansión en ramas, y la expansión en una estructura compleja jamás presenciada hasta entonces”. Los científicos “han descubierto que esa inestabilidad se somete a las leyes universales del caos”, y han aplicado los mismos métodos a multitud de problemas tanto físicos como químicos. Y se sospecha que será posible hacer lo mismo en biología. (Simulaciones de ordenador del desarrollo dendrítico, de los tabiques celulares, etc.).

Existen muchos caminos de acceso desde las partículas microscópicas a la complejidad cotidiana. Hay una febril investigación al respecto en innumerables campos: en la física matemática, la teoría de la bifurcación de Feigenbaum; en física teórica, el caos cuántico; en el movimiento de fluidos, Pierre Hohenberg y Günter Ahlers analizan las ondas de convección; en astronomía, las inesperadas inestabilidades gravitacionales son abordadas desde el caos para aclarar el origen de los meteoritos;  en el sistema inmunológico humano se está utilizando la física de los sistemas dinámicos, etc.

“La evolución es caos con realimentación” (Joseph Ford). “El universo se compone de azar y disipación, sí. Pero el azar con dirección llega a producir complejidad asombrosa. Y, como Lorenz descubrió hace tanto tiempo, la disipación es agente de orden.”

(De la obra de James Gleick “CAOS -La creación de una ciencia”)

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