Coexistencia de dos estados de un factor de transcripción del ADN en ARN.

Investigadores de Berkeley han descubierto que el factor de transcripción TFIID coexiste en dos estados estructurales distintas, una clave para la expresión genética y la capacidad del mismo para iniciar el proceso por el cual se copia el ADN en ARN.

La clave de la complejidad morfológica y de comportamiento es la regulación de la expresión génica por una familia de proteínas a ADN llamados “factores de transcripción”.

Usando una técnica llamada  de crio-microscopía electrónica, un equipo dirigido por la biofísica Eva Nogales, demostró que en el factor de transcripción TFIID pueden coexistir dos estados estructurales diferentes. Los dos estados -canónico y reordenado- difieren sólo en la transcripción de un elemento único subestructural conocido como lóbulo A. Este cambio estructural permite la iniciación del proceso de transcripción mediante el cual el mensaje genético se copia de ADN a ARN para la producción eventual de proteínas.

TFIID por sí mismo fluctúa entre los estados canónicos y reordenado. Cuando TFIID se une a otro factor de transcripción, TFIIA, se desplaza principalmente al estado canónico, pero en presencia de ambos TFIIA y ADN, la TFIID cambia al estado reordenado, que permite el reconocimiento y unión a las principales secuencias de ADN y marca la iniciación del proceso de transcripción. Así que la reorganización de TFIID y su papel en la transcripción ofrece una nueva visión de la regulación de la expresión génica, un proceso fundamental para el crecimiento, el desarrollo, la salud y la supervivencia de todos los organismos.

Y es que el número total de genes en el genoma de un organismo no es una medida de su complejidad. Por ejemplo, el genoma de la mosca de la fruta, Drosophila, tiene 6.000 genes menos que el gusano nemátodo Caenorhabditis elegans, que tiene 20.000, siendo la primera más compleja. Ambos se regulan por unos 1.000 factores de transcripción. Los genes humanos se estiman entre 30.000 a 40.000, y sus factores de transcripción son alrededor de 3.000.

En palabras de Nogales: “Nuestro descubrimiento de la existencia de dos formas de TFIID estructural y funcionalmente distintas sugiere un posible mecanismo molecular por el que una combinación de factores de transcripción puede ajustar el nivel de expresión genes y de ese modo dar lugar a una diversidad de resultados”.

(Leer el artículo completo en PHYSORG)

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