El azar como constructor: ¡Dios sí juega a los dados! -Alejandro Álvarez Silva-

La absoluta aleatoriedad de la desintegración del átomo sólo es abordable por intermedio del concepto de vida media (proporcional al período de desintegración o tiempo necesario para la desintegración de la mitad de la muestra). Y no es un reflejo de nuestra falta de conocimiento del sistema debido a la existencia de variables ocultas, sino la prueba de la aleatoriedad intrínseca de la naturaleza.

Ante todo suceso o acontecimiento conviene plantearse sustancialmente dos cosas: la descripción o explicación del mismo con vista al posible discernimiento de la ley que lo enmarca (abstracción matemática), y la “potencialidad” de la causa que lo origina. Lo que llamamos matemática pura se circunscribiría a la primera, el concepto probabilístico de la función de onda cuántica se incluiría en la segunda. A la primera le falta ese paso a la acción que es consustancial en la segunda, una matemática incrustada a la materia, al mundo físico.

La abstracción matemática sólo tiene existencia en nuestra mente, mientras que la probabilidad de la función de onda existe como mandato propensivo sobre la naturaleza; de otra forma: el concepto matemático “gobierna” nuestra mente, mientras que la probabilidad de la función de onda “gobierna” directamente sobre la propia naturaleza (un gobierno de propensiones o tendencias a existir). A la teoría matemática le falta el acto que supone su realización sobre la naturaleza, el acontecimiento que la transformase en realidad.

El espacio probabilístico de la función de onda es el espacio muestral en sí, no el de la mente del matemático (probabilidad  matemática pura): ¡está incrustado en la propia naturaleza, y desaparece sin ella! ¡Una matemática enraizada en lo material!

Resumiendo: La teoría matemática pura es hija de las abstracciones de nuestra mente y a ella se circunscribe; el espacio probabilístico de la función de onda existe con independencia de nuestra mente (está grabado en la naturaleza), de ahí su realidad.

Hay que decir que existe cierta confusión con respecto a la matemática aplicada, en el sentido de que a la abstracción matemática le acompaña la realidad de los fenómenos naturales que analiza que son en sí reales, pero la realidad de estos últimos no “adorna” de realidad a la primera.

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