Interpretaciones de la Mecánica Cuántica (MQ) -VII-

Haré mención a continuación del artículo de Tendencias21 de Yaiza Martínez titulado “Los fotones se comportan como onda o partícula según el observador” (2007).

“Científicos del Laboratorio de Protónica Cuántica y Molecular (del CNRS francés y la Ecole Normal Supérieure de Cachan), han determinado en qué momento un fotón “elige” comportarse como una onda o como una partícula, y que esta elección responde al propósito del observador incluso cuando la pretensión del observador se retrasa al máximo y se ejerce de forma aleatoria.

El célebre experimento de la doble ranura de Thomas Young, aplicado a los fotones, puso de relieve la misteriosa influencia de un observador en la mecánica cuántica. En el experimento, fotones individuales son lanzados hacia una pantalla distante, parcialmente obstruida a medio camino por una pared que contiene dos ranuras.

La experiencia demostró que, si no se comprueba por cual de las ranuras pasa un fotón, éste parece interferir consigo mismo, lo que sugiere que se comporta como una onda, viajando a través de ambas ranuras como si fueran una sola.”

En al experiencia descrita en el artículo, “al contrario que en otros experimentos anteriores de dos ranuras, este sistema toma la decisión de vigilar al fotón sólo después de que éste haya tomado un camino, el otro, o ambos a la vez”.

“Lo que quedó de manifiesto con este experimento es que el fotón se manifiesta como una onda cuando se ha decidido observar un comportamiento ondulatorio y que se comporta como una partícula cuando se ha decidido observar un comportamiento corpuscular.

El experimento retrasó al máximo posible la elección de la experiencia que vivirá el fotón, esperando que esté dentro del aparato de medida, en este caso un interferómetro de una longitud de 50 metros. Una vez dentro de este aparato, los investigadores eligieron de forma aleatoria la medida que iba a ser efectuada, pero el fotón aparentemente se comportaba como si ya los supiera.

Por consiguiente, si alguna fuente concebible estaba informando secretamente al fotón, debió mandarle un mensaje que viajaba más rápido que la velocidad de la luz, algo físicamente inconcebible desde la perspectiva de la teoría de la relatividad.

Según Roch, esta restricción asegura que el fotón no “sabe” qué va a encontrarse al final del interferómetro cuando entra en él, lo que acentúa la tensión entre mecánica cuántica y la relatividad.”

Mi comentario a este artículo fue:

“El fotón (todas las partículas) “va” en todo momento en forma dual “onda-corpúsculo”. Cuando existe una medición (suceso o acontecimiento) la probabilidad (que es siempre onda) se “decanta” en corpúsculo. ¡Ahí está todo el misterio! No hay ninguna paradoja, es más, el “ver” esta paradoja significa que no “entendemos” realmente el significado de esta dualidad  “onda-corpúsculo”. El fotón no “va” por una u otra vía: ¡va siempre por las dos, por todas las trayectorias posibles que nos da la función de onda! El que al “final” uno de los detectores “parezca indicar” uno de los trayectos por el que habría “pasado” el fotón, es una apreciación errónea. ¡No se ha entendido la dualidad onda-corpúsculo! El fotón sigue “habiendo pasado” por las “dos” trayectorias. Una vez más hay que recordar que sólo son “reales” las mediciones, los acontecimientos, los sucesos; las trayectorias (sólamente teóricas, si no hay ningún suceso o acontecimiento, es decir, medición, por el camino) solamente pueden “definirse” como ondas de probabilidad y, por tanto, están sometidas a interferencias, no como la trayectoria de un móvil (o corpúsculo) que, precisamente, tradicionalmente ha sido definida en cada punto por un suceso (un tiempo y un espacio en un sistema de coordenadas). La “indefinición” de la onda (probabilidad) hace que la supuesta trayectoria recorrida por el fotón  no es tal: ¡no puede hablarse nunca, por consiguiente, de trayectorias físicas, sino de ondas de probabilidad.”

“Como el mundo es “cuántico” en su totalidad, las trayectorias no existen; lo que ocurre es que la superposición de estados y materia “microscópicamente” apuntan a una ficticia trayectoria que por su tremenda probabilidad (cercana a la certeza, uno) se extrapola como “certeza”, o sea, una “realidad física inmutable” que es lo que “mide” la física relativista. Hay, pues, un error de fondo en la relatividad al asumir sistemas de coordenadas con unas “bien definidas” trayectorias (o si queremos, intervalos de universo” o geodésicas), y su caracterización de los puntos de su espaciotiempo perfectamente “determinados”. Esa especulación sería cierta sólo y únicamente para los sucesos-acontecimientos o “puntos medibles” (la realidad física). Hay, mejor, “existen” por el contrario una cantidad infinita de “trayectorias posibles” u ondas de probabilidad que unen entre sí todos esos “puntos medibles” (reales) de la relatividad.”

(Continuaré en otra entrega con el comentario al artículo citado al principio.  Del Capítulo II de mi obra “Multiverso y realidad”)

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s