La ontología “científica” de Mario Bunge (II). -Alejandro Álvarez Silva-

Aunque las proposiciones metafísicas no pueden ponerse a prueba de la misma forma que los enunciados científicos,  ello no significa que “las primeras estén fuera de la crítica y la confirmación”.

Para Bunge, la metafísica “tiene relevancia heurística o incluso práctica”: por un lado, la investigación científica usa numerosas hipótesis ontológicas; por otro, “el núcleo filosófico de toda cosmovisión e ideología” es metafísico.

La lógica no es ontológica, pues los conectores, los cuantificadores y la relación de implicación que describen las propiedades de los conceptos lógicos no tienen un correlato real (al menos un único correlato real).

“La relación de la lógica con la ontología es la presuposición o prioridad lógica: toda metafísica presupone la lógica”. En su obra ontológica, Bunge da por sentada la lógica clásica de segundo orden.

También la relación entre la ontología y la matemática es similar: “si es exacta, la ontología presupone la matemática; pero esta última no posee ningún compromiso ontológico”.

En opinión de Bunge, “la posibilidad de matematizar un campo de conocimiento no depende del ámbito de investigación, sino del estado de desarrollo de éste” (no se matematizan los hechos, sino nuestras ideas acerca de los mismos).

La relación entre semántica y metafísica es de otra índole. “La teoría de la verdad como correspondencia presupone que existe un mundo real y éste es un supuesto metafísico”, luego la semántica sí tiene presuposiciones metafísicas.

Así que, como la lógica deductiva y la matemática pura, en especial las matemáticas abstractas, son neutrales desde el punto de vista ontológico, nos dice Bunge, que precisamente por ello “se  las puede utilizar en la construcción de teorías ontológicas”.

Al no existir en principio ninguna limitación en cuanto a las teorías matemáticas que pueden utilizarse para la investigación metafísica, Bunge adopta la estrategia del llamado oportunismo matemático, es decir, la utilización  de “toda teoría matemática que parezca prometedora”.

Para Bunge, considerando que la investigación científica está guiada por principios metafísicos, que tanto la tecnología como la ciencia básica han producido teorías que pueden considerarse igualmente científicas como metafísicas, y que es posible desarrollar sistemas de ontología científica, “la ciencia en general y las ciencias fácticas son metafísicas especiales”. La ciencia indagaría la naturaleza de las cosas con detalle (sus teorías se prestan a la comprobación empírica), mientras que la metafísica las investiga en su generalidad por lo que sólo puede “controlarse por medio de su congruencia con la ciencia”.

Bunge cita los siguientes principios ontológicos “que se presentan en la investigación científica”:

M1 Existe un mundo externo al sujeto cognoscitivo.

M2 El mundo está compuesto por cosas. “Las ciencias de la realidad (natural o social) estudian las cosas, sus propiedades y sus cambios”. Opina el autor que “si existieran otros objetos reales, aparte de las cosas, sería imposible actuar sobre ellos por intermedio de aquellas”. Aquí, estimo que ésta es una aseveración un tanto confusa, pues salvando la particularidad de la atribución de objeto a entes como, por ejemplo, la voluntad, el albedrío, etc. sí puede incidirse sobre los mismos, como mínimo en su conocimiento o entendimiento, a través de “sus acciones” fácilmente observables sobre el entorno (las cosas).

M3 Las formas son propiedades sobre las cosas. Bunge nos dice que “las formas platónicas en sí, flotando sobre las concretas, no existen”. Es evidente que cualquier idealización, sin repercusión o involucración sobre las cosas materiales es pura entelequia.

M4 Las cosas se agrupan en sistemas (agregados de componentes que interaccionan), pues no existe ninguna cosa que no sea parte de algún sistema. Desde este punto de vista, lo que realmente existe son sistemas -físicos, químicos, vivientes o sociales-.

M5 Todo sistema, con excepción del universo, interacciona con otros sistemas en ciertos aspectos y esta aislado de los demás sistemas en otros aspectos.

M6 Todo cambia.

M7 Nada surge de la nada y ninguna cosa queda reducida a la nada. Bueno, este punto para un físico (y curiosamente Bunge lo es) en relación al vacío, o la creación del propio universo, sobre toda para ciertas teorías científicas está adornado de cierta “borrosidad”.

M8 Todas las cosas se rigen por leyes. Al menos no cejamos en nuestro esfuerzo en encontrarlas, lo que las presupone.

M9 Existen varios tipos de leyes. Bunge las clasifica en causales y estocásticas, y una mezcla entre ambas; y también leyes “intranivel” como las biológicas, e “internivel” como las psicosociales.

M10 Hay diversos niveles de organización: físico, químico, biológico, social, tecnológico, etc. Los niveles superiores emergen de los inferiores, pero una vez formados “tienen cierta estabilidad”.

(De la obra de Mario Bunge “Ontología I: El moblaje del mundo”)

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